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No entiendo al personal... Archives

Noviembre 11, 2005

Señales del apocalipsis

De vez en cuando la vida tiene coincidencias que a uno le dejan helado. Iba yo esta mañana a comprar unas cosillas al super para la hora de comer mientras escuchaba la radio. Curiosamente, los diales no están bien sintonizados y saltan de una emisora a otra.
Pues bien, mientras intentaba escuchar las noticias de RN5, saltaba a una emisora heavy, y viceversa.

El resultado fue más o menos este:

- Las protestas en París alcanzan ya su segunda semana con más de 1000 automóviles calcinados en una serie de disturb...

- Dont need reason, dont need rhyme
Aint nothing I would rather do
Going down, party time
My friends are gonna be there too...

-El Ministro del Interior galo abogó por la implantación del toque de queda, que ya ha sido adoptado por algunos ayuntamientos...

-No stop signs, speed limit
Nobodys gonna slow me down
Like a wheel, gonna spin it...

-La policía ha efectuado ya más de 600 detenciones...

-Nobodys gonna mess me round
Hey Satan, payed my dues
Playing in a rocking band
Hey Momma, look at me
Im on my way to the promised land...

-Según parece, la virulencia de los disturbios se ha visto reducida...

-Im on the highway to hell
(Dont stop me)
And Im going down, all the way down
Im on the highway to hell...

La interpretación es un poco libre, pero la impresión fue muy similar a la que se extrae de leer este post.

A uno se le ponen los pelos de punta.

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

Noviembre 14, 2005

Indecencias

Acabo de llegar de una entrevista de trabajo en una ETT. No, no era para presentarme a un proceso de selección de Uría y Menéndez, o de Garrigues y asociados… era para reponedor en la tienda de deportes del Vicente Calderón.
El caso es que mientras esperaba a que me atendieran me he sentado en una silla junto a un chico de aspecto ecuatoriano. Nada más quitarme la chaqueta el muchacho me ha sonreído, pues llovía a cántaros y yo andaba un poco empapado. De esta forma hemos iniciado una conversación que nos ha dado algo que pensar a los dos. Comenzamos charlando de la lluvia, como no podía ser de otra forma: que si qué lata, pero cuánta falta hace, que si es un poco molesta por el tema del tráfico y que es mejor ir en metro, etc, etc, etc…
Finalmente hemos empezado a comentar el por qué de nuestra presencia allí. Él iba a entregar un CV y a hacer una entrevista para teleoperador. Decía estar ilusionado, pues parecía ser que el trabajo era suyo seguro, ya que ya tenía firmado el contrato desde antes de su llegada a España. La ETT funcionaba como intermediario y, por lo visto, era una cuestión de mero trámite. Naturalmente, tener un contrato (precontrato en realidad, pero no me iba a poner técnico con el chico) le ha facilitado una barbaridad agilizar los trámites para que le concedieran un permiso de trabajo.
Cuando me ha preguntado si tenía alguna expectativa, le he comentado que mi entrevista era para un puesto de reponedor. El chico asintió y dijo algo que me hizo mucha gracia: “Compañero, ¡qué pena no tener estudios!”.
Naturalmente yo sonreí y le comenté que soy licenciado en Derecho. Él no me entendió en un principio, ya que parece ser que ellos no emplean el término “licenciatura”. Un par de minutos más tarde comprendió que tenía terminada la carrera y que podría ejercer, en teoría si yo quisiera, de abogado.
Parece que no le entraba en la cabeza, y la verdad, no me extraña. Me preguntó si había ido a la universidad, a lo que evidentemente, respondí de forma afirmativa. También me preguntó tenía un título universitario, a lo que respondí de igual manera. Y de pronto el chico me dijo: “No lo entiendo compañero, con la cantidad de plata que has gastado en la universidad, ¿no te parece un poco indecente trabajar subiendo cajas acá y allá?”.
Yo no me lo tomé a mal, ya que no era mala su intención. Así que le pregunté si sabía qué era un pasante. El respondió afirmativamente (“un abogado joven”, me indicó). “Pues bien”, continué “sí, me parece indecente pero no porque el trabajo me parezca poco digno sino por cómo están las cosas”.
El negó con la cabeza sin comprender, de modo que seguí hablando.
“Verás, aunque no me creas, trabajando como reponedor no es que vaya a cobrar más dinero que como pasante, sino que trabajando como tal es más seguro que trabaje las mismas o incluso más horas, probablemente, sin cobrar”.
“¡¿Sin cobrar!?”, preguntó asombrado y un poco incrédulo.
“Sin combrar”, afirmé yo. Le expliqué algunas ofertas que me llegaban y empezó a hacerse una composición de cómo andaba el panorama.
Ambos permanecimos en silencio unos segundos y al final me dijo: “De modo que, entre tú y yo no hay tanta diferencia”. En ese momento le llamaron y nos despedimos. No pudimos seguir hablando.
Pensé en ello unos minutos más hasta que me recibieron. ¿Estábamos en la misma posición? No, ni mucho menos. El había llegado a unos meses a España y acababa de recibir su permiso de trabajo. Yo acabo de terminar la carrera y aunque la cosa está complicada, tengo un colchón sobre el que caer cuando me estampe contra el duro suelo del paro: mi licenciatura.
Llevo pensando en ello toda la mañana. No deja de parecerme curioso que los trabajos que acepta la gente joven o humilde, no demasiado bien pagados, sean la esperanza de tantas personas que llegan a nuestro país. El trabajo duro y sencillo es su concepto del éxito y no puedo dejar de admirarles por ello.
Al igual que tampoco puedo dejar de dar vueltas a la cuestión de que aquellos trabajos que en nuestra sociedad son iconos de provecho y bonanza para muchas personas (como la abogacía) deban ser descartados por otros más sencillos para conseguir algo de dinero. Y es que, como en todo en esta vida, abogados de provecho existen, desde luego, pero son jefes o rangos medios. Son pocos, o desde luego muchos menos de los que se podría pensar.
Tanto este chico como yo empezamos desde cero, sólo que en campos diferentes. No puedo dejar de pensar que, hoy en día, nadie lo tiene fácil. Nada nuevo bajo el sol, desde luego, aunque no puedo abandonar sin más la idea de que entre los que somos una pretendida elite académica y los que sólo tienen esperanzas de trabajar en un puesto humilde (pero honrado; de hecho, los trabajos más sencillos suelen atraer a menos “espabilados” amigos del dinero fácil, al menos en mi opinión) hay más semejanzas de las que a alguno le gustaría admitir.
Porque admitir algo así dejaría desnudo el orgullo de mucha, mucha gente.

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

Noviembre 19, 2005

Cuando la vida da vueltas...

... da vueltas de campana.

Es una frase que comencé a utilizar hace años, y cada día que pasa no puedo dejar de pensar que es una especie de axioma ontológico.

Resulta que buceando por internet uno descubre cosas de lo más pintorescas.

Louise Frevert, candidata por un partido ultraderechista a las elecciones municipales de Copenhage basó su campaña electoral en dircursos xenófogos, racistas y evidentemente, carentes del más mínimo poso ético (por lo menos, para lo que la mayoría de los mortales tienen como tal en un Estado de Derecho: sí, sí, esa cosa rara que a mí tanto me gusta...). Como proclamas empleó frases amables tales como que "la inmigración se soluciona con campañas de esterilización". Ya os podeis imaginar a qué clase de partido representa esta amable señora, defensora de las buenas costumbres.

Pues bien, parece ser que los daneses, o bien tienen muy mala leche, o un gran sentido del humor que les impide tomar en serio perlas como esta. El caso es que, al día siguiente de que la candidata expresara su humanitario enfoque para con las políticas de inmigración e integración de los extranjeros, Conpehague apareció empapelada con ciertas fotos (pincha aquí si eres mayor de edad). Échales un ojo antes de seguir leyendo...

Y es que parece que en esta vida, las cosas cambian y mucho. De joven, este hermoso especimen humano se había dedicado a facilitar horas de diversión a mayores de edad con ejercicios gimnásticos en superficie horizontal.

Que cada cual saque las conclusiones que quiera.

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

Noviembre 21, 2005

"Cuidado con las ideas, que las carga el diablo..."

Es la impresión que uno se lleva cuando lee o escucha ciertas cosas. Especialmente cuando son pocos los que dicen hablar por muchos, por la tradición, por la historia, por los rectos valores o el bien mayor.
No deja de sorprenderme como los abusones, matones, esquilmadores y canallas en general apelan a hermosos conceptos, sin terminaciones nerviosas y por tanto incapaces de sentir dolor como la gente humilde, sin estómago que ruja por culpa del hambre, o sin ojos capaces de derramar lágrimas, para justificar su poder y sus decisiones. Porque, como decía Isaiah Berlin de toda esta gentuza, suelen tomar sus decisiones no a favor del pueblo, sino a pesar de él.

¿A qué viene todo esto? Muy sencillo: ciertas declaraciones sencillamente hacen que a uno se le revuelvan las tripas. Especialmente, cuando todo el mundo sabe que son falsas. Pero bueno, como diría alguien que yo me sé, "esto es bussines".

Menuda forma de empezar el día...

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

Noviembre 28, 2005

El maravilloso mundo laboral...

Como cada mañana me he puesto a mirar las ofertas de empleo que recibo por internet. Tras comprobar que estoy descartado en unas cuantas por las que había optado (normal, teniendo en cuenta que hay gente que para puestos de pasante, cobrando menos de 500 euros mensuales, se presenta con masters y tres años de ejercicio de la profesión...) me he puesto a buscar en ofertas generales cuando de pronto algo me ha llamado la atención.

Lo que me ha sorprendido un poco, puede por lo sorpresivo del asunto, es el perfil de los clientes potenciales y de las "trabajadoras" (ejem...) que se busca.

No nos confundamos, mí me parece muy bien que cada uno se dedique a lo que le apetezca. En este punto, Michael y yo estamos completamente de acuerdo (en su blog teneis más post sobre esta materia). Sencillamente, me resulta una situación paradójica. Ahora que la Comunidad de Madrid se esmera en erradicar (o eso dicen) la prostitución no puedo evitar pensar que lo que se quiere hacer en realidad es apartar a ciertas prostitutas de la circulación: inmigrantes y demás gente desesperada que encontramos en la Casa de Campo o en Montera. Esa que tanto por su aspecto, como por lo barato que ofrecen el servicio, nadie suele respetarlas (recuerdo que cuando salía de marcha por algunas zonas de Madrid y una de ellas nos silvaba, tenía un par de amigos que se reían y solían comentar "ey, tío; hemos ligado". Sí, eran un par de idiotas, al menos para algunas cosas).

