Que pasan factura ante la evidencia de la farsa.
La noticia está anticuada, pero no ha dejado de sorprenderme al encontrármela.
Todos sabemos que la guerra de Irak no fue por la libertad, ni los derechos humanos, ni las armas de destrucción masiva. El petróleo es el petróleo y el money es el money. Negar lo evidente casi me parece obsceno.
Ahora bien, cuando aparecen pequeños detalles en la prensa uno se siente tentado de abandonar toda fe en que la democrácia es un sistema justo en el que de verdad los ciudadanos tenemos algo que decir en vez de una mísera pantomima para tenernos bien domesticaditos.
Estoy de mala leche, ¿vale? No me lo tengan en cuenta...
Bien, pues parece ser que esto de ir con retraso en el mundo (es decir, reducirlo a un trabajo de ejecutivos agresivos del buen rollo... ya veréis que mes más majo; veréis...) hace que cuando aterrizas en el mismo te la das de bruces contra la cochina realidad.
Ahora me entero (cómo mola la ignorancia, ¿dónde me he dejado la felicidad?; ¿no iban el el mismo paquete?) de que el Ministro de Asuntos Exteriores de Hussein era una fuente de la CIA antes de la invasión de Irak, que corroboró que las tan mentadas armas de destrucción masiva pues... haberlas habíalas oiga, pero no por aquellas tierras.
Eso es lo que dicen en este periódico de izquierdas y masón de toda la vida: http://www.elmundo.es/elmundo/2006/03/21/internacional/1142918038.html.
De verdad, espero que exista el infierno y que más de uno acabe allí. Al menos hasta que la Corte Penal Internacional sea lo que tiene que ser.
La madre que les parió...