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Septiembre 2008 Archives

Septiembre 2, 2008

Sembrando polémica...

Relacionado con el post anterior.

Me parece que voy a ahacer un pequeño experimento. ¿Recordais que mencioné que estoy harto de ver en foros y páginas policiales a un montón de garrulos haciendo comentarios poco dignos? Bueno, me gustaría comprobar hasta que punto existe eso de "la vida inteligente". De modo que cuando encuentre post o comentarios de esos en plan "moros fuera" o "derechos humanos: caca", voy a expresar amablemente mi opnión en contra.

Tengo curiosidad por ver si el número de respuestas poniéndome a parir es tan superior como me figuro que serán a las que muestren su apoyo.

Ya veremos.

Saludos,

Angellus.

Septiembre 5, 2008

Pues va a ser que es divertido...

Pues sí. Eso de meterse a comentar en en aquellos post ajenos infestados de fachitas tiene su aquel. Incluso aparece algún espontaneo y te felicita y todo. Por otra parte, resulta agradable ver cómo las críticas de muchas personas se basan es eslóganes y afirmaciones gratuitas que son desmontables en un pis pas.

Espero que estas cosas no creen adicción, o me volveré más arrogante y esnob de lo que ya soy y eso tampoco haría bien alguno a nadie.

En el fondo, supongo que sí soy malo...

Saludos,

Angellus.

Septiembre 10, 2008

La última garzonada

Lo de "garzonada" no es mío, que conste. Lo dijo Xavier Arzallus en su momento acerca de un barco que el juez mandó inmovilizar.

Me encanta internet. Es lo que tiene la comunicación bidireccional y activa...

El que lea este blog sabrá que me defino políticamente a mí mismo como liberal hasta la médula (cosa que por sí misma no significa gran cosa en un mundo en el que hacemos lo que queremos con las palabras y del damos el significado que nos apetece según con quien nos estamos tirando los trastos a la cabeza...). Es decir, y para entendernos, creo firmemente en el Estado Social y Democrático de Derecho como sistema de organización política, lo que implica básicamente:

a) Una separación de poderes que sirva de limitación a las élites políticas.

b) La existencia de unos derechos mínimos inviolables reconocidos a todos los ciudadanos de un país, basados en la dignidad inherente de la persona (lo que nos lleva a los derechos humanos... ideal político más que jurídico lamentablemente). Estos derechos suponen una limitación legal al imperium estatal y a la injerencia de los demás particulares.

c) Existencia de un Ordenamiento Jurídico compuesto, de un lado de leyes y normas que emanan y encuentran su sentido dentro de un texto constitucional refrendado por la sociedad, así como en Instituciones justas, sometidas a la ley y por tanto respetuosas de los derechos y libertades de los ciudadanos.

Y además, sí (oh sorpresa...) soy un tipo de izquierdas. Soy un liberal de izquierdas (mezcla rara para mucha gente) porque creo que este sistema es, precisamente, el que mejor protege a los individuos más débiles e incluso, también, a las comunidades frente a las mayorías (postulados comunitaristas aparte).

Bien, digo todo esto por una sencilla razón: suele molestarme mucho el uso torticero de la ley. Para mí, el respeto a las leyes es un valor en sí mismo. De la misma manera que no podemos escoger qué leyes escogemos obedecer, me pone de los nervios quien se vale de ellas de manera oscura, dolosa, propagandística o ilícita. Es decir, quien comete fraude de ley o se toma la misma como un mero cálculo estratégico que ha de respetarse según se presente una coyuntura u otra.

No nos equivoquemos, no digo que el sentido de las leyes no sea unívoco. Es decir, no siempre tienen que interpretarse de la misma manera y, bajo ciertas condiciones existen las matizaciones. Esas matizaciones no dependen de criterios aleatorios, sino que tiene que ver más bien con cómo unas normas se relacionan con otras, sean de rango superior o inferior, con los derechos de los ciudadanos o las obligaciones de las instituciones. Por eso el trabajo de los jueces es tan complicado (la magistratura es una de las oposiciones más duras que existen en este país por algo) y existen varias instancias de apelación. Y por eso, en ocasiones, la línea que separa la política de la ley se vuelve tan difusa. De hecho, por ser honestos, la segunda es hija de la primera.

Así, no suele resultar extraño leer titulares acerca de que tal o cual partido va a presentar ante el Tribunal Constitucional tal o cual petición, o que se va a denunciar a fulanito de tal ante tal o cual juzgado por “nosequé” motivo. Muchas veces, lo que se busca es un efecto mediático, más que una resolución jurídica, lo que es una estrategia propia de quien lucha cada día en la arena mediática. Por eso resultan extrañas cosas como las que se leen estos días: "Garzón desenterrando muertos".

Por decirlo de manera clara: es evidente que los jueces caminan por la cuerda floja cada vez que interpretan las leyes, ya que si se pasan de listos o se salen de los cauces prefijados para realizar dichas interpretaciones no están haciendo su trabajo, sino que se están metiendo en política.

Los jueces de la Audiencia Nacional suelen estar en el candelero, desgraciadamente, demasiado a menudo. Dicen de ellos que son los "jueces estrella", no porque sean los más listos, sino porque se ocupan de casos que tienen una gran trascendencia social: terrorismo, narcotráfico, entre otras muchas cosas. Así vistas las cosas, sus acciones suelen verse como politizadas en la mayoría de las situaciones (y si no ahí está el 11M o cada vez que un etarra es detenido). Era cuestión de tiempo que alguno de ellos (sea o no por afán de protagonismo) pusiese sus manos sobre la nueva Ley de Memoria Histórica. A partir de aquí... el show.

Sobre Garzón se han escrito libros... literalmente. Ríos de tinta, de hecho. Es criticado continuamente. De él se dice que es un narcisista egomaníaco (eso sí, quien le dedica estos piropos es admirador de Pío Moa o de la Cierva),torturador, e incluso cosas peores. Está claro que se ha metido de cabeza en medio de un avispero.

Pero, ¿qué está haciendo Garzón? ¿Por qué es tan malo? ¿Por qué es un rojo peligroso y un energúmeno? Acaso, o Dios mío, ¿pretende meter a Fraga en la cárcel? ¿Va a enchironar a abuelitos franquistas que daban paseíllos a los curas?

No, nada de eso.

El juez aceptó las denuncias de ocho asociaciones en pro de la memoria histórica (ya se sabe, esa gentuza que reabre heridas y busca husos para dar de comer a los perros en los pueblos). Desconozco el contenido de esas denuncias, pero me lo imagino. Una vez las tuvo en su mesa le llegó copia al Ministerio Fiscal (como siempre), que hizo lo que tenía que hacer: dejar claro que una investigación penal no tiene, para este caso, ni pies ni cabeza. Lo mismo opinan la gran mayoría de los jueces en España. Principalmente por dos razones: uno, que tales actos se cometieron antes de la entrada en vigor en España acerca de "crímenes de guerra" (por resumir) y dos, que la mayoría de los hechos expuestos se entenderían como "delitos comunes" (es decir, como muchos asesinatos pero no como delitos de terrorismo...), es decir, que no son aquellos de los que se encarga la Audiencia Nacional. Son otros jueces, y no él, los que tendrían que estar moviendo el papeleo.

A partir de aquí, los capones... El Mundo le ha puesto a caer de un burro, porque sus directores saben (que también tienen abogados, qué nos vamos a creer...) que jamás podrá condenar a nadie por matar rojos. Luego entonces la cosa está clara: Garzón dice que los franquistas cometieron un delito, ergo Garzón quiere acusar a los franquistas formalmente de dicho delito, no obstante sabe que legalmente eso es imposible (el estudió para saberlo, y además se lo ha dicho todo el mundo...) luego entonces no busca procesar a nadie, lo que quiere es montar un numerito, perseguir políticamente a la derecha vestido con su toga de juez, reabrir heridas y colaborar con Zapatero para desviar la atención de los ciudadanos de los temas importantes, como son la economía y el paro. Es decir, busca montar un lío.

Ese es el titular. Está claro. ¿Qué si no va a decir El Mundo, la COPE y demás sujetos?

Por ser más precisos:

El juez Garzón, por ejemplo, es un mediópata compulsivo, de rasgos mucho más políticos que jurídicos, dotado de una intuición poderosísima para situarse -aunque sea a muertazo limpio- en el centro del escenario de la vida pública. (…) Zapatero centra y Garzón remata, aunque sea en fuera de juego, y entre el jaleo espumoso de la polémica cenitar se dispersa la inquietud por una recesión tan cerca como los datos que certifican cada día el batacazo económico”. Ignacio Camacho (ABC).