Por que aunque este post sea sencillo y poco argumentado, en realidad entra dentro de lo que denomino en este blog dentro del concepto de "opinión", no puedo dejar de pensar que la única que molesta es la prostituta humilde. La que pasa frío en la calle, la que viene engañada y no tiene que atender a sus clientes en decadentes portales cerca de las puertas de los vecinos (que entiendo no quieran tener cerca tales actividades), en coches o en antros de mala muerte. Las "azafatas liberales" son otro cantar. Sus clientes son diferentes, y su tarjeta de crédito también. Desempeñan su labor en locales distintos y en condiciones diferentes. ¿Se estaría en contra también de este tipo de prostitución?

Prefiero dejar esto aquí. Me parece un tema demasiado serio como para tratarlo con frivolidad o poco esfuerzo por mi parte. Sólo quisiera hacer un apunte para finalizar.

Cuatro emite una serie peculiar. Y la califico así, tanto por el horario en el que se emite como por lo duro de su temática. Yo no he podido ver un capítulo entero, pero solamente las escenas que he visto me han puesto los pelos de punta. Dicha serie es Matrioskhi: viaje al infierno. Una serie diferente u dura como una pared de granito. Puede que nos aporte una perpectiva menos romántica del tema de lo que se podría desear, pero es que para muchas mujeres el romanticismo solo es un sueño... y el sexo, el infierno.

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

AÑADIDO DE ÚLTIMA HORA:

Yo alucino...

Me iba a la cama cuando he visto en A3, en un programa de sucesos cómo gente sin alma solicita asistentas, sin contrato, para limpiar la casa y mantener relaciones sexuales por siete euros/hora. Una redactora del programa en cuestión se hizo pasar por asistenta y concertó una cita con uno de los "empleadores" que decía ser ATS. El tipo en cuestión deseaba hacer, antes de la primera "sesión" una citología, análisis de flujos, exploración anal y de pecho. Para colmo, la "trabajadora" debía aceptar que se le inyectara en la vagina un "anticonceptivo inocuo" cuyos efectos desaparecían, en teoría tras tres horas.

Dios, cómo me gustaría tener ya la placa, llamar al programa y ver si me daban su nombre y dirección para pasárselas al juez y denunciarle por inducción a la prostitución...

¡Qué asco de especie...!

Esta noche paso de desear amor y dvd´s. No estoy de humor.

La madre que os parió, hijos de la gran...

OTRO AÑADIDO DE ÚLTIMA HORA, EL ÚLTIMO, DE VERDAD...

De verdad, el mundo está loco. No me lo puedo creer. Me voy a cortar las venas.
Mientras escribía el anterior inciso el mismo programa ha emitido un reportaje sobre un macroprotíbulo sito en la Junquera. El local en cuestión se llama Madam´s y desconozco si tiene sitio web. Mientras lo veía he tenido que recoger mi mandíbula un par de veces del suelo de tanto que se me ha abierto la boca...

El lugar en cuestión reune bajo su techo a la friolera de ciento cincuenta prostitutas. Tiene cuatro plantas y más de cuatrocientas habitaciones, que varían de la habitación sencilla a la suite de lujo. La mayoría de la muchachas son rumanas y, al menos las que han entrevistado, bellezas de esas que alguno se encuentra en sus fantasías o en revistas.
Los reporteros han realizado un análisis del local y de cómo está montado el negocio. El dueño del local cobra cincuenta euros por alquilar las habitaciones a las chicas, el resto es beneficio para ellas, más lo qeu se saque por las consumiciones y las entradas (cobran diez euros sólo por entrar). La media de algunas trabajadoras está en ¡¡¡¡seis mil euros al mes!!!!!, a repartir entre pagos por sesión que alcanzan los trescientos por media hora de servicios.
El local cuenta con servicio se seguridad privado, !de Prosegur¡, que incluye cacheos en la puerta y paso por detector de metales. Además, cada habitación donde las chicas desempeñan su labor cuenta con sábanas desechables, "kit" sexual (preservativos, lubricantes y juguetes...) y un botón de emergencia. Según me ha parecido entender a la chica, en cada planta siempre hay un guarda de seguridad haciendo guardia.
Naturalmente, el local no ofrece solo sexo. También hay zona de baile y bar, así como espectáculos en vivo de sexo explícito.
Según se dice, las chicas son libres de dejar de ejercer la profesión en cuanto quieran (espero que sea cierto). Pero claro, algunas no ven necesidad de hacerlo. Incluso alguna que otra tiene, lo que podríamos llamar, un tipo de "contratación" de tipo fijo-discontínuo. Trabaja en España tres meses al año, y con ese dinero da de comer a su familia en Rumanía. Creo que han dicho que se llamaba María, y en su país era... ¡ingeniera!

Si algo de este documental es verídico (al menos lo parecía, pero no suelo fiarme de estos programas de investigación) ha mostrado en lo peor y lo, supuestamente, mejor del mundo de la prostitución. A mí me ha dado mucho que pensar, aunque no hay sido particularmente novedoso lo que se me ha presentado. Lo que sí me ha impactado es el abismo cruel, insondable y abolutamente indigno que separa a unas mujeres de otras.

No dejo de preguntarme si de verdad sería tan malo regular el ejercicio de la prostitución de una forma responsable y adulta. No puedo sino considerar cuánto bien podría hacer por tantas mujeres que se encuentran en un estado tan lamentable. Entiendo que el debate enciende pasiones (no, no es un chiste, ¿vale?) enfrentadas, pero me parece indispensable. El fenómeno de la prostitución no va a erradicarse por muchas campañas pagadas con fondos públicos como la que la Comunidad Autónoma de Madrid está realizando. Un cartel en el metro no puede competir con el deseo de un hombre que desea que le hagan una felación por veinte euros entre unos arbustos.

Me voy a la cama... creo que me duele la cabeza.

Puede que sea por todo esto, o será la pintura aderezada con disolventes que me he pasado esnifando todo el día en el trabajo. No lo sé.

Saludos,

Angellus.

Diciembre 24, 2005

Informe de AI 2005

Muy buenas a todos, a ver si este post no se borra como el anterior. Que luego a uno le acusan de escribir sólo de gatitos.

Comunico a quien le interese que Amnistía Internacional ha publicado su informe anual del presente año 2005, y que comprende las invesigaciones y conclusiones a las que ha llegado dicha organización para el ejercicio del año 2004.
Creo de especial importancia (sí, sí, vale; empieza a ser una obsesión) llamar la atención que en el caso del Estado español no se han realizado avances sustanciales e cuanto a la prevención de la tortura, cuanto menos, en el marco de procesos contra presuntos terroristas. Aquí disponeis de más detalles.

Mañana, 25 de diciembre, dedicaré unas cuantas horas al post que estaba prometido. Si alguien tiene un interés particular, ruego disculpe la tardanza, pero creo que es bueno ser meticuloso.

Y ya pondré otra vez el post del curro... sí, ese que desapareció en el limbo de internet.

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

Enero 12, 2006

La gente debe ser estúpida por naturaleza

No me gusta enfadarme. No me gusta nada. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que luego escribo perlas como ésta.

De repente descubres que te has quedado sin tóner (que para el que no lo sepa, es algo parecido a la tinta que emplean las fotocopiadoras; con la notable excepción de que no es tinta en realidad, sino un polvo negro, vaporoso y repugnante que se cambia mediante cartuchos enormes con forma de supositorio). Hasta ahí nada importante. Los problemas vienen cuando tienes un encargo imperativo para el día siguiente y descubres con horror que no hay más tóner para el modelo de fotocopiadora que necesitas emplear forzosamente. Ante estas veleidades ¿qué hacer? Pues muy sencillo, abrimos el tóner de un modelo de fotocopiadora antigua que ya no se usa, abrimos el que está vacío, intercambiamos el contenido y voi lá. ¿Problema? Que al ser dicho contenido ese polvo repugnante, se expande sin remisión por toda la tienda. El pedido se termina, pero al coste de tener que pasar luego el cepillo, el aspirador y mirar al techo unas cuantas veces con resignación.

El día termina mal, y el siguiente empieza peor.

Llegas a las 9: 30. Dejas cerrada la tienda, sin pestillo pero con las persianas echadas y el cartel de "cerrado" en la puerta. Atiendes al cliente del pedido urgente, y mientras te llevas la manos a la cabeza pensando todo lo que hay que hacer y todo lo que tienes que arreglar (pues aunque el del servicio técnico se pasara hace un día, no arregló completamente la máquina) entra un hombre "afable", que te planta sus papeles en la mesa y te dice "amablemente":

- ¿Sabes que tienes el cartel de cerrado en la puerta, verdad?

Sientes la bilis a punto de ver mundo, y te sientes tentado de decir "será por que aún está cerrado, ¿no le parece?". Pero no lo haces, no es bueno perder los papeles. Optas por responder con educación.

- Verá, aún está cerrado (diez minutos después de horario normal). Anoche tuvimos avería- con lo que esperas que entienda que no le vas a atender. Sin embargo, la cosa no funciona como debiera.

- De los DNI quiero tres -te explican con cierto desprecio. Es normal, todo el mundo sabe que la gente joven somos unos matados miserables que buscamos cualquier pretexto para no trabajar. Después de todo lo hemos tenido demasiado fácil siempre. No hemos tenido una guerra, ni a Franco, ni tuvimos que ponernos a trabajar a los catorce años. No sabemos nada de la vida, salvo lo que nos han contado en la facultad (eso los que hemos ido). En cualquier caso poco importa. Todo el mundo sabe que en las facultades no enseñan nada importante, o que valga para el mundo real. De hecho, nos deforma y nos convierte en "entendidillos" inútiles, que creen que por tener un título son alguien en esta vida. Muchos libros y poco sudor, pero sudor del bueno, del de verdad, del que sí cuenta. Nada de libros que a nadie importan.

- De acuerdo -respondes con educación, pero al borde del abismo del mal humor-, pero tiene que esperar cinco minutos mientras las máquinas calientan -porque las impresoras son como los deportistas o los bailarines: sin calentar no hacen lo que tienen que hacer.
- ¡Déjelo! -te espetan con mala leche- ¡Ya me buscaré otro sitio! -y se va. Piensas añadir algo, pero de repente piensas ¿para qué?. ¿A quién le importa? Mejor, al menos tienes algo de tranquilidad.

Recoges y ordenas lo que puedes. La máquina principal funciona, pero temes usarla. No sabes cómo puede reaccionar. Empleas la analógica, vieja y más lenta. Entran nuevos clientes y uno te pide unas copias. Optas por hacerla en la segunda máquina, la más antigua.

Y por supuesto se atasca.

Abres las bandejas, retiras los papeles y descubres que no se han copiado todas las hojas. Entran más clientes, la tienda se llena. Los ignoras y tratas de arreglar la máquina, cuado de repente una voz aguda e irritante, una mezcolanza de prisas, nervios y mal humor tras despertar se cuela en tus tímpanos:

- ¡Oye, oye, oye! Tendréis fax, ¿¿verdad??.

Es inevitable. Piensas en el cartel luminoso que dice claramente que se ofrece servicio de fax. Piensas en el que hay en la puerta que dice lo mismo. Pero por encima de todo, sientes la mirada del fax, que te observa socarrón desde el mostrador en el que la señora ha dejado sus papeles, retándote a hacer uso de él. Y es que los faxes son como las mujeres: ambos deciden cómo y cuando...

- Sí -respondes lacónicamente-. Tenemos fax, en seguida la atiendo -la respuesta no se hace esperar, pero ya estás preparado. La has escuchado demasiadas veces.
- Es que tengo mucha prisa...- te dicen con mal humor- porque es un volante médico y me urge mucho.

"Es que a mí no me importa", piensas, pero lo dejas correr. Porque claro, no me queda sino asumir que la culpa es mía, que no quiero trabajar y soy un vago indeseable. La gente ocupa su tiempo en cosas imprescindibles, imperiosas e indisponibles en estos días que corren. ¿Que no lo son? Falso, por fuerza deben serlo si un volante médico para un examen oncológico tiene que remitirse por fax diez minutos antes de la hora límite. El mundo empieza y acaba en ese lapso de tiempo, en el que todo los males del cliente dependen de ti. Después de todo tú has de ser profesional y cumplir tu cometido y no eres nadie para juzgar lo que los demás hacen con su vida en los días previos. Además, no eres nadie: eres un siervo, estás detrás de un mostrador, no eres nada. Sólo eres un pedazo de carne que pulsa teclas en una máquina. No tienes alma, ni a nadie le importa lo que le pase a las máquinas. Ese es tu problema.

- Oye -te dice el señor con voz temerosa, tras la que se agazapa la rabia contenida, encarnada en retribución y pública reprimenda justiciera-, los originales no me los rompas, ¿eh?

El señor hace bien en temer. Estas máquinas son bestias infernales y voraces que queman, trocean y mutilan los papeles.

- No se preocupe -respondes con cortesía y cierta preocupación-, no les pasa nada están perfect...

Te interrumpes, mientras tus ojos se abren como platos. Allí, entre los papeles que has de copiar brilla una grapa, deslumbrante, como si la hubiesen clavado en mitad de tu orgullo. Te giras y miras en dirección a la puerta. El letrero que has colocado, indicando que es necesario retirar las grapas de las hojas sigue en su sitio. ¿Lo habrán leído? ¿Les habrá importado?

- Oye, ¿y el fax para cuándo?

Te levantas y lo dejas correr. Lo dejas correr todo. Retiras la grapa que casi te provoca un disgusto, pero optas por usar esta vez la máquina nueva. Te arriesgas, pero crees que es la mejor opción. Es más rápida y da mejores resultados. Haces las copias y entregas los originales. El cliente los alisa y te mira por encima de las gafas. Le sostienes la mirada mientras osas pedirle los céntimos correspondientes. El hombre es magnánimo. Sí, hay carteles, dentro y fuera de la tienda, pero eso no son más que peticiones, recomendaciones, súplicas. Las grapas son tú problema, tú las has de retirar. La vida empieza y termina en un folio de papel, ¿de qué? De recetas de cocina... pollo teriyaki. Una gran tragedia, de haberse roto o deteriorado. La diversidad cultural es un valor en alza. El cliente se marcha.

- ¡Oye! ¡El fax! - te espetan. Tic, tac, tic, tac... corren los segundos y puedes ver un hipotético tumor expandirse y constreñir la vida de algún ser humano del que no sabes nada, más que su nombre: Lucía. Tienes, tal vez no su vida, pero sí su tranquilidad, la posibilidad de que un médico cuide de ella.

- ¿Siguiente, por favor?

- Yo -responde una señora amable. En seguida la reconozco. Es del mismo edificio. De un despacho de abogados. Ella sabe que soy licenciado en Derecho (escoria inútil, uno más) y alguna vez hemos charlado-. Necesito mandar un fax a un juzgado. Son estas siete hojas -añade con una sonrisa. La mujer del volante médico se convierte en un camaleón, o mejor, una sepia. Se torna verde, luego amarilla, luego azul, más tarde roja y por fin blanca. Miro a mi nueva cliente y percibo una sonrisa sutil agazapada tras los labios que dicen "si tú no la chinchas, lo hago yo". Con la mirada me espeta "animo".

Pongo el fax. Son muchas páginas y el trasto es lento. Devora las hojas de forma lenta y metódica. La señora impaciente empieza a tamborilear en el mostrador con unas uñas lacadas de rojo, perfectas y afiladas. "¿Se habrá pintado las uñas antes de salir de casa?", pero desechas el pensamiento. Eres malvado y cruel por pensar algo así. Después de todo nadie perdería el tiempo con sus uñas si tiene que mandar un parte médico tan importante. Sabes que vas a tener problemas: la señora resopla.
Despachas al resto de clientes y durante unos benditos minutos la tienda se vacía. El fax termina.

- ¿Algo más? -preguntas solícito.
- Sí, pero atiende a la señora. Yo quiero unas copias - me las entrega separadas y en orden. La mujer intercambia una mirada conmigo. No conviene hacer esperar mucho más a la otra mujer. Evitar una escena absurda es preferible a quedar por encima. Pero claro, ¿qué sabemos nosotros? Somos alimañas licencias en Derecho, ¿no es así?

Pongo la hoja del volante en el aparato, y de repente entiendo lo que está a punto de pasar. No puede evitarse. El Titanic tenía que golpear contra un iceberg, el Apolo XIII contra un asteroide. Mi fax tenía que dar un "error de comunicaciones". Pruebo tres veces, no funciona. Casi siento palpitar el tumor. Tomo aires brevemente mientras cierro los ojos y me preparo para lo que va a venir.

- No se puede. El fax da error de comunicaciones -la mujer se enfurece.
- ¿Cómo que no?
- No se puede. El fax da error de comunicaciones, es algo parecido a cuando un teléfono comunica.
- Pues hazlo bien -me exige.
- No es cuestión de hacerlo bien o mal. Yo pulso las teclas y trato de establecer comunicación. Si el fax funciona bien, si no, no puede hacerse nada -le explico mientras noto aflorar mi odio. Mientras me percato de que un señor ha entrado sin que yo me de cuenta. Lleva un rato esperando, a juzgar por su postura recta y cu cara severa. Es lógico, a nadie le gusta esperar. La culpa por no atenderle es mía, que no me he traído de casa los otros cuatro brazos extra que tengo. O por no plegar el tiempo y el espacio a su servicio.
- ¡Pues con esta señora lo has hecho a la primera! -entran tres personas más a la vez.
- Eso no es cosa mía -comento con osadía. Qué falta de educación tenemos los jóvenes, somos vagos y gentuza deslenguada. Claro, nuestra escuela ha sido un desastre. No hemos estudiado de verdad como la gente de bien, de memoria y con una regla amenazando nuestros nudillos. No tenemos valores y ética-. El número que ha dado debe estar colapsado o ser incorrecto. Pueden ser muchas cosas -añado algo más diplomático.
- ¡Pues vaya un servicio más chapucero! ¡Me voy a otro sitio! ¡Ya ves tú!

Deseas recomendar otro sitio cercano donde también tienen fax, pero cual monstruo taimado y ruin, te callas mientras piensas "sí, vete a tomar por culo, por favor...".

Terminas las copias de la mujer-abogada (híbrido deplorable, resultado inevitable de la sobre-especialización cultural y laboral) y te despides de ella. Ella vuelve a sonreír y te sientes algo reconfortado.

- ¿Siguiente por favor? -no terminas la frase cuando cinco cuadernos de notaría aterrizan con ira sobre el mostrador, con doble grapado y formato antiguo que ha de ser ajustado en la máquina para que ésta pueda hacer las copias sin problemas.
"Otra vez no", piensas.

- Retire las grapas, si es tan amable, y ahora mismo se las hago. Si no se pueden estropear los originales y con los papeles de una notaría hay que ser cuidadoso -digo con cortesía mientras me fijo en los apuntes de las tres chicas que habían entrado previamente. Otras tres personas más se personan en la puerta.

-¡SÍ, HOMBRE! ¡ABRASE VISTO! ¡ENCIMA QUERRÁS QUE HAGA TU TRABAJO, NO TE JODE!
- Caballero, la tienda está llena, tengo una máquina averiada y se me llena la tienda...
- ¡PERO EL QUE COBRA POR LAS FOTOCIPIAS ERES TÚ, NO YO! -dice mientras empieza a quitar las grapas.
- Caballero, hay dos carteles: uno en la puerta y otro aquí dentro que deja bien claro que los clientes han de retirar las grapas.
- ¡QUÉ POCA VERGÚENZA! ¡ENCIMA!

Termina y me da los originales. Pienso en las oposiciones, en Ávila, pero por encima de todo pienso en la Star 17: 17 balas más una en la recámara.
Le ofrezco las copias y le cobro. Las chicas permanecen mudas ante tal exhibición de poder y gallardía. El señor se marcha.

- ¡Qué mal educada es a veces la gente! -comenta una de las chicas.

"Sí, desde luego", pienso. Pero claro, es lógico que pensemos igual. Ella también es joven. Es una indeseable al igual que yo: un dependiente, un servidor sin alma, escoria licenciada en Derecho.

Que de vez en cuenta cobra las fotocopias al triple de su precio...

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para algunos (al menos hoy).

Febrero 2, 2006

Como fuera de casa, en ningún sitio...

Llevo días pensando en algo y acabo de darme cuenta de una pequeña cuestión. Es una de esas pequeñas piezas que cuando hacen "clik" sorprenden por su sencillez y su evidencia. Será que uno es tonto por no percibir lo elemental o lo que está a la vista de cualquiera.

Coloquialmente llamamos "casa" a aquel lugar donde uno se siente a salvo, querido, apreciado, respetado. Donde puedes volver tras un día largo a relajarte y descansar. Donde las preocupaciones quedan en la puerta o encuentras a alguien que las mantiene tras el umbral. Donde uno es, en esencia, feliz.

Bueno... eso es una definición positiva. Es decir, lo que "casa" es.

No obstante puede que estemos demasiado acostumbrados a esta definición. Tal vez por la costumbre de que es el uso más empleado para el término. Es decir, creo que "casa" puede ser también definido como lo que no es.
"Casa" no es un lugar. Está en nuestro corazón. Allí, si tenemos suerte, encontraremos que no nos odiamos a nosotros mismos, que no nos despreciamos, que podemos mirarnos al espejo con dignidad y asentir mientras pensamos "es lo correcto, no es culpa tuya". Donde, en definitiva, no se siente el peso de la miseria.
Uno puede ser su propia "casa" sin necesitar realmente un lugar al que volver más que para dormir. En ese aspecto no hay diferencia a volver por las noches a un hotel.

Creo que ya sabía todo esto. Puede que lo olvidara. ¿Quién sabe?

Que Dios me ayude. Soy una puta tortuga...

Febrero 4, 2006

Siempre ha habido clases...

¿Recordáis ese anuncio de un tipo mega forrado que va a sus partidos de tenis, su sauna, su sesión de masaje, su restaurante caro y demás? Luego se pinta en plan puncarra, se sube a un escenario y empieza a cantar: "¡Maldita burguesía, maldita sociedad! !Odio el dinero, lo odio de verdad... aaaarrrggggg!".

Naturalmente, como el señor conduce un Audi, el spot concluye diciendo "seamos sinceros, a todos nos gusta vivir bien".

Dejando de lado el hecho de que el anuncio en cuestión me parece poco inteligente (claro que no creo que muchos punkis se puedan permitir- quieran comprar un Audi) deja patente una contradicción humana básica. Reconozcámoslo, el estatus nos da un cierto gustirrinín.

¿Por qué digo esto?

El otro día pasé por la biblioteca de mi nueva Facultad (liiiiiibros, liiiiiibros, liiiiiiiiibros bueeeeeeeeeeeenosssssss) y empecé a apreciar algunas diferencias con respecto a mi antiguo campus. Para empezar, los bedeles van de uniforme. Otra cosa particular, y que me llamó la atención es que había algunos de ellos en la puerta de la biblioteca pidiendo el carné. Al principio me pareció mal que para acceder a una biblioteca pública restringieran el acceso, pero luego lo encontré lógico en la medida en que estamos en época de exámenes y los alumnos necesitan tranquilidad y un asiento para estudiar. Luego será, seguramente, de libre acceso.
El caso es que cuando me acercaba a la entrada vi como varias alumnas con carné de licenciatura accedían al recinto. A todas ellas se las respondía con un "pasa" cuando lo mostraban. Cuando llegué yo enseñé el mío. La reacción me sorprendió.

"¿Doctorado? Pase, por favor. Buenas tardes".

Llegué hasta el ascensor mudo como un gato de escayola. ¿acaso había experimentado una "digievolución" aquella mañana y yo no me había enterado? Mientras subía a la planta tercera, el fondo especializado, no dejaba de pensar en ello: Chiqui-Angellus digievoluciona en... "Doctorandangellus"... Tatatachaaaaaaan.

Reconozco que darle vueltas a semejante tontería no es más que una pérdida de tiempo. Pudieron pasar millones de cosas: que el bedel ya las conociera, que debido a su juventud se permitiera la libertad de tutearlas, que prefiriera ser prudente pues hay gente que estudia doctorado de mediana edad o sencillamente arrogante. El caso es que me chocó mucho.
Entiendo que lo correcto es llamar de usted en el ámbito académico, pero por esa regla de tres ¿acaso no merece el mismo trato un estudiante de licenciatura que uno de doctorado? Después de todo, el criterio a emplear para tratar con dicho respeto no es el grado de estudios sino la mera pertenencia a la comunidad universitaria.
O sencillamente, por mera educación, uno llama de usted a los demás cuando los considera con decoro o respeto, o bien por que le tenemos por un igual o alguien para con quien es necesaria una deferencia.
Por ejemplo, no me imagino al mismo bedel tuteando a un albañil o un fontanero que tuviese que hacer alguna reparación. Es decir, son del mismo rango en lo que a edad se refiere. La gente adulta que no se conoce se suele dirigir entre ella empleando el "usted" y no el "tú".

Pero más que nada, antes que todo esto, lo que me llamó la atención fue el tono con el que se dirigieron a mí: "¿Doctorado? Pase, por favor..."
Era una reverencia que no recordaba haber oído antes.
Y sí, si a todos hay que tratar con educación el trato para todos ha de ser el mismo. Da igual que sea un albañil, un catedrático, un estudiante de primero de carrera o la señora de la limpieza. Si no hay permiso o carecemos de confianza lo lógico es hablar de usted al personal y no tutear a quien mejor nos parezca.

Pues bien, tras toda esta disquisición estúpida late lo que todos estamos pensando. Podemos estar toda la vida en contra del clasismo (ese artificial, basado en prejuicios o en creencias de que uno es mejor que los demás; no me refiero a reconocer los méritos ajenos y rendir honores a quien corresponde, que eso no es clasismo sino justa retribución) pero cuando se nos da por primera vez un trato preferente injustificado se nos estira el cuello y sacamos pechito. Durante un segundo o dos pensamos "ey, ¡mola!".

Que chungo es el tema del lado oscuro. A partir de ahora voy a llamar a todos mis clientes de usted sin excepción para lavar mi conciencia.

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

Febrero 7, 2006

A veces se gana...

...y a veces se pierde.

He jugado contra mí mismo y he perdido. Mi fe se ha quedado por el camino junto con muchas otras cosas. Mis sueños son cenizas. Lo más triste y patético de todo es que he perdido la carrera antes de echar a correr.
No soy la persona que debería ser. Nunca lo he sido, ni nunca lo seré. Es curioso el ruido que hacen un millón de esperanzas al romperse a la vez: un silencio solemne y abrumador en el que sólo quedas tú, desnudo, haciendo eco.

No somos mejores que los animales. Al menos ellos tienen excusa. No conocen la diferencia entre el bien y el mal. A nosotros ni siquiera nos importa. Desde niños queda patente nuestra naturaleza: somos unos embusteros. Ninguno íbamos a fumar, a beber, a ser malos; íbamos a ser buenos para siempre. Qué triste es descubrir que lo único que has hecho es engañarte durante tanto tiempo.

A nadie le importa el aleph. Puede que ande por ahí, brillando en alguna parte, pero no iluminará nunca el corazón de nadie. No porque seamos ciegos, sino porque no queremos ver. Y esa es la verdad más patética, triste y penosa de todas.

A tomar por el culo todo.

Paso...

Febrero 27, 2006

¿y si empiezo con algo más serio?

Pues sí, acabo de llegar de una entrevista de trabajo en una inmobiliaria, auque no diré cual por precaución, que luego todo se casca...

El caso es que es la tercera vez que me llamaban, así que pensé "¿por qué no? Total, así me entero de cómo esta el mercado..."

Resumen: tras soltarne el rollo corporativo me han indicado, tras mantener una conversación, que iban a llamarme para concertar una segunda entrevista. Yo no me creo mucho ya las cosas a estas alturas de la vida, pero bueno. ¿Qué ofrecen? un suelo bajo (en torno a los 540 euros) más comisiones, que es donde se supone que está lo bueno. Naturalmente, eso es una suposición. Para conseguirlas hay que currar un guevo de pato y el horario no es que sea muy sugerente: de 9 a 14 y de 17 a 21, incluyendo sábados cada dos semanas en horario de mañana... Vamos, que te dan la bienvenida al maravilloso mundo empresarial en el que has de dejarte la vida para ganarte un dinero, que según parece y si las cosas cuadran, no es que sea para tirar cohetes aunque no está tampoco mal del todo. Todo depende de cómo te lo montes. Ya sabéis el perfil: "ejecutivo agresivo que si no se curra las comisiones no cobra" (con la salvedad de que no sería ejecutivo). Al menos, y si es cierto lo que dicen del sistema de trabajo, no hay que ser un tiburón. Prefiero no dar más detalles, quien tenga curiosidad que me pregunte en privado.

Lo chungo es que me lo estoy planteando. El trabajo que tengo ahora no es del todo malo, pero el jefe tiene detalles que no me gustan un pelo. Además, por mucha ilusión que me hagan, las oposiciones no puedo dejar de verlas como algo lejano y me apetece trabajar en algo, sencillamente, más serio. Puede que me viniera bien para tener una visión más próxima de lo que es el "trabajo de oficina". Por otra parte no me vendría nada mal centrarme un poquito... el doctorado ayuda, pero el hecho de que no me vaya a llevar a ningún lugar práctico a medio plazo (mucho menos a corto) es todo un handicap.

Eso, si es que me llaman finalmente, claro. Eso es algo que está por ver.

Ya veremos qué sale de todo esto.

Empiezo a sentir que el destino del los licenciados en Derecho me acecha: acabar de chupatintas.

En fin... será que me hago viejo o que me rido poco a poco al lado oscuro, pero me importa menos que antes.

Saludos,

Angellus.

Una de metros y gente solidaria

Pues eso. Estaba yo en mi habitación rumiando el tema de la entrevista de trabajo y he decidido pasarme por el salón. Como casi todas las tardes, por aquí están viendo un alegre programa de sucesos que ponen en TV1 (la primera cadena de Televisión Española, para los que lean el blog y so sean de aquí). Me tenía que haber quedado en mi cuarto, porque nada más entrar me he puesto de mala leche...

