MANIFIESTO

 MANIFIESTO DE LA ASAMBLEA POPULAR DE ARGANDA

El Movimiento del 15 de mayo surge como respuesta de indignación de un amplio y heterogéneo espectro de la ciudadanía del Estado español hacia la degradación del modelo político establecido en la Constituciónde 1978 y a la actual crisis económica que está golpeando con suma dureza a nuestra sociedad.
La degradación del modelo político se fundamenta en el progresivo alejamiento entre los representantes y la ciudadanía que los elige en los distintos comicios generales, autonómicos o locales. El alejamiento de los representantes se produce precisamente una vez que son elegidos y empiezan a rendir cuentas a los poderes económicos y a a preocuparse más por favorecer sus intereses personales o familiares, los de los partidos políticos por los que se han presentado , en detrimento de los generalmente vanos programas electorales propuestos a los votantes.
Mientras tanto, los medios de comunicación afines, públicos o privados, se encargan de anestesiar y manipular al electorado, fomentando la simplificación de las propuestas políticas y un bipartidismo que, favorecido además por la legislación electoral, no deja cabida a posibles alternativas. Esta deriva está degenerando en una ficción democrática en la que la ciudadanía solo participa para legitimar mediante su voto a los representantes que les ha impuesto una élite supuestamente facultada para decidir quiénes nos deben representar y gobernar, algo muy similar al modelo caciquil construido en el último cuarto del siglo XIX.
La actual crisis económica está afectando mayoritariamente a las capas más débiles de la sociedad. En nuestro país la consecuencia más grave es la elevadísima tasa de desempleo, la más alta de la Unión Europea.
En cuanto a las causas y los causantes de esta situación, la principal es la apuesta casi exclusiva por la especulación inmobiliaria como motor de nuestra economía, a sabiendas de que no se podían construir viviendas hasta el infinito. Dicha apuesta fue realizada por los partidos políticos, en proporción directa a las cotas de poder que han ocupado en los distintos ámbitos, desde el estatal hasta el local, en los últimos quince años, con el apoyo de la banca privada y pública. Esta alianza pretendía buscar el crecimiento económico mediante la construcción, financiando esta mediante la concesión de créditos hipotecarios con bajo interés y desgravaciones fiscales a la adquisición de viviendas para una población cuyo nivel salarial no ha aumentado prácticamente nada en los últimos años. Esa baja capacidad de adquirir bienes y servicios se suplió igualmente mediante el crédito fácil, fomentando y animando el consumismo desenfrenado.
La vorágine inmobiliaria generó una especulación brutal, unida a flagrantes casos de corrupción política y a la destrucción de numerosos entornos naturales. Los precios de la vivienda se dispararon de tal forma que lo que debía ser un bien básico y un derecho constitucional se convirtió en un artículo de lujo que rozaba la obscenidad.
El hundimiento financiero global de hace tres años causado por las hipotecas basura estadounidenses dio al traste con ese crecimiento ficticio y demostró que todo había sido una gigantesca estafa a nivel planetario. El resto ya lo conocemos: la burbuja inmobiliaria, motor de nuestra economía, estalló, el paro se disparó, la capacidad adquisitiva de los ciudadanos y, por tanto, del consumo, disminuyó.
Pero lo más sangrante de esta situación son las “soluciones” que se están proponiendo y adoptando por parte de las instituciones públicas y privadas, internacionales y nacionales, que han provocado este desastre: recortes de unos salarios ya de por sí bajos, mayores facilidades para el despido (como si no hubiese sido suficientemente fácil llegar a la actual cifra de parados), aumento de los impuestos indirectos, los cuales pagamos todos por igual, con independencia del nivel de renta, privatización de las empresas públicas que aún no habían sido privatizadas y reforma de las pensiones de jubilación, para que tardemos más en cobrarlas y con una cuantía menor. Además, se están realizando recortes en los pilares básicos de la sociedad como son la educación y sanidad públicas, llegando a proponerse que los usuarios de la sanidad paguen determinados servicios que reciban, cuando en realidad ya deberían estar costeados con los impuestos de todos. En definitiva, que nos quieren dar más tazas del repelente caldo que ya hemos tomado.
Ante esta situación política, económica y social el Movimiento del 15 de mayo decidió tomar las principales plazas de diversas ciudades españolas, en una acción que simbolizaba que debe ser el pueblo el verdadero dueño de su destino y no sus representantes ni aquellos a cuyos intereses están realmente sirviendo. Se establecieron asambleas y comisiones en los que cualquier persona podía tomar la palabra, dar su opinión y proponer soluciones a los muchos problemas existentes. La finalidad es una democracia participativa en la que los ciudadanos tengan voz, además de un simple voto para dar legitimidad a los que elijan como representantes y que esa voz sea escuchada todos los días, desde el mismo momento en que estos son elegidos. Esa voz debe ser escuchada para lograr el bienestar de la totalidad de la sociedad, no solo de una pequeña parte que solo ansía riqueza y poder a costa de los demás, ocupación para todos, pero en condiciones dignas, para poder vivir, no para sobrevivir. También para que los recursos puedan ser disfrutados por todos, pero sin esquilmarlos, sin destruir el planeta en que vivimos.

LA ASAMBLEA POPULARDE ARGANDA

El Movimiento se trasladó de las ciudades más grandes a los barrios de estas y a poblaciones más pequeñas para canalizar todas esas opiniones y propuestas de carácter global y recoger posibles soluciones a asuntos más locales, los cuales deben interactuar con aquellas.
A raíz de eso, el 28 de mayo de 2011 se constituyó la Asamblea Popular de Arganda, desde la que se hace un llamamiento a todos los ciudadanos y ciudadanas de la localidad para que se unan a ella, aportando sus opiniones y propuestas de solución ante los problemas de carácter general mencionados y a problemas de carácter local que nos atañen, algunos de los cuales son de especial importancia

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