“Lo peor de Garzón es que, hoy por hoy, sus iniciativas no tienen gran credibilidad. A muchos nos da la sensación de que actúa casi siempre motivado por el ánimo de figurar. (…) Si le va bien para su imagen, monta el show. (…) Tenemos que llegar a la conclusión de que Garzón no es un juez aparte ni un juez sin parte ni partido, si no más bien un magistrado que está de parte casi siempre de los mismos o de sí mismo”. José Antonio Vera (La Razón)

“Intentando abrirse un hueco político a costa de desenterrar los muertos del bando contrario durante la Guerra Civil y echarle, de paso, una mano al Gobierno echando tierra sobre la profunda crisis económica que vive el país. (…) Sus compañeros de instrucción deberían tener en cuenta antes de calificar de “injustas y arbitrarias” las críticas de la prensa (…) a su trabajo. Ni el corporativismo ni el honor de los Prizzi ayudan precisamente a la Justicia“. José Díaz Herrera (El Mundo).

Aquí está la referencia.

La derecha ha hecho de la nueva ley de memoria histórica un ariete mediático y político para afianzar su posición. A juzgar por el resultado de las anteriores elecciones aún no han aprendido la lección. Llevo días leyendo cosas como "ley para sólo los de un bando", "reabrir heridas", "ley sectaria", "radicalización republicana"... De hecho, esta iniciativa legislativa lo que está haciendo no es sólo favorecer (aunque no tanto como debiera) que se desentierren los huesos de muchos soldados republicanos y franquistas muertos durante la Guerra Civil, sino que también llama la atención acerca de los represaliados posteriores, durante el franquismo. Durante cuarenta años (cuatro décadas, se dice pronto...) los muertos "nacionales", y que conste que odio poner etiquetas, no sólo fueron reconocidos, enterrados y honrados sino que fueron puestos (lamentablemente, de una manera cruel e indigna) al servicio de la propaganda de un movimiento fascista, dictatorial, asesino y vulnerador sistemático de los derechos humanos. "Los mártires del movimiento", se decía. Mientras tanto, los milicianos republicanos no fueron soldados, sino asesinos a los que había que temer, odiar y despreciar. Y a los que quedaron detrás, tras la guerra, se les mandó a la cárcel, al exilio, o se les sepultó bajo toneladas de miedo. Unos eran héroes y los otros monstruos.

Sin embargo, ahora las cosas han cambiado. Yo crecí durante la democracia. Soy, creo, de la primera generación que vivió su infancia en medio de ella, no durante la transición. Mientras me hacía mayor, podía escuchar cómo la gente se expresaba en libertad, aprendí en el colegio lo que es una dictadura en contraposición a una democracia, pero no podía saber que lo que para mí eran historias de una época oscura y olvidada, para mi abuela eran los recuerdos del asesinato de su padre en la puerta de su casa. No podía saber que sus asesinos habían vivido junto a ella toda su vida, hasta que se mudó a Madrid.
También creía, ingenuo de mí, que la Transición había sido un proceso maravilloso que había limpiado todo. Que había hecho borrón y cuenta nueva y que había relegado al franquismo a los libros de historia. Pero no era cierto, aunque me lo dijeron no lo creí, hasta que no pude más que rendirme a la evidencia.

No sólo es que sigan aquí. No es que sean unos pirados y pocos. Es que, lamentablemente, desde medios e instituciones muy poderosas se les apoya y justifica, a veces de manera encubierta y otras veces, más abiertas. Desde hace años, hemos entrado en una especie de "relativismo" (fíjate, con lo que odian los de derechas esta palabra) en la que se afirman cosas que parecían ya superadas (malos, malos, republicanos... demoníacos), o se relativizan otras (la memoria histórica no es un problema de actualidad, no es de interés).

Yo veo la cuestión de una manera diferente, creo que la memoria histórica puede ser un problema, sí. Para algunos. Durante tres décadas se han hecho concesiones inimaginables en una democracia, con tal de no hacer ruido, de no molestar, de no amenazar la frágil libertad y el orden constitucional. Pero ya está, se acabó el tiempo. Hemos tenido que esperar treinta años para "tantear" si España estaba lo suficientemente madura como para afrontar su pasado y algunos, cuando se ha hecho, nos hemos sorprendido. Y no hablo necesariamente de la Guerra Civil, hablo de la posterior idolatría del franquismo o de convivir con sus vestigios como si aquello fuese "normal". De su exaltación y su defensa. Por que eso se sigue haciendo hoy en día. A lo mejor, puede ser cierto, de forma algo más soterrada porque no queda bien en términos políticos decir "ey, soy facha". Pero sí, desde luego, se han consentido actitudes, homenajes y lo que es peor... no se han hecho cosas que a todas luces siempre han sido elementales.

Dicen sus detractores que la ley de memoria histórica es sólo para los de un bando. Resulta increíble que haya quien, aún hoy, hable de "bandos". José Díaz Herrera, en El Mundo (periódico de tirada nacional y que yo hasta hace no mucho creía admirable), es uno de ellos. Pero es que, aún asumiendo semejante diferenciación, el estatus jurídico de unas víctimas y otras tras la Guerra Civil no era el mismo. Hablo de leyes, papelitos con letras impresas, con derechos reconocidos. No me refiero a lecturas históricas, sino a estatus legales.
Y por eso he hablado antes de liberalismo.

La ley 52/2007 declara, por ejemplo que las condenas dictadas tras la guerra por motivos políticos son absolutamente incompatibles con la esencia de una democracia:

Artículo 2. Reconocimiento general.

1. Como expresión del derecho de todos los ciudadanos a la reparación moral y a la recuperación de su memoria personal y familiar, se reconoce y declara el carácter radicalmente injusto de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil, así como las sufridas por las mismas causas durante la Dictadura.

2. Las razones a que se refiere el apartado anterior incluyen la pertenencia, colaboración o relación con partidos políticos, sindicatos, organizaciones religiosas o militares, minorías étnicas, sociedades secretas, logias masónicas y grupos de resistencia, así como el ejercicio de conductas vinculadas con opciones culturales, lingüísticas o de orientación sexual.

3. Asimismo, se reconoce y declara la injusticia que supuso el exilio de muchos españoles durante la Guerra Civil y la Dictadura.

Artículo 3. Declaración de ilegitimidad.

1. Se declara la ilegitimidad de los tribunales, jurados y cualesquiera otros órganos penales o administrativos que, durante la Guerra Civil, se hubieran constituido para imponer, por motivos políticos, ideológicos o de creencia religiosa, condenas o sanciones de carácter personal, así como la de sus resoluciones.

2. Por ser contrarios a Derecho y vulnerar las más elementales exigencias del derecho a un juicio justo, se declara en todo caso la ilegitimidad del Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo, el Tribunal de Orden Público, así como los Tribunales de Responsabilidades Políticas y Consejos de Guerra constituidos por motivos políticos, ideológicos o de creencia religiosa de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 2 de la presente Ley.

3. Igualmente, se declaran ilegítimas, por vicios de forma y fondo, las condenas y sanciones dictadas por motivos políticos, ideológicos o de creencia por cualesquiera tribunales u órganos penales o administrativos durante la Dictadura contra quienes defendieron la legalidad institucional anterior, pretendieron el restablecimiento de un régimen democrático en España o intentaron vivir conforme a opciones amparadas por derechos y libertades hoy reconocidos por la Constitución.

Algo que, a día de hoy, inconcebiblemente no se había llevado a cabo aún. De hecho, la ley se queda corta: no anula dichas condenas, sino que las declara "ilegítimas", por lo que tendrían que ser los particulares (pagando los abogados de su bolsillo) los que tendrían que luchar por tener un papel que diga, en términos sencillos "a efectos de Derecho esta condena no debería jamás haber existido", es decir, alguien que haya pasado veinte años en la cárcel por tales motivos sigue siendo un ex-convicto. Y eso, en términos legales, significa que en su día hiciste algo mal y que se te condenó por ello. Y así constará para siempre. Y eso, para la memoria de muchas personas (ya que aquí, no se habla de dinero en ningún momento), que es lo único que queda, no es lo mismo que decir "esas condenas quedan anuladas, usted nunca, jamás debió ser condenado por razones ideológicas por lo que usted, nunca jamás ha sido un criminal: lo reconocemos". Y que conste, no hablo del miliciano republicano que mató en Paracuellos, me refiero al preso político que se manifestó, posteriormente en contra del franquismo. Esos que hoy son "héroes de la transición" y que abundan en todas partes.

Ese es un derecho legal, elemental en su dignidad, que va parejo en su esencia con los derechos humanos y que, sin embargo, se ha reconocido treinta años después del inicio de la democracia en una ley emanada del Parlamento:

Artículo 4. Declaración de reparación y reconocimiento personal.

