Negando realidades

Según el INE, en 2009 la población extranjera censada en España suponía un 12% del total residente en nuestro estado. Además estas elecciones municipales son importantes, porque por primera vez van a poder votar algunos colectivos que hasta el momento no podían hacerlo, y claro aparecen iniciativas como la de un partido rumano que se presentará a varias alcaldías en Aragón.
Alguno de mis escasos lectores, podría señalarme como moderno al evaluar negativamente la iniciativa, pero es que me generan bastante caspa todas las formaciones que se autodenominan “independientes” , “ni de izquierdas ni de derechas” y “posmodernas”. Me dan mucho miedo porque en un mundo donde al día siguiente muchos de los partidos convierten en papel higiénico las copias de su programa electoral, el no tener unos referentes claros sobre los cuales fiscalizar las decisiones de gobierno o las votaciones en los plenos de dichos partidos me incomoda bastante. En el mejor de los casos, solo están en las instituciones para defender los puntos particulares de su programa como es el caso del Partido Pirata, o como podría ser el caso de ese partido Rumano, pero en ese mejor de los casos ¿Qué pueden estar dispuestos a apoyar a cambio de dichos objetivos? (tengo entendido que el Partido Pirata se abstiene en todo lo que no tiene que ver con propiedad intelectual, pero tendría que confirmarlo, con todo el apoyo a wikileaks de dicho partido, otras noticias sobre él están sepultadas en google). En el peor de los casos estos partidos, son partidos de caciques y de corruptos.
Pero no vale con denunciar las carencias de estas nuevas formaciones nacidas en el fragor de esta posmodernidad o modernidad líquida que nos toca vivir, porque si estos partidos están triunfando entre el electorado tiene que ver con las carencias de las que adolecen las formaciones modernas, los partidos tradicionales. En el caso de estas experiencias de partidos basadas en un origen determinado queda claro que es un movimiento de estas personas para luchar contra su condición de ciudadanos y ciudadanas de segunda, que tradicionalmente se han movilizado a través de prácticas caciquiles (Un CEPI aquí un CEPI allá), en el caso del partido pirata su expresión viene dada precisamente a que ninguna formación ha sido capaz ni de entender que es lo que está pasando con las nuevas tecnologías, ni de adaptar su programa ni su mensaje a esas nuevas necesidades.
En definitiva, fuera de argumentos etnonacionalistas (que me dan bastante igual), considero que estas formaciones son un peligro, los poderosos no se fragmentan, tienen muy claro cual es su objetivo (seguir siendo poderosos), pero los que no lo somos, o lo somos a medias, tenemos un problema muy claro y es que debemos generar estructuras diversas, abiertas, que escuchen y se adapten porque sino la fragmentación es inevitable.
Salud!

email

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *