Bueno, para ser más preciso a quien no le gusta la "mezcla" de profesiones es, por lo visto, a los jueces.
Desde hace ya varios días me lleva rondando la cabeza colegiarme como abogado. Más que nada, por aquello de codearme con lo mejor de lo mejor de cada casa. Pero no ha sido hasta hoy (ayer, hoy... malo lo del insomnio... muy malo) que he empezado a mirar cosillas.
Básicamente para colegiarse uno necesita que dos abogados le "recomienden", pagar una nada desdeñable cantidad de dinero, presentar papeles. Bien mirado, hasta que apruebe las oposiciones puede ser una puerta abierta a cursos de Penal interesantes (pagando, eso sí, un dinero que no tengo...). Además, cuando me ponga a trabajar de nuevo (cosa que no debería tardar mucho debido a gastos que estoy teniendo que asumir y con los que no contaba) puede ser interesante intentar meter la cabeza en alguna parte que me permita ver el papeleo y los ttrámites que se dan antes y durante el proceso penal. La verdad es que los tengo bastante olvidados.
Lo he comentado en casa de mis padres y su (previsible) respuesta ha sido positiva. Me han dicho que eso es algo que tendría que haber hecho hace tiempo y demás. en el fondo sé que les hace ilusión tener un hijo abogado y no les culpo. Mi padre es la persona más trabajadora que he conocido en mi vida, levantándose a las seis de la mañana y volviendo a las doce de la noche en muchas, muchas ocasiones por un sueldo miserable (con el que nos ha mantenido a todos sin que nunca nos faltara de nada y con el que en gran parte me ha costeado la carrera). Es normal que piensen así, tienen todo el derecho del mundo.
Sin embargo, yo no acabo de ver las cosas tan claras. En primer lugar está el tema del dinero. ¿Dispongo de él ahora mismo? Sí, pero supondría un mordisco de la leche a mis menguantes ahorros y no sé hasta qué punto compensa tomar esa decisión.
Por otra parte y tras investigar unos minutos, el ejercicio de funciones policiales puede ser a día de hoy absolutamente incompatible con la profesión de abogado. De ser así cabe preguntarse si, aún siendo así, me "saldría rentable" colegiarme como no ejerciente, que por cierto sale más caro.
Es curioso como, sin embargo, la posibilidad de ejercer la abogacía sí está permitida en el cuerpo hermano del CNP, la Guardia Civil. Sin embargo, para un nacional sería constitutivo (en principio, que todo es matizable) de falta muy grave y eso traducido a lo que nos interesa consiste niños y niñas en separación del servicio o suspensión de funciones de tres a seis años.
Telita...
Evidentemente esto no es más que el cuento de la lechera según Marilin Manson. Ni soy abogado ni poli ( a día de hoy), pero el caso es que parece que una cosa me incapacita para la otra. Y teniendo en cuenta la pasta que hay que desembolsar da qué pensar.
¿Ventajas que tendría hacerse picapleitos profesional? Un seguro médico interesante y sobre todo evitar el próximo examen de colegiación que no va a tardar en imponerse. En el fondo no es más que una forma de cubrirse las espaldas de cara al futuro. Siempre me puedo romper una pierna, suspender las oposiciones este año, que me tiren en la entrevista final... y en el fondo me cuesta mucho estar quieto haciendo una sola cosa. De hecho, dedicarme en exclusiva a las oposiciones me está desconcertando una barbaridad ya que siempre me he metido más de un charco y ahora me siento, no sé, como "demasiado suelto".
Sabía que esto de ser opositor iba a ser jodido, especialmente después de haberme acostumbrado a unos ingresos, unas rutinas, unos horarios y unas responsabilidades. Lo peor de todo es la incertidumbre y el miedo a desviarme de mi objetivo principal. El tiempo pasa y uno va cumpliendo años.
En fin, que ya veremos.
Saludos,
Angellus.