1. Se reconoce el derecho a obtener una Declaración de reparación y reconocimiento personal a quienes durante la Guerra Civil y la Dictadura padecieron los efectos de las resoluciones a que se refieren los artículos anteriores.

Este derecho es plenamente compatible con los demás derechos y medidas reparadoras reconocidas en normas anteriores, así como con el ejercicio de las acciones a que hubiere lugar ante los tribunales de justicia.

2. Tendrá derecho a solicitar la Declaración las personas afectadas y, en caso de que las mismas hubieran fallecido, el cónyuge o persona ligada por análoga relación de afectividad, sus ascendientes, sus descendientes y sus colaterales hasta el segundo grado.

3. Asimismo, podrán solicitar la Declaración las instituciones públicas, previo acuerdo de su órgano colegiado de gobierno, respecto de quienes, careciendo de cónyuge o de los familiares mencionados en el apartado anterior, hubiesen desempeñado cargo o actividad relevante en las mismas.

4. Las personas o instituciones previstas en los apartados anteriores podrán interesar del Ministerio de Justicia la expedición de la Declaración. A tal fin, podrán aportar toda la documentación que sobre los hechos o el procedimiento obre en su poder, así como todos aquellos antecedentes que se consideren oportunos.

5. La Declaración a que se refiere esta Ley será compatible con cualquier otra fórmula de reparación prevista en el ordenamiento jurídico y no constituirá título para el reconocimiento de responsabilidad patrimonial del Estado ni de cualquier Administración Pública, ni dará lugar a efecto, reparación o indemnización de índole económica o profesional. El Ministerio de Justicia denegará la expedición de la Declaración cuando no se ajuste a lo dispuesto en esta Ley.

Conviene mencionar también que esta ley reconoce oficialmente, por fin, el trabajo de asociaciones en pro de la memoria histórica que se encontraban inmersas en medio de un limbo legal pavoroso. Es ahora cuando tienen opciones legales para reclamar la dignidad de sus seres queridos, y además, obliga por primera vez al Estado a ayudar y facilitar su labor. Una vez más, la ley se queda corta. ¿Me estás diciendo que son los particulares, los hijos, lo nietos, los que han de dedicar su tiempo, su dinero y sus recursos a identificar y buscar entre los huesos, archivos y registros para saber qué fue de sus seres queridos? El mensaje es parecido a éste: durante la Guerra Civil (el movimiento), y tras ganarla (el Estado), pegó tiros en la nuca y enterró a la gente en zanjas. Si quieren, busquen ustedes dónde están. Y que conste que somos generosos...

Es una vergüenza. Son los propios particulares los que tienen que llevar a cabo una tarea titánica para restituir la memoria de este país. Y no, el Estado que cometió aquellas infracciones. Eso sí que es patriotismo, señores, y lo demás son, normalmente, tonterías.

Y por fin, cosas como estas estarán ya para siempre prohibidas:


Han tenido que pasar treinta años, tres décadas, para que una ley deje claro algo que es tan básico que no puede entenderse cómo se permitía: que en el seno de una democracia exista un monumento a un dictador y que se le glorifique anualmente. A un hombre que más allá de toda duda mató, asesinó e instauró durante cuarenta años un régimen totalitario y asesino.

Así que, vistas las cosas... sí señores. Yo apoyo a Garzón. Estoy con él. Y no sé si lo hace por afan de protagonismo o no. Pero sí sé lo que implica lo que quiere hacer: está haciendo que el Estado corra con los gastos de recopilar toda información existente en registros que puedan arrojar luz sobre el destino de muchos españoles. Por que no es lo mismo que una asociación extremeña se plante en al Valle de los Caídos y solicite ver una documentación a que un juez de la Audiencia Nacional haga lo mismo. Garzón, empleando su potestad como juez (lo dice en las leyes que configuran el ejercicio de la carrera judicial) puede solicitar aquella información que él estime pertinente. Efectivamente, seguro que llegará a la conclusión de que no hay delito perseguible que valga, pero para cuando lo haga (si sigue adelante) se contará con un registro organizado de víctimas que no existe en ninguna parte.

