Hay que decir que no

Se me ponen los pelos como escarpias, cuando leo esta noticia:
El 82% de los españoles a favor de la cadena perpetua
Lo primero que acojona es que son 1.200 entrevistas telefonicas a personas mayores de edad, no soy un gran metodólogo pero el hecho de que sean telefónicas para un tema tan serio ya me hace dudar.
Por otro lado, no sé si alguien ha estado alguna vez en un centro penitenciario, yo solo he estado de visita y es algo muy jodido, son sitios para nada agradables, donde muchas de las personas que allí están, sufren, y sufren muchísimo. Recientemente, en el ámbito intimo, me ha sucedido algo muy doloroso, la ruptura con mi pareja, verdaderamente he paladeado la posibilidad de la venganza como una forma de calmar ese dolor, pero sinceramente, la experiencia me ha enseñado que la venganza solo infecta la herida y que es mucho mejor tratar de reconstruir la vida como uno mejor puede.
Puedo intentar entender el dolor que siente la gente, cuando pierde a un ser querido de forma traumática, afortundamante para m,i lo más cercano que me ha pasado ha sido una ruptura, nadie me ha matado a mi pareja, ni a mi padre, ni a mi madre, tampoco a mi hermana y afortunadamente no tengo hijos, pero tengo claro una cosa y es que si alguna vez me sucede, la venganza no me devolverá a la persona perdida, ni tampoco me calmará el dolor, podrá satisfacerme momentaneamente, pero la herida continuará allí.
El problema de una venganza y más, de una como la cadena perpretua, es que hace daño a mucha gente:
Gente que puede tener culpa o no, daña al propio reo quien queda condenado para siempre a una realidad terrible, queda dañada la familia del reo ,quienes posiblemente no fueron culpables de su conducta, daña a la sociedad que debe de correr con los gastos de tener a todas esas personas en la carcel y no repara a nadie.
Y llega un momento en el que hay que decir que no, a veces tengo una mezcla de sueño y pesadilla, con que algún día seré alguien que ocupe un puesto relevante en la política, y sucederá algo como lo de Marta del Castillo, esa será la pesadilla, pero el sueño comienza pensando que podré tener la oportunidad de sentarme con esos padres y decirles:
– No puedo entender su dolor, no puedo compartir su dolor como ustedes lo viven, ni siquiera imaginar lo que está pasando, puedo intentar comprenderles, puedo intentar acompañarles pero espero jamás perder un hijo o una hija y mucho menos en la forma en que ustedes lo han hecho, pero deben de entender que la venganza no va a devolverles a su hija, que la cadena perpetua no va a calmar su dolor, que eso no es lo que ustedes realmente necesitan porque miren, lo que sucederá si ponemos la cadena perpetua hoy, es que antes o después, por desgracia, volverá a suceder algo similar, algo que conmocionará a la gente y destruirá la vida de unas personas, y entonces qué ¿Aceptaremos la pena de muerte? ¿Y luego? ¿Luego qué? Si eso vuelve a suceder ¿Qué haremos con la siguiente tragedia? ¿Qué pedirá la familia víctima? ¿Que castiguemos también a la familia del culpable? y diganme ¿Dónde, dónde va a acabar esto? ¿Dónde termina la espiral de dolor y de venganza?.
Es obvio que si algún día soy un político de un cierto renombre mis asesores me partirán las rodillas antes de dejarme decir algo similar, puesto que está claro que duraría en mi cargo menos que un cubito de hielo en el infierno, pero a veces sueño con que alguien que esté arriba, tenga el valor de decir lo que sólo los locos que estamos abajo nos atrevemos a afirmar, que el dolor, no se combate haciendo más daño y mucho menos a través de la violencia del estado.
Salud!

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2 Comments  to  Hay que decir que no

  1. Ricardo says:

    Interesante lo que dices, especialmente el mensurar el rol de las víctimas en un delito. Recordemos que la justicia es para la sociedad no para las víctimas.
    Sin emabrgo, hay un tema que dejas fuera. La prisión perpetua no es para resarcir de laguna manera el dolor provocado. Es para evitar dolores futoros. Más del 50% de los violadores, asesinos y pedófilos son reincidentes, no lo hacen por primera vez. Si muchos de ellos ubieran estado condenados de por vida, no a sufrir sino simplemente a vivir a parte, miles de vidas en el mundo no estarían ahora destrozadas.
    Hasta el año 2004 (que manejaba datos) casi el 40% de los delitos en Santiago (Chile) los cometía un pequeñísimo número de personas, entraban y salian d ela cárcel y eran responsables d evariso delitos al día. Tengo entendido que en EEUU ocurre hoy la mismo.
    La venganza no lleva a ninguna parte pero no por eso te puedes cerrar a las evidencias.
    Por cierto, si las cárceles con maslas, hay que arreglarlas, no acerlas desaparecer. so sería ignorar el problema.
    Saludos

  2. Jaime Ferri says:

    Menos quejarse y más escribir, y más de la actualidad, si se me permite decirlo. ¿O no estan los blogs para eso?
    Ánimo Gonzalo. me alegro de haberte encontrado de la forma más insospechada. Salud,

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