Al parecer una mujer rumana dio ayer o hace un par de días a luz en mitad del metro. ¿Por qué? Parece que no había ambulancias... entiendo que cuando la ciudad está hasta arriba de nieve es imposible conducir, así que no me voy a meter en el tema. Ahora bien, lo que más me ha tocados las narices ha sido lo siguiente. Prestad atención: la señora tuvo que salir a la calle y esperar a que abrieran el metro a las seis de la mañana. Estaba ya tan mal que, sencillamente, no llegaron al hospital. El niño nació en una de las estaciones con la ayuda del padre, atentos al detalle, sin que nadie se parara a ayudarles.
Es decir, y hasta donde yo me puedo imaginar la escena, y suponiendo que se desarrollara como dicen en el programa, la señora daba gritos cada cinco minutos (por el tema de las contracciones) con un pandero enorme. Salen al andén y la señora se tumba mientras el marido intenta pedir ayuda. Y la gente pasa de largo...
Tuvieron que esperar a que llegara el siguiente metro para que alguien se dignara a avisar al SAMUR.

Y vale, puedo entender que todos tenemos que ir al trabajo, entiendo que muchos de nosotros no somos médicos y comprendo que ponerte a echar un cable en una situación así es un papelón. Pero seamos serios, ¿tan complicado es avisar a seguridad, tan difícil buscar una cabina o salir un momento a llamar a urgencias?

El tema me ha recordado un episodio que ocurrió hace meses en el metro y del que no hablé a nadie. En al vagón había un hombre sentado de una manera un poco ortopédica. Pasaron más de cuatro paradas hasta que alguien (servidor) preguntó al resto del pasaje si conocían de algo a la persona en cuestión. Nadie sabía quién era.
Me acerqué y le toqué en el hombro: nada. Le zarandeé y traté de incorporarle: nada. No estaba dormido, estaba inconsciente. En su mano derecha tenía un bote con pastillas.

Yupi.

Me volví otra vez a la gente y pregunté si alguien le había visto subir. Nadie respondió, con la excepción de un chaval que hizo un comentario brillante: "Vaya un colgao". Naturalmente, tras esta muestra de sapiencia y genio alguien añadió: "Menuda forma de sentarse, se creerá que todo el metro es suyo".

Sentí deseos de tirar del freno del metro para que nadie pudiera escapar y dedicarme a repartir hostias a diestro y siniestro, en plan Predator.

Es decir, ¿tan complicado es acercarse a alguien (con malas pintas, lo reconozco) y ver si está bien? El hombre no era demasiado elegante (tenía aspecto de toxicómano, a decir verdad), pero ¿de verdad es tan arriesgado? ¿No se puede hacer lo que hice yo?: pedir a alguien que avisara al conductor y a seguridad, más que nada por que son ellos los que tienen que solicitar asistencia médica y controlar al personaje si tiene un despertar violento.

Ocurrió entonces una cosa curiosa: un señor salió al andén a sujetar la puerta para que el metro no arrancara y otro, sin mediar palabra fue corriendo hasta el puesto del conductor para avisarle.
Miré a la gente, parecían libros abiertos. Básicamente se dividían en tres secciones:

Volumen uno: "menos mal que alguien ha hecho algo".
Volumen dos: "esto no va conmigo".
Volumen tres: "voy a llegar tarde por culpa de este yonki de mierda".

Un aplauso para todos...

Al final, avanzamos una parada más donde aparecieron los de seguridad con el conductor del metro. Entre los tres despertaron al señor. No sé que ocurrió después, una vez vi que abría los ojos y que estaba acompañado me marché.

Es genial cuando de vez en cuando se escuchan comentarios alegres del tipo "encima hay que pagar la asistencia sanitaria a los inmigrantes o dar metadona a los drogatas para que se pinchen en los parques, con el dinero de mis impuestos".

Será que los inmigrantes no compran tabaco, pan o gasolina (que como todo el mundo sabe, están gravados fiscalmente)...
Asco de gente... prefiero mil veces pagar impuestos para que atiendan a una mujer rumana en el metro, o mejor que la lleven en ambulancia al hospital, antes que para otras muchas cosas. Por ejemplo, para la limpieza y mantenimiento del Valle de los Caídos mientras un miserable asesino siga allí enterrado.

Que lejos queda Hawai...

Saludos,

Angellus.

Marzo 3, 2006

La URSS intentó asesinar la Papa según los diputados italianos

No tengo mucho tiempo, así que os dejo el enlace: intento de asesinato del papa.

Jo... qué día que me espera...

Saludos,

Angellus.

Marzo 7, 2006

Lo que tiene ser friki hasta para estudiar una carrera...

Estoy apunto de poner un huevo. Mañana tengo que hacer una exposición sobre terrorismo ("Análisis jurídico-sociológico de políticas antiterroristas en el marco de la globalización", más concretamente) mañana por la mañana en uno de mis cursos de doctorado y ando un pelín nervioso.

¿Por qué? Bueno, hemos terminado la clase de hoy de crimen organizado (por cierto, se avecina un post sobre el chiste que tenemos por Derecho Penal en relación a los delitos de inmigración ilegal...) y mis compañeros han empezado a hablar de sus ponencias de mañana. La escena ha sido un poco surealista:

-Bueno chavales, ¿ya tenéis pensado el tema de mañana?
-Sí, yo voy a analizar los tratados sobre terrorismo de la Organización de Estados Americanos. Ocupa casi 250 páginas... está siendo un poco horrible.
-Pues yo voy a hablar sobre la transposición de los tratados internacionales en en materia anti-terrorista en Brasil.
-¿Sí? ¡Qué bueno! Creo que V. (no voy a poner el nombre, que no soy quién para citar datos del personal...) va a hacer un análisis de los tratados de prevención de la financiación de terrorismo.
-¡Qué chulo! ¿Y tú que estás tan callado? -me comentan.
-Bueno... pues yo pensaba hablar de Kant.

Silencio sepulcral.

-¿Kant el filósofo?
-Sí, el filósofo.
-¿Vas a hablar de Kant en un seminario de terrorismo?
-Sí, entre otras cosas claro.

Mis compañeros intercambiaron miradas.

-Me has picado en la curiosidad, fíjate...

La única esperanza que me queda es que no estoy pirado y que lo que tengo en mente cuadra. Estoy seguro de que sí. Otra cosa es cómo pueda recibirlo el profesor, que es internacionalista si no recuerdo mal.

En fin, mañana se verá.

Saludos,

Angellus.