¿Está Garzón haciendo política? Puede, y puede ser reprobado por ello. Ahora bien, ¿está yendo más allá de la ley y de sus atribuciones como dicen por ahí? No. No es cierto. Nadie puede decirle a un Juez Central de Instrucción que no investigue tal o cual cosa. Si no existe delito punible perseguible de oficio, ¿de qué tenemos miedo? Acaso, de existir ¿no estamos todos de acuerdo en que todo crimen debe ser perseguido, o cuanto menos comprobar su existencia? No sólo se trata de comprobar la existencia, en términos jurídico penales, de un ilícito sino que también es positivo corroborar su ausencia.

Y por el camino, ese censo, facilitará en el futuro a todo aquel que quiera ejercer los derechos que recoge la nueva ley.

Por eso he hablado de liberalismo, porque tenemos aquí varias cosas:

a) una separación de poderes, un juez independiente, que puede ir más allá de lo políticamente correcto y que no se ve limitado por los complejos juegos de poder o hipotecas políticas;

b) una acción judicial que favorecerá a los ciudadanos ejercer aquellos derechos que les reconocen las leyes;

c) un Ordenamiento Jurídico compuesto por leyes e instituciones, que actúan conjuntamente, en favor de los ciudadanos.

Sea por afán de protagonismo o no, sea por querer chupar cámara o no, Garzón está haciendo un servicio público a este país. Y a mí, desde luego, es eso lo que me importa. Así que sí, señores... aquí no va a ir nadie a la cárcel. Pero sí puede servir para arrojar luz sobre muchas, muchas cosas, que seguro que harían a más que a más de uno se le pusiera la cara roja de vergüenza. El juicio que venga después, el juicio de la Historia no será cosa suya. Lo haremos nosotros.

Saludos,

Angellus.

Septiembre 12, 2008

Los últimos días en el ala oeste...

¿Se atreverá Bush a hacer algo parecido? Desde luego, costarle no le iba acostar mucho hacerse pasar por tonto. Para eso seguro que tiene talento natural...


Saludos,

Angellus.

Septiembre 16, 2008

Una más en casa

Todos aquellos que puedan haber seguido el blog desde hace mucho tiempo (jaaaaaaajaajaaaaajaaaaaaaaa... o sea, casi todos, vamos) sabrán que llevo años queriendo escribir este post.

Ha entrado alguien más en casa: una pitufilla negra de ojos verdes. Por aquello de los nombres exóticos, le hemos puesto tsuki (puñetazo en japonés) y ha recibido recientemente el título a felino más adorable del mundo.

Llevo años deseando tener gato, pese a mi alergia, y por fin ha llegado el día. Estoy tan feliz que reviento.

Sé que las fotos no son gran cosa, pero es que la cabrona no deja de moverse cada vez que la enfocas con la cámara.

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Ya le hemos pueto la segunda vacuna y ha dado negativo en la prueba de la leucemia. Es tan buena que ni siquiera se queja cuando le clavan una aguja.

Yo flipo...

Saludos,

Angellus.

PD: es taaaaaaaaaaaaaaaaaan monaaaaaaaaaaaa...


Septiembre 23, 2008

Cosas que quedan lejos... pero no para todos.

Estas imágenes ya tienen varios años de antiguedad. Han pasado muchas cosas, ha llovido mucho. Se han dicho muchas cosas, muchas barbaridades. Recuerdo a Ignacio Villa, periodista de la COPE, cómo en un ejercicio de vileza dijo que las lágrimas de esta mujer eran "de cocodrilo".

Llevo mucho tiempo buscando este discurso. En su día no lo vi entero, pero me impactó muchísimo. Será porque he estudiado Derecho, pero siento un especial respeto por el Parlamento. No tanto por sus distinguidas señorías, sino por todo lo que el ejercicio de la democracia representa: lo sagrado y "santo" de la ley.

Por eso, cuando una madre hace algo como esto no puedo dejar de sentir un poco de congoja en el corazón.

Y sí, sé que es soñar. Pero hay trabajos que haría gratis.

Por cierto, el siguiente comentario lo cologaron en YOUTUBE hace un mes:

"Anda calla zorra!!!, te importa una mierda la muerte de tu hijo y menos aun, no sientes ningún odio hacia los terroristas islámicos que lo cometieron. Aparte de hipócrita, eres una trastornada". Un perfecto animal llamado necrom69.

Que cada uno saque sus propias conclusiones.

Saludos,

Angellus.

PD: si os parece muy largo, saltad directamen el minuto 17, creo que condensa muchas cosas.

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