El contrato social, la desobediencia civil y Sanchez Gordillo

En los finales del apuntalamiento del estado moderno, los teóricos liberales desarrollaron un concepto metafórico para explicar la legitimidad del estado para ejercer el monopolio del uso legítimo de la violencia y la obligación de todos los ciudadanos de cumplir la ley, a ese concepto se le denominó “el contrato social”.
El contrato social consistía en que todos los ciudadanos renunciaban a una parte de su libertad positiva (su capacidad de obrar) y reconocían la libertad negativa de sus conciudadanos (la capacidad que no obraran sobre uno contra su voluntad) para así evitar estar en el estado de naturaleza, donde el progreso era imposible pues al no haber obligaciones entre los seres humanos la inseguridad era constante, la cooperación imposible y el conflicto inevitable.

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Este contrato social original garantizaba esencialmente el derecho a la vida y el derecho a la propiedad privada y posteriormente se añadirían algunos derechos más como la libertad de pensamiento o de expresión. El ejemplo más notable de la cristalización de este pensamiento lo encontramos en la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789
Este pensamiento es el nucleo central de lo que hoy llamaríamos el estado de derecho.
Progresivamente, en parte por el surgimiento y fortalecimiento del movimiento obrero nuevas cuestiones fueron sumándose para complementar este contrato social:
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Por un lado la extensión del sufragio universal, en un primer momento masculino, y la ampliación y extensión de algunos derechos. Esto conformaría el núcleo de lo que hoy conocemos como el estado democrático.
Por otro lado el estado adquiriría un compromiso en Europa occidental con garantizar un cierto nivel de bienestar a todos los miembros de la sociedad y una cierta redistribución de la riqueza. A esto se le llamaría el estado social y cristalizaría en lo que algunos autores llaman el contrato social de posguerra (De la II Guerra Mundial). No se puede entender la creación del Estado del Bienestar en Europa, sin comprender que sin el miedo a la revuelta obrera y a las revoluciones de signo socialista y comunista, muy especialmente a partir de 1917 y el triunfo de la revolución en la URSS, no se habría dado este. Básicamente el contrato social de posguerra indicaba que el movimiento obrero no cuestionaría violenta y revolucionariamente la distribución de la propiedad y a cambio el estado y la clase burguesa/dirigente se comprometía a garantizar unos niveles razonables de bienestar.
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Bien, tras la crisis económica de los años 70 el modelo que había funcionado durante casi 30 años empezó a hacer aguas, y este consenso empezó a saltar en mil pedazos. Políticos como Ronald Reagan, Margaret Thatcher y pensadores como Milton Friedman y sus Chicago Boys comenzaron una ofensiva que duraría unos veinte años donde todas las regulaciones al mercado y parte de los contenidos del contrato social de posguerra se irían poniendo en cuestión. Y así llegamos a los 90 donde la última oleada de desregulaciones se produce y comienzan a fraguarse las sucesivas burbujas que nos han llevado hasta la situación actual (pero esto da para otro post).
La cuestión es que con la última crisis económica, cuyo pistoletazo de salida se da con la crisis financiera de 2008 el contrato social de posguerra está absoluta y totalmente resquebrajado, al menos en los países más afectados por esta, como es el nuestro. A un desempleo brutal (en más de 1.400.000 hogares españoles ninguno de sus miembros trabaja y cerca de 500.000 hogares no ingresa nada ) se le suma el dinamitamiento de pilares básicos como el acceso universal a la salud, a la educación pública, el subsidio de desempleo o las pensiones (aquí todavía no tocadas pero solo tenemos que ver la hoja de ruta Griega). A esto le sumamos una cierta degeneración y también ataque al estado democrático como son la corrupción impune, la escasa circulación de las élites partidarias, o el dinamitamiento de la negociación colectiva.
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En definitiva podríamos hablar de que al menos el contrato social de posguerra ha quedado suspendido. Podríamos hablar porque los contratos sociales son cuestiones abstractas y metafóricas. Igual que no podemos decidir no firmar ese contrato ni cuando nacemos, ni cuando alcanzamos la mayoría de edad, tampoco se puede decir a ciencia cierta y de manera inequívoca cuando ha quedado suspendido, ni tampoco existe un ente concreto legitimidado para dictaminar cuando queda suspendido, no obstante esta acumulación de hechos parece darnos una ligera idea de en que marco nos movemos.
Y en todo este contexto, existen colectivos que entienden que la vulneración o la falta de garantías de ciertos derechos como es el derecho a la vivienda , el derecho a la movilidad ,el derecho a que el gobierno cumpla los acuerdos firmados con la representación sindical, el derecho universal a la salud, o el derecho a la alimentación los legitiman para tensar y violentar las normas legales como una manera de construir símbolos y visibilizar sus luchas,y en casi ningún caso se plantea que dichas acciones sean la manera de solucionar el problema. En algunos casos entra dentro del concepto de desobediencia civil, en otros beben más de la tradición de la revuelta obrera. Lo que está claro es que la acción en la que participó Sanchez Gordillo (junto a otros 400 jornaleros) de ayer ni es un saqueo, ni es un pillaje y que bebe mucho de la desobediencia civil, buscando ilustrar que mientras en este país se vuelve a pasar hambre, Amancio Ortega se convierte en el tercer hombre más rico del mundo, y los supermercados tiran comida caducada antes que donarla

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7 Comments  to  El contrato social, la desobediencia civil y Sanchez Gordillo

  1. Juan Antonio says:

    Efectivamente, el contrato social está suspendido por un totalitarismo oligárquico. Hace poco publiqué algo al respecto, que me permito enlazar:
    http://biendeverdad.blogspot.com.es/2012/08/violencia-y-estado-de-derecho-es.html

  2. “En los finales del apuntalamiento del estado moderno, los teóricos liberales desarrollaron un concepto metafórico…”
    Perdón pero, ¿a que teóricos liberales te refieres? Porque todos los teoricos liberales que he leído (Rothbard, Misses, etc), están de acuerdo en que el llamado “contrato social” es una gilipollez.
    Por otra parte, me resulta muy gracioso que digas que entrar a un supermercado a robar (porque eso es, por más que quieran darle un nombre bonito a sus pataletas) está de alguna manera justificado, pero no debería extrañarme: por más que se digan enemigos del sistema, son sus más férreos defensores, pues defienden como pocos el positivismo jurídico (esa interpretación del derecho que dice que la ley se justifica a sí misma y que el ciudadano no tiene derechos en tanto al gobierno no se le ocurra dártelos como una dádiva).
    A lo mejor si en lugar de buscar chupar un poco más de las tetas del gobierno, hubieran aceptado que la propiedad privada era inviolable, el gobierno no habría podido confiscarles su riqueza de una manera tan descarada para regalarla a los bancos. En cambio dices lo contrario: nadie tiene derecho a su propiedad. Y el gobierno y los bancos, con mucho gusto te toman la palabra.
    Yo también escribí algo sobre eso, por si te interesa. Mis conclusiones son bastante diferentes a las tuyas: que son precisamente los derechos a la salud, a la educación y demás derechos positivos, los que nos llevaron a esto.
    http://dehombreamono.blogspot.mx/2012/08/las-tres-fuentes-del-derecho-parte-v.html
    Saludos.

  3. Juan Antonio muchísimas gracias por pasarte, gracias por tu aportación muy interesante.
    Manuel, gracias a ti también por pasarte. A los teóricos liberales que me refiero son Locke, Hobbes (si te das cuenta una de las fotos es del leviatan) y Rousseau, fíjate que hablo de la época en la que se apuntala el estado moderno. Lo que digo sobre el derecho a la propiedad es que efectivamente no es un derecho natural, es un derecho construido bajo por una parte el consenso de quienes no poseen de respetar dicha propiedad, y de los que poseen de defenderla ellos mismos o mediante la acción de órganos intermedios (como el estado) (Pacto+Coacción que diría Weber). Ahora me leo tu aportación, gracias por pasarte.

  4. Lo importante es que se abrió el debate, mucho más grave fue el endose de preferentes, que arruinaron a muchos abuelos, a gente analfabeta, deficientes, llegando a falsificar las firmas,al menos en Galicia y los fiscales no actuaron de oficio,ni mandaron a la policia, todo eso se hace por llevarse unos carritos con pasta y arroz. Se les ve el plumero. A quienes protegen y de quien…

  5. Nunglo says:

    1.- Diría que lo más parecido a un contrato social por escrito que hay es la Constitución. A las claras está que se viola diariamente, así que el contrato está roto (esto es opinión, claro). De todos modos creo que hay medios para verificar si el contrato social se respeta o no. La no beligerancia entre clases sociales es una condición obligatoria y es evidente que esto hace años que no se da.
    2.- Sobre el desmontaje del pacto social de posguerra, un libro muy recomendable al respecto es “breve historia del neoliberalismo” de David Harvey.
    3.- Lo de Gordillo es desobediencia civil de manual, aunque lo intenten manipular a muerte.
    4.- Vale, Locke ya no es la base del pensamiento liberal. Y además dos huevos duros.

  6. Angeles no sabes lo que te agradezco tu comentario porque estaba atascado con una cosa para el post de mañana, y me has ayudado.
    Nunglo, efectivamente las constituciones pueden ser una plasmación de ese contrato social, o por lo menos su cristalización. Lo malo es que gran parte del contrato social (al menos del anexo del contrato social de posguerra) de nuestra constitución lo metieron en un cajón de sastre llamado “De los principios rectores de la política social”, que lamentablemente no tiene eficacia jurídica a penas. Es necesario entender de que es producto la constitución actualmente vigente (para mi de un pacto entre una parte de las élites franquistas y las élites “pro-democráticas”, que ya no funciona y no es útil, al que llamamos transición).

  7. Herman says:

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