Marzo 11, 2006

Patricia tenía siete meses

LISTA DE FALLECIDOS DEL 11-M

ABAD QUIJADA EVA BELEN
ABRIL ALEGRE OSCAR
ACERO USHIÑA LILIANA GUILLERMINA
AGUADO ROJANO FLORENCIO
ALONSO RODRIGUEZ JUAN ALBERTO
ALVAREZ GONZALEZ MARIA JOSEFA
ANDRIANOV ANDRIYAN ASENOV
APARICIO SOMOLINOS MARIA NURIA
ARENAS BARROSO ALBERTO
ASTOCONDOR MASGO NEIL HEBE
AVILA JIMENEZ ANA ISABEL
BADAJOZ CANO MIGUEL ANGEL
BALLESTEROS IBARRA SUSANA
BARAHONA IMEDIO FRANCISCO JAVIER
BARAJAS DIAZ GONZALO
BEDOYA GLORIA INES
BEN SALAH IMDDAOUAN SANAE
BENITO SAMANIEGO RODOLFO
BOGDAN LIVIA
BRASERO MURGA FLORENCIO
BRYK ALINA MARIA
BUDAI STEFAN
CABREJAS BURILLO MARIA PILAR
CABRERO PEREZ RODRIGO
CALVO GARCIA MILAGROS
CANO CAMPOS SONIA
CANO MARTINEZ ALICIA
CARRILLERO BAEZA JOSE MARIA
CARRION FRANCO ALVARO
CASAS TORRESANO FRANCISCO JAVIER
CASTILLO MUÑOZ CIPRIANO
CASTILLO SEVILLANO INMACULADA
CENTENERA MONTALVO SARA
CISNEROS VILLACIS OSWALDO MANUEL
CIUDAD REAL DIAZ MARIA EUGENIA
CONTRERAS SANCHEZ MARIA SOLEDAD
CRIADO PLEITER MARÍA PAZ
DE BENITO CABOBLANCO ESTEBAN MARTIN
DE LAS HERAS CORREA SERGIO
DE LUNA OCAÑA MIGUEL
DE MIGUEL JIMENEZ ALVARO
DEL AMO AGUADO JUAN CARLOS
DEL RIO MENENDEZ MARTA
DEL RIO MENENDEZ NURIA
DIAC NICOLETA
DIEZ HERNANDEZ BEATRIZ
DIMA GEORGETA GABRIELA
DIMITROVA PAUNOVA TINKA
DIMITROVA VASILEVA KALINA
DJOCO SAM
DOS SANTOS SILVA SERGIO
DURAN SANTIAGO MARIA DOLORES
EL AMRATI OSAMA
ENCINAS SORIANO SARA
FERNANDEZ AVILA CARLOS MARINO
FERNANDEZ DEL AMO MARIA
FERRER REYMADO REX
FIGUEROA BRAVO HECTOR MANUEL
FRUTOS ROSIQUE JULIA
FUENTES FERNANDEZ Mª DOLORES
GALLARDO OLMO JOSE
GALLEGO TRIGUERO JOSE RAUL
GAMIZ TORRES MARIA PILAR
GARCIA ALFAGEME ABEL
GARCIA ARNAIZ JUAN LUIS
GARCIA FERNANDEZ BEATRIZ
GARCIA GARCIA-MONIÑO MARIA DE LAS NIEVES
GARCIA GONZALEZ ENRIQUE
GARCIA MARTINEZ CRISTINA AURELIA
GARCIA PRESA CARLOS ALBERTO
GARCIA SANCHEZ JOSE
GARROTE PLAZA JAVIER
GENEVA PETRICA
GIL PEREZ (Y FETO) ANA ISABEL
GOMEZ GUDIÑA OSCAR
GONZALEZ GAGO FELIX
GONZALEZ GARCIA ANGELICA
GONZALEZ GRANDE TERESA
GONZALEZ PEREZ MARÍA DEL CARMEN
GONZALEZ ROQUE ELIAS
GRACIA GARCIA JUAN MIGUEL
GUTIERREZ GARCIA BERTA MARIA
HERMIDA MARTIN PEDRO
IGLESIAS LOPEZ ALEJANDRA
ITAIBEN MOHAMED
IZQUIERDO ASANZA PABLO
JARO NARRILLOS Mª TERESA
KLADKOVOY OLEKSANDR
LAFORGA BAJON LAURA ISABEL
LEON MOYANO MARIA VICTORIA
LOMINCHAR ALONSO MARIA DEL CARMEN
LOPEZ DIAZ MIRIAM
LOPEZ PARDO Mª DEL CARMEN
LOPEZ RAMOS Mª CRISTINA
LOPEZ-MENCHERO MORAGA JOSE MARIA
MACÍAS RODRÍGUEZ MARÍA JESÚS
MANCEBO ZAFORAS FCO JAVIER
MANZANO PEREZ ANGEL
MARIN CHIVA VICENTE
MARÍN MORA ANTONIO
MARTÍN BAEZA BEGOÑA
MARTIN FERNANDEZ ANA
MARTIN PACHECO LUIS ANDRES
MARTIN REJAS MARIA PILAR
MARTINAS ALOIS
MARTINEZ RODRIGUEZ CARMEN MONICA
MELGUIZO MARTINEZ MIRIAN
MENGIBAR JIMENEZ JAVIER
MICHELL RODRIGUEZ MICHAEL
MODOL STEFAN
MOPOCITA MOPOCITA SEGUNDO VICTOR
MORA DONOSO ENCARNACION
MORA VALERO Mª TERESA
MORAL GARCIA JULIA
MORENO ARAGONES FRANCISCO
MORENO ISARCH JOSE RAMON
MORENO SANTIAGO EUGENIO
MORIS CRESPO JUAN PABLO
MUÑOZ LARA JUAN
NARVAEZ DE LA ROSA FRANCISCO JOSE
NEGRU MARIANA
NOGALES GUERRERO ISMAEL
NOVELLON MARTINEZ INES
ORGAZ ORGAZ MIGUEL ANGEL
PARDILLOS CHECA ANGEL
PASTOR PEREZ JUAN FRANCISCO
PAZ MANJON DANIEL
PEDRAZA PINO JOSEFA
PEDRAZA RIVERO MIRIAN
PELLICARI LOPEZOSA ROBERTO
PEREZ MATEO Mª PILAR
PINEL ALONSO FELIPE
PLASENCIA HERNANDEZ MARTHA SCARLETT
POLO REMARTINEZ MARIA LUISA
POPA IONUT
POPESCU EMILIAN
PRIETO HUMANES MIGUEL ANGEL
QUESADA BUENO FRANCISCO ANTONIO
RAMIREZ BEDOYA JOHN JAIRO
RAMOS LOZANO LAURA
REYES MATEO MIGUEL
RODRIGUEZ CASANOVA JORGE
RODRIGUEZ CASTELL LUIS
RODRIGUEZ DE LA TORRE Mª SOLEDAD
RODRIGUEZ RODRIGUEZ ANGEL LUIS
RODRIGUEZ SANCHEZ FRANCISCO JAVIER
ROGADO ESCRIBANO AMBROSIO
ROMERO SANCHEZ CRISTINA
RZACA PATRICIA
RZACA WIESLAW
SABALETE SANCHEZ ANTONIO
SANCHEZ LOPEZ SERGIO
SANCHEZ MAMAJON MARÍA ISABEL
SANCHEZ QUISPE JUAN ANTONIO
SANCHEZ-DEHESA FRANCES BALBINA
SANTAMARIA GARCIA DAVID
SANZ MORALES JUAN CARLOS
SANZ PEREZ EDUARDO
SENENT PALLAROLA GUILLERMO
SERRANO LASTRA MIGUEL ANTONIO
SERRANO LOPEZ RAFAEL
SFEATLU PAULA MIHAELA
SIERRA SERON FEDERICO MIGUEL
SIMON GONZALEZ DOMNINO
SOLER INIESTA MARIA SUSANA
SOTO ARRANZ CARLOS
STAYKOVA MARIA IVANOVA
SUBERVIELLE MARION CINTIA
SUCIU ANLEXANDRU HORACIU
SZPILA DANUTA TERESA
TENESACA BETANCOURT JOSE LUIS
TORIBIO PASCUAL IRIS
TORRES MENDOZA NEIL FERNANDO
TORTOSA GARCIA CARLOS
UTRILLA ESCRIBANO JESUS
VALDERRAMA LOPEZ JOSE MIGEL
VALDES RUIZ SAUL
VEGA MINGO MERCEDES
VILELA FERNANDEZ DAVID
ZAMORA GUTIERREZ JUAN RAMON
ZOKHNYUK YAROSLAV
ZSIGOVSZKI CSABA


Fuente: Madrid 112

De entre ellos hay varios países que tienen compatriotas entre las víctimas mortales:

Chile: 1
Colombia: 1
Cuba: 1
Ecuador: 1
Guinea Ecuatorial: 1
Honduras: 2
Marruecos: 1
Perú: 2
Polonia: 2
República Dominicana: 1
Rumanía: 14


Todo el mundo recuerda aquel día. A todos nos marcó.
Hoy no es un día para demostrar lo listos que somos, cuánto sabemos de política, de Derecho o de filosofía.
Hoy es un día para recordar a todos y cada uno de los que figuran más arriba. Porque podríamos no conocerlos, pero en cierta forma, también nosotros morimos es aquellos trenes.

Paz para todos.

Angellus.

Marzo 12, 2006

Un buen motivo para querer ser policía

Hay otros muchos. Pero unos pesan más que otros.

Paz para todos.

Angellus.

Marzo 27, 2006

Dudas morales

Como muchos sabéis tengo intención de presentarme a policía nacional tan pronto como me sea posible. De entre las muchas opciones que tenía para mi vida al final he optado por esta, en gran parte, porque creo que es un trabajo que puede redundar en beneficio de los demás. Sí, en efecto, no todos los policías son buenas personas, al igual que en todas las demás profesiones, pero al menos conozco más de uno que sí lo es. Gente muy comprometida con una vocación de servicio y asistencia para con la comunidad.

El problema, o mejor uno de ellos, es que en ocasiones este trabajo viene unido a situaciones de violencia por parte de los agentes para preservar el orden público. Lejos de las disquisiciones elementales de "los pérfidos maderos" lo cierto es que en ocasiones, como por ejemplo cuando se realiza una detención, es más que posible que haya que lesionar a alguien o causarle dolor para ponerle los grilletes. En parte, es por eso por lo que la Policía en su conjunto tiene mala reputación: son un expediente claro de la coacción estatal que viene a ponerte los morros contra el suelo y engrilletarte.

Una de mis mayores preocupaciones es tener que hacer daño a alguien el día de mañana cuando apruebe (si lo hago) mis oposiciones. Sin duda el diálogo siempre es la mejor opción, pero por desgracia no siempre es válida en cuanto a eficiencia o eficacia se refiere (por ejemplo cuando nos encontramos con individuos que están drogados o ebrios y se comportan de forma violenta, o cuando alguien pierde los nervios en un ataque de histeria, o simplemente, cuando alguien quiere bronca). Los agentes de la autoridad tienen el deber de actuar dentro de un marco proporcional para emplear la fuerza. en la teoría todo eso está muy claro, pero en la práctica las cosas con un mundo aparte. Lo que un agente puede considerar necesario o suficiente puede diferir mucho de lo que opina el detenido. El quid de estas cuestiones suele ser la eficiencia. Mi profesor de ju-jitsu nos enseñó una vez en un entrenamiento de defensa personal policial que en ciertas situaciones, cuando el sujeto a inmovilizar no colabora es mejor realizar una presión dolorosa y constante, que sin embargo no llegue a producir lesión, a fin de, precisamente, evitar que en el enfrentamiento tanto detenido como agente resulten heridos. Mientras más breve sea la refriega menor es la posibilidad de que uno de los dos termine con una lesión en el transcurso de le intervención. Lo que en ocasiones se llama "fuerza desmedida" obedece, precisamente, a estas situaciones en las que el policía ha de incapacitar al detenido de la forma más fulminante posible sin llegar a provocar una lesión que requiera de tratamiento médico. Es aquí donde entran los tristemente célebres "trucos del oficio" como golpes con la porra a los muslos, estrangulaciones nerviosas o luxaciones dolorosas que, no sin razón, pueden despertar la indignación tanto del detenido como de los viandantes ocasionales. Hace no mucho vi un ejemplo de esto en internet, cuando un grupo de policías tenía que detener a un grupo de personas que hacía una sentada. Uno de los manifestantes, en vez de realizar la típica acción de resistencia pasiva (cosa que sí hacían sus compañeros) daba patadas a los agentes desde el suelo cuando se le acercaban. Conclusión: dieron la vuelta al joven y le plantaron la rodilla en la nuca, mientras le retorcían las muñecas para ponerle las esposas. La muchedumbre daba voces en contra de lo que consideraban abuso de poder (aclaro que eran dos policías contra el manifestante). En un momento dado, instantes antes de que los agentes procedieran a inmovilizar al chico con contundencia, uno de ellos recibió un zapatazo serio en la cara que la muchedumbre aplaudió.
Éste es un buen ejemplo de lo que digo. Cuando se realiza una detención el policía puede usar la fuerza, a veces a costa incluso de su integridad, de una forma proporcional y lo menos lesiva posible. Pero sin embargo existe un límite. Los policías son personas de uniforme, no meros uniformes sin nadie dentro. Los riesgos asumibles son limitados y no puede pedirse a un agente que ponga en peligro más allá de lo razonable para poner las esposas a un elemento díscolo. En el caso de este joven, los policías optaron por provocar un fuerte dolor a fin de incapacitar y evitar resultar heridos. Por otra parte, más allá de (por la impresión que daban las imágenes) un hormigueo en las muñecas durante un cuarto de hora el joven no recibió más castigo. Una situación como ésta es, desde luego, desagradable. Sin embargo no son las que más me preocupan.

Desde hace un tiempo llevo pensando que tal vez, cuando tenga que enfrentarme a ciertos escenarios, me gustaría contar con un táser. Son pistolas eléctricas que lanzan unos dardos conductores de corriente. El blanco sufre una descarga tremendamente dolorosa, pero inocua (al menos en principio salvo que se tenga un marcapasos, por ejemplo...) que incapacita sin riesgo para el que lo emplea. Más allá del dolor momentáneo no hay (o no debe) haber lesión. Siempre he pensado que es mil veces blandir un chisme de éstos antes que un arma de fuego, si es que es necesario disparar. Sencillamente las balas son infinitamente más peligrosas y propensas de causar graves heridas o incluso la muerte del sujeto, y yo desde luego, no quiero matar a nadie.
Por otra parte, también son particularmente útiles contra sujetos grandes y fuertes, contra los que habría que emplear duramente otros instrumentos, como porras convencionales, mucho más propensas a producir una lesión más seria.

