El progreso de la historia: Torrijos debería dimitir

“En este momento histórico, es decir, de acuerdo con la ley de la Historia, van a ser cometidos ciertos crímenes que el partido, conociendo Ia ley de la Historia, tiene que castigar. Para estos crímenes, el partido necesita criminales; puede que el partido, aunque conozca los crímenes, no conozca completamente a los criminales. Más importante que hallarse seguro acerca de los criminales es castigar los crímenes, porque sin tal castigo la Historia no progresará, sino que puede verse incluso obstaculizada en su curso. Por eso, usted, o bien ha cometido los crímenes, o ha sido designado por el partido para desempeñar el papel de criminal; en cualquier caso, usted se ha convertido objetivamente en un enemigo del partido. Si usted no confiesa, deja de ayudar a la Historia a través del partido y se convierte en un enemigo real”

Hace unos días, nos hemos enterado de que un compañero de Izquierda Unida, Antonio Torrijos, primer teniente de alcalde de la Ciudad de Sevilla, y nuestro candidato a la alcaldía ha sido imputado. Nos hemos enterado a través de la prensa, y no porque el imputado recibiese notificación judicial. Esto ha sucedido en un momento, que podríamos definir al menos como un poco extraño:
Se produce cerca de las elecciones municipales (y el caso lleva ya andando una temporada), cuando Izquierda Unida presenta su código ético, con un auto que no deja demasiado claro ni de qué ni por qué se acusa al compañerro Torrijos, como expresa magnificamente Hugo en su post, con “filtración” del auto incluida.
La cita con la que empieza este post es de un libro de Hannah Arendt en su libro “Los orígenes del totalitarismo” donde ella misma cita el argumentario del estalinismo soviético para intentar convencer a los miembros del partido de que confesaran crímenes que no habían cometido. Por desgracia, salvando las ambismales distancias que nos separan del estalinismo, los grandes casos de corrupción que asolan nuestro país, que son responsabilidad de los dos grandes partidos, el PP y el PSOE, y son su responsabilidad por su absoluta falta de capacidad para haber atajado dentro de su partido la corrupción y por beneficiarse directamente de ella, nos han obligado a tener que mantener una actitud absolutamente intransigente no ya contra la corrupción, sino también contra la presunta corrupción dentro de nuestra formación, y a tener que pedirles cosas a nuestros militantes ,sacrificios muy importantes,como es el de renunciar a su presunción de inocencia, al menos en lo que al partido se refiere.
Torrijos, no tiene que dimitir porque en realidad en el partido sepamos que es un corrupto y pensemos que es el momento de soltar lastre (como ha pasado en el PP o en el PSOE), ni siquiera porque tengamos la sospecha, Torrijos tiene que dimitir para mandar un mensaje que cale en toda la ciudadanía:
Nosotros somos diferentes, nosotros no toleramos ni participamos de la corrupción, nosotros no jugamos al mismo juego que los que se benefician de la corrupción, que son los mismos que llevan 30 años turnándose en el gobierno y repartiéndose el pastel, los mismos que nos recortan los derechos sociales, que nos dejan sin futuro, los mismos que se niegan a bajarse el sueldo o a volar en clase turista.
Nosotros necesitamos que Torrijos, hoy, no solo por el interés del partido, sino por la necesidad de cambio de un sistema político enfermo de tanta corrupción, acepte el castigo por un delito que seguramente no ha cometido. Después, cuando su inocencia sea demostrada, vendrá el momento de la reparación de un compañero por su sacrificio, y de pedir responsabilidades ( ahí está la diferencia fundamental con el estalinismo), a demandantes, políticos, medios de comunicación, al sistema judicial y sobre todo, a la ciudadanía a la cual no le quedará más remedio que decidir entre las dos orillas de lo que cada vez más parece un océano en vez de un río.
Nosotros ya no creemos conocer la ley de la historia, y como dijo Allende, y le encanta citar a Hugo:

La historia es nuestra y la escriben los pueblos.

Al compañero Torrijos le toca hoy tener la pluma en sus manos con la que escribir la primera página de un nuevo capítulo. Desde luego, yo no querría tener esa pluma en mis manos, ni tener que empezar ese capítulo y espero, si algún día me sucede actuar como le pido a él que lo haga.
Salud!

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