Todo más o menos claro ¿no?

Bien, pues como nada en esta vida es sencillo, uno puede encontrarse en situaciones como esta:

En este caso, el sujeto a detener está ebrio y se niega a colaborar. El agente en cuestión trata de realizar un control a la articulación (un ikkio mal hecho) sin éxito alguno. Se produce un forcejeo y el conductor borracho se dirige a la furgoneta de la que instantes antes ha bajado. El agente, consciente de que no puede dejar al hombre marcharse (un conductor ebrio puede herir a otros o a sí mismo) emplea el táser.
La cuestión problemática viene ahora: el agente repite una y otra vez al sujeto que ponga las manos en la espalda y que se tumbe al suelo, y sin embargo, éste se niega y trata de incorporarse una y otra vez desafiando al policía, hasta que al final, tras varias descargas, cede.

Mi duda es, teniendo en cuenta que el sujeto ya estaba en el suelo, ¿tenía derecho el policía a seguir empleando descargas? En esta situación el sujeto ya era vulnerable a un engrilletamiento (o al menos más sensible al mismo que cuando estaba de pie y en buenas condiciones). ¿Debería el policía haber procedido a abalanzarse sobre el conductor nada más caer al suelo y ponerle las esposas? ¿O hizo bien en forzarle con la amenaza reiterada de la descarga a ponerse boca abajo y poner las manos en la espalda para proceder a un esposamiento? Tengamos en cuenta que el agente, una y otra vez, da instrucciones de lo que hay que hacer y el futuro detenido, al menos en la primera ocasión, simplemente dice "no" y trata de incorporarse. ¿De quién es la culpa? ¿Del policía que propina la descarga, o del ciudadano que cabezón cual mula se niega a ser detenido? Recordemos que, al menos en España, no se tiene derecho legal alguno a resistirse a una detención. Por otro lado, ¿es razonable pedir a un policía, una vez ha comprado que tiene dificultades para reducir a un sujeto de forma eficiente, que asuma el riesgo que conlleva un enfrentamiento con una persona ebria o drogada que bien puede no ser muy consciente del dolor?

La cosa me preocupa. Las imágenes son claras. El sujeto no parece una amenaza, o al menos no una muy seria, y sin embargo se emplea el táser con contundencia. La acción policial parece, en cierta medida fácil de apreciar, desmedida. Al menos a mí me lo parece. No obstante no dejo de pensar qué es lo que haría en esas circunstancias. Los policías también tienen familia y un borracho bien puede sacar una navaja en un abrir y cerrar de ojos y usarla sin miramientos.

¿Soy al único al que le parece inquietante?

Saludos,

Angellus.

Marzo 31, 2006

Bitácoras está fatal, no obstante...

Pues eso. Es bastante evidente. Desde hace mucho tiempo el servidor da un montón de problemas: se cae, se cualga, no carga, los post no aparecen o se pierden, no permite subir archivos... un horror. Mucha gente se está quejando y otros muchos más están poniendo el grito en el cielo. Es normal, así se te quitan las ganas de tener un blog, o por lo menos de tenerlo aquí.

No obstante, yo no voy a cambiar, al menos por el momento. ¿Por qué?
Bueno, de entrada he de decir que las prestaciones que Bitácoras ofrece son las mejores que he visto en los portales de blogs. El interfaz es de lo más sencillo y ameno de aprender. Resulta de lo más instintivo. Por otro lado los diseños de las carátulas son agradables.
Por no mencionar que gestionar un sitio como éste tiene que ser complicado. Creo que los administradores necesitan un poco de ánimo y comprensión. De un tiempo a esta parte no lo están haciendo muy bien que digamos, especialmente en cuanto a información a los usuarios del servicio se refiere, pero bueno... con todo ello este portal me parece cualitativamente mejor en cuanto a su sencillez y prestaciones que los demás. Y lo digo precisamente porque he estado buscando otro lugar para albergar mi blog, y con todo y aunque a más de uno le parezca mentira, no me compensa.

Esperemos que los responsables del servicio espabilen un poquito o soluciones las cuestiones que tengan que solucionar con terceros para que el portal funcione.

Yo, de momento, me quedo con Bitácoras.

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

País de tarugos...

Estaba yo trabajando cuando ha llegado una señora, bastante maja por lo general. Mientras la atendía se ha figado en ese cartel perenne que tenemos en el local con las palabras "se necesita personal" siempre presentes sobre mi cabeza.

-¿Todavía buscais gente?
-Bueno, ahora hay gente a prueba.
-Uy, mucho movimiento hay aquí siempre. Sobre todo mucho extranjero.
-Sí, eso tengo entendido.
-Nos están comiendo el terreno los extranjeros, ¿eh? Nos están quitando el trabajo y se lo están quedando todo ellos.
-No sé, no tengo eso muy claro...
-Hombre, usted dirá. Si usted quiere trabajar y llega un extranjero y se ofrece a hacer lo mismo por menos, ya me dirá a quien contratan.
-Bueno señora... será que la culpa es de quien ofrece el mismo trabajo por menos sueldo y se aprovecha de la circunstancia de la necesidad. No de quien tiene que llegar a fin de mes...
-Mmmmm -dijo la señora con rostro pensativo-. Sí, eso también. También se aprovechan.
-¿Algo más?
-No, muchas gracias.
-Gracias a usted, buenas tardes.
-Buenas tardes, joven.

Será que la culpa es de quien pone el hambre, la necesidad... son los inmigrantes los que incitan a que no se cumplan las leyes laborales, los que piden trabajar sin seguridad social o sin contrato, con tal de hacer la competencia desleal. No es culpa de quien se beneficia de la miseria ajena.

Lo dicho, país de tarugos.

Según la RAE la expresión "tarugo" tiene más de una acepción. Concretamente:

1. m. Trozo de madera o pan, generalmente grueso y corto.
2. m. clavija (ǁ trozo cilíndrico o ligeramente cónico de madera).
3. m. coloq. Hombre de mala traza pequeño y gordo.
4. m. coloq. Persona de rudo entendimiento.
5. m. El Salv. y Nic. Pedazo de madera, trapo u otro material que sirve para tapar un agujero.

Me parece que se debería redefinir la expresión por algo más contundente.

Saludos,

Angellus.

PAz, amor y dvd´s para todos.

Abril 6, 2006

Tú estudia Derecho, hijo, que te ganarás bien la vida...

Así somos los jóvenes, que nos quejamos por todo. No sabemos valorar lo que tenemos y no sentimos respeto por el trabajo. Estamos demasiado mal acostumbrados, excesivamente mimados y totalmente consentidos. Lo tenemos todo tan fácil que no sabemos de qué quejarnos. Especialmente la gente que tenemos estudios.

Está claro. Los que hemos tenido el privilegio y la suerte de estudiar somos unos quejicas. Primero, porque nos hemos dejados los codos en vez de los nudillos, que los segundos escuecen y los primeros sólo se pelan y segundo, porque hemos perdido el tiempo estudiando cosas que, en realidad, no nos preparan para la realidad de las cosas.

Así vistas las cosas, cuando ciertas cosas (como estas) se dan a entender en una conversación a uno se le queda cara de gilipollas. Nuestros estudios son un privilegio, eso desde luego nadie lo niega (cada estudiante universitario cuesta al Estado cosa de un millón de las antiguas pesetas por año, unos 6000 euros), ahora bien que por tener oportunidades que otros no pudieron tener uno no pueda quejarse es otra cosa bien diferente.

Y luego está la fascinante realidad laboral, esa a la que los que afirman que lo tenemos fácil no tienen que enfrentarse. El trabajo está jodido en todas partes, eso está claro como el agua (esperemos que los proyectos de la derecha francesa no encuentren eco aquí, porque es lo que nos falta "pal duro") pero lo que muchos no saben es que una carrera (y mucho menos Derecho) no garantiza un buen sueldo. Para optar a los mega-puestos de la muerte te piden, además de la carrera, másters y cursos que cuestan una pasta gansa. Cursos al alcance de muy pocos por su coste prohibitivo, y que en ocasione más que ofrecer una verdadera formación otorgan un mero estatus, eso sí, acompañado de una buena bolsa de trabajo. Así vistas las cosas, y como ha sido siempre, los "grandes trabajos para triunfadores" son más para los "hijos de los triunfadores" que tienen poco problema para costearse esos cursos, porque el resto del mundo rara vez puede permitirse pagar dos millones de pesetas por ellos (al menos sin pedir un crédito, que conozco muchos casos así).
Luego habrá quien diga que somos unos vagos redomados, que lo queremos todo dado y que no temos redaños para ponernos a currar para pagarnos esos cursos. Que queremos que nos regalen nuetro futuro en vez de labrárnoslo.

Estupendo, genial. Pongámosnos a currar. Este es un ejemlo, por lo demás bastante habitual, de las ofertas de trabajo que un licenciado en Derecho corriente y moliente como el menda recibe día sí, día también. He eliminado los datos de la empresa, pero el contenido de la oferta se mantiene.

REQUISITOS

Estudios Mínimos: Licenciado - Derecho
Experiencia Mínima: No Requerida
Imprescindible Residente en: Provincia Puesto Vacante
Requisitos Mínimos: - Licenciado en Derecho

- Disponibilidad para viajar por toda la geografía española.
- Conocimientos medio-alto de Inglés.
- Windows NT/ 2000, Office (Word, Excel, Power Point...)
Requisitos Deseados: - Máster o Curso Especializado en Nuevas Tecnologías (Internet, Seguridad...)
- Conocimientos del Entorno Financiero, preferiblemente Banca y Seguros.
- Realización de prácticas en un departamento de Seguridad.

SALARIO

Mínimo - Máximo

Rango Salario: 450 € (~75 Mil Ptas) Neto/mes - 600 € (~100 Mil
Ptas) Neto/mes
CONTRATO

Tipo de Contrato: Temporal

Duración del Contrato: INDETERMINADO

Jornada: Completa

Horario Laboral: 9:00 - 18:00

Vamos, que lo tenemos calro como el agua: cristalino. No sólo tienes que ser licenciado, tienes que nacer sabiendo de todo (Máster o Curso Especializado en Nuevas Tecnologías :internet, seguridad; conocimientos del Entorno Financiero, preferiblemente Banca y Seguros; realización de prácticas en un departamento de Seguridad)
Eso sí, no tengas más de veinticinco años, que en este mundo en el que vivimos la buan apresencia es importante. Cobra 600 euros al mes, y desde luego, si tienes que ir a Pontevedra pon amor por el trabajo de por medio, porque de dietas nada. Y mientras estudia un máster en urbanismo, que es lo que deja pasta, que la empresa está expandiendose y neceita profesionales bien preparados y si no serás prescindible.

Voy a estar el resto del día de mala leche. Como si lo viera...

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

Abril 8, 2006

Era inevitable...

Había que mencionar a la COPE. Llevo mucho tiempo reprimiéndome y dejándolo correr.

Pero he llegado a una conclusión mejor. Creo que es mejor que les escucheis vosotros. Así cada uno podrá sacar sus propias conclusiones. Luego dicen que se exagera mucho y tal.

Aquí que cada uno extraiga sus propias lecturas.

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

PD: extraido de "cocidito madrileño"; una web a tener en cuenta.

Mayo 31, 2006

Parálisis

Buenas, he vuelto.

Ha pasado mucho tiempo. Sí, lo sé. Tal vez demasiado.
Han ocurrido muchas cosas. Bueno, puede que no hayan sido tantas, pero sí han sido significativas.

Para empezar, hoy ha sido mi último día en la tienda de fotocopias. Adiós Lozanitos, adiós COPE, adiós al Papa y a clientes que merecen una ejecución sumaria. He dejado el trabajo por una razón muy sencilla: ese curro tenía fecha de caducidad, todo dependía de que saliera otra cosa. Mientras he tenido clases de doctorado me ha permitido comprarme mis libros (qué bueno son los libros… mmmmmm) y poder invitar a mi novia alguna vez que otra. Ahorrando pasito a pasito me dio para algún caprichito y poco más, pero no podía pedir otra cosa. No lo echaré de menos, por muy digna que sea la profesión.

Estoy cansado. Han pasado tantas cosas…
Cuando terminé la carrera me sentí ligero como un pajarillo, pero calor, no podía entender la horrible sensación de agorafobia que provoca la ausencia de un objetivo claro. En cierta manera soy una persona que necesita una meta, una tarea, algo a lo que dedicarse y en lo que centrar la mente. Es posible que por eso me decidiera a seguir estudiando. El ansia de conocer siempre ha estado ahí, soy un tipo curioso, qué le voy a hacer. Aprender cosas nuevas es como una droga. Tener una obligación me mantuvo más o menos centrado una temporada, mientras salían mis famosas oposiciones, que eran mi verdadera diana.

Esperar a que salieran ha sido muy duro (no, aún no están aunque deben andar a punto de caramelo). Los últimos meses han sido como esos dibujos animados en los que el muñequito corre por un pasillo, y cada vez que se acerca a la puerta ésta se aleja mientras el suelo se estira. Cada vez se acumulaba más y más frustración. Tenía siempre otras cosas que hacer más inmediatas que no me dejaban prepararme los carnés, ni entrenar en el gimnasio, ni estudiar mi temario. Pero supongo que en el fondo es lo que quería, ya que si no me habría montado las cosas de otra manera. Así que mejor que no me queje. Si tan clara tenía mi vocación debería haberme centrado más en ella.

Es posible que suene un poco melancólico. Supongo que es normal. Últimamente he estado sometido a muchísimo estrés. Mis amigos hace eones que apenas me ven el pelo: del curro al doctorado, del doctorado a preparar las ponencias, de las ponencias a la cama, de la cama al curro y vuelta a empezar. Eso ya de por sí es puede pasar factura, pero en realidad no es el verdadero problema.

El verdadero problema se dio hace cosa de un mes, cuando recibí una llamada de teléfono. Una compañía aseguradora, no diré cual, tenía unas vacantes que querían cubrir y me ofrecían asistir a una entrevista de trabajo. Como nunca se sabe y había tenido un día de mierda entre copia y copia acepté asistir. Allí empezó el dilema. Básicamente ofrecían algo parecido a un master, eso sí y es muy importante, remunerado. Te pagan por estudiar y ofrecían posterior incorporación a empresa. Evidentemente en la primera entrevista no se llega muy lejos. Te cuentan un poco por encima de qué va a ir la cosa y ya está. No parecía el trabajo de mi vida, pero bueno, nunca se sabe. Si me llamaban para la segunda, bien, y si no poco importaba.

Pues bien, por alguna razón, pasé a la segunda. Allí me contaron las cosas con más detalle… y flipé chipirones. Un trabajo absorbente, sin duda, un master intensivo a más no poder, ¿para llegar a dónde?

No voy a entrar en detalles, pero sí diré una cosa: llevo tanto tiempo recibiendo ofertas de mierda que cuando te cae una que, en un plazo razonable, te puede permitirte irte de casa, hacer tu vida y a medio asegurar, incluso, el plan de pensiones de tus padres… como que te lo piensas. El camino es duro, pero el premio es “gordo”. Un trabajo como el que me ofrecieron, si superaba la tercera entrevista, y el master (que empezaría en junio) me permitiría, y no exagero, garantizar en un medio plazo que si mi hermana quiere estudiar una carrera poder pagársela o ayudarla en lo que necesite; que si echan a mi padre del trabajo (ya llevamos tres sustos… para que luego algún imbécil diga que hay que suprimir los convenios colectivos…) podré cuidar de él y de mi madre hasta que saliera otra cosa; que si mi abuela de más de 80 años llegara a necesitar en algún momento cuidados especiales se los pudiera ofrecer; que si por fin quiero hacer mi vida podría permitírmelo.

Eso hace como que te replantees las cosas aunque sólo sea un poco, ¿no?

Es posible que una oportunidad así se me presentar una vez en la vida y no podía dejarla pasar de largo sin pensármelo mucho. Y eso es lo que he hecho durante éste mes: dormir poco, darle mucho a la materia gris y replantearme mi puñetera vida de arriba abajo. Qué jodidas son las balanzas, de un lado tu vocación y de otra un trabajo serio con el que podría, tal vez, garantizarse no sólo mi futuro sino también parte del de otras personas. Personas de las que he dependido durante muchos años y a las que debo demasiado, y que ahora no pasan por el mejor momento. No voy a entrar en más detalles, puedo contar cosillas de mi vida, pero no de la de los demás.

Llevaba tanto tiempo esperando la próxima convocatoria de las oposiciones que me daba miedo que pudiera surgir otra cosa, y por supuesto así fue. Tuve que darle vueltas a tantas y tantas cosas que muchas noches me dolía la cabeza. Llevo una temporada nervioso, irascible y con propensión a segregar bilis. Pasada la crisis existencial de valores, ahora le llegaba el turno a la más vitalista. Vitalista en el sentido de que si quieres dar sentido a tu vida has de tener en cuenta qué vas a hacer con ella y qué consecuencias pueden tener tus acciones. Tenía que tomar una determinación para el caso de que me llamaran para la tercera. En ese momento tenía que indicarles si estaba interesado en hacer el master.

Me llamaron: fui a la tercera prueba y fui honesto. Pregunté si mi función sería hacer de coco, si sería la típica persona de veintitantos años que le dice a una de más de cuarenta que lleva en la empresa más años de los que yo tengo cómo hacer su trabajo. Me dijeron que no. Pregunté cual era el concepto que se tenía del cliente, si de verdad se le daba una protección esmerada y si se pensaba en sus necesidades antes que en interpretar creativamente las pólizas. Me respondieron que si así fuese no serían líderes en tal y cual sector, que al cliente se le compensaba en relación a lo que tuviera derecho y que había que asesorarle en relación a sus necesidades y ofrecerle tranquilidad, pues esa es (dicen) la base del negocio. Pregunté si el master era eliminatorio y si consistía en competir con los compañeros, en una carrera por el puesto en plan “si tu ganas, yo pierdo”, me explicaron que buscaban gente con capacidad de diálogo y de formar equipos, no de destruirlos. Pregunté si cuando tuviese que hacer mi trabajo éste versaría en imponer los criterios de la central sobre las agencias y me explicaron que mi papel no sería imponer nada, sino apoyar, ayudar y coordinar, nunca forzar.

Todo muy bonito, vamos.

Hice todas y cada una de las preguntas que son incómodas para quien aspira a un puesto concreto, básicamente apelé a la integridad de la empresa. Menudo suicida…

Para mi sorpresa me comentaron que querían contar conmigo y me preguntaron si estaba de acuerdo.

Les dije que sí.

Dejar pasar, de momento y al menos este año, las oposiciones (bueno, más o menos, puedo engancharme a ellas en el último momento si las retrasan más o presentarme a las de inspector que salen un poco más tarde) ha sido una de las decisiones más duras que he tenido que tomar en años. Si esto sale bien puede que tenga que dejarlas aparcadas, pero como mucho hasta que cumpla los treinta (fecha límite para presentarme). Llevo desde los quince años con la idea de ser policía en la cabeza, aunque haya cotejado en otras ocasiones diferentes posibilidades.

Así que sí, he tomado una decisión motivada en lo que creo que son buenos motivos. Ha sido una opción que he tenido que ponderar muchísimo, pues no puedo culpar a nadie de ella si luego no me gusta. Al final he escogido y creo que he hecho bien.

Pero qué le vamos a hacer, estoy algo jodido.

El otro día fui al cine y cambié unas palabras con una amiga que estaba al corriente de que iba a aceptar este nuevo trabajo. Me dijo que me iba a matar (más o menos, pero con cariño… ). Cuando pronunció esas palabras me di cuenta de cuánto me he alejado de tanta gente, de lo poco que saben de mi, de quién soy y de mi vida. Me he convertido en una especie de extraño para muchas personas y hasta cierto punto también para mí mismo. Es durillo eso de mirarse al espejo y preguntarse ¿de qué vas?

Muchas dudas, muchas preguntas. Mucha confusión. Al final me he dejado guiar por el instinto: ir hacia adelante y buscar un objetivo, pero no quedarme quieto. Si no me muevo siento el pánico de la parálisis.

Así estamos, nenes. Había que echar a andar y he escogido, por ahora, una dirección. Aún no es tarde, puedo cambiar de idea. Pero lo que no podía hacer más tiempo era rondar por los pasillos pensando “pobr