De cuando en cuando en nuestro país surge un debate machacón y constante, que tiene más que ver con la posición que ocupa la institución de la monarquía en la conciencia de la ciudadanía española, que con los hechos que motivan dicho debate.
Recientemente, y como distintos blogs que me he encontrado por la red se han hecho eco de la querella impuesta por la fiscalía de la Audiencia Nacional contra un diario vasco que se encuentra (según parece, que no lo sé) dentro del espectro nacionalista radical, y por tanto sospechoso de connivencia con el terrorismo etarra, decido sumarme a la misma. Tómese esto con cautela, que yo nunca he leído semejante periódico (salvo para realizar este post) y que, desde luego, no es lo mismo desear la independencia de un colectivo de personas y revindicar el terrorismo como instrumento legítimo. Realizo esta puntualización, por la sencilla razón de que en este país (que no se dice este país, se dice España...) tendemos a confundir las churras con las meninas con una facilidad pasmosa y hacemos, con suma facilidad, juicios que asimilan ciertas ideas políticas con actos violentos con la intención de restarles un grado variable de legitimidad democrática.
Es decir que desconozco, por decirlo de una forma más clara, si el mencionado diario es de esos que se denominan coloquialmente como “proetarras”. Diarios por los que, sea dicho de paso, no guardo afecto ni simpatías de ninguna clase.
De esta forma, el gallinero se posiciona de conformidad a la siguiente lógica: lo que se diga está bien o mal dicho, con independencia de lo expresado, atendiendo siempre a la identidad del medio o la persona. Esto me recuerda, un poco de lejos, con algunos comentarios que escuchaba en mi pueblo acerca de las chicas. Algunas que se liaban con todos los tíos que querían eran chicas decididas que tenían claro lo que querían, mientras que otras eran, pura y simplemente, unas putas.
Se ve por donde voy, ¿verdad?
Estas charlas, muchas veces totalmente panfletarias, son en ocasiones meros envoltorios de colorines brillantes que no ofrecen más argumentos para aceptarlas de forma seria que el “a mí me parece que... y si no piensas como yo, pues tú más”.
De modo que vamos, si nos parece bien a todos, a centrar un poco la neurona (cosa que parece que a los españolitos nos da por hacer de cuando en cuando) y a ofrecer un punto de vista alternativo. En vez de tirarnos los trastos a la cabeza como mandriles vamos a sentarnos a pensar un poco y ver que es eso del delito de “injurias al Rey”. No sé. A mí me parece mucho más interesante. El Derecho siempre está abierto a interpretaciones, pero al menos muchas de las afirmaciones que se vierten en su nombre son susceptibles de descrédito si nos paramos a reflexionar un poco. En otras palabras, creo, que las leyes nos ofrecen (no siempre, pero sí habitualmente) un punto de partida mucho más claro para dilucidar ciertas cuestiones que un mero punto de vista impuesto por narices.
Bueno, como sabemos (la noticia ha sido enlazada por tantos blogs que me da pereza buscar una dirección) el Rey presuntamente participó en una cacería en la que la presa era un oso amaestrado y, además, borracho. Personalmente nunca le he encontrado diversión alguna a eso de matar animales por gusto, pero dejo constancia de que andar a tiros con un plantígrado beodo me parece una de las cosas más chuscas y cutres que uno se puede echar a la cara. Pero en fin... ya se sabe, los ricos son ¿cómo era? Ah, sí... excéntricos.
Bueno, pues parece ser que el rotativo de marras se hizo eco de dicha correría y de paso se permitió publicar un fotomontaje (con mala uva a más no poder, desde luego).
Pues nada, querella al canto. Oye, es una forma de arreglar las cosas, ¿no?
La querella en cuestión es presentada por un presunto delito de injurias graves al Rey. Pero, ¿que es eso?
Vamos por partes. Primero vamos a ver que es eso de las injurias. Según los artículos 205 a 208 CP, las injurias se entienden como “la acción realizada o la expresión proferida que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”.
¿Vale? Más o menos claro... ¿no?
Ahora que sabemos que es eso de lo que se acusa al periódico, podemos explicar que en nuestro CP existe un tipo especial agravado (es decir, con una pena mayor) que protege la dignidad del monarca. Dicho de forma más llana, insultar a alguien ya es malo, pero mentarle la madre al Rey es aún peor ya que ostenta una posición en relación con la Jefatura del Estado y el país mismo, y eso es digno de una protección especial.
La justificación del precepto penal, de por sí, trae cola. Al menos desde mi humilde punto de vista, ya que difumina la línea entre persona e Institución de una manera un tanto peculiar que me recuerda, no sé, a tiempos pasados tal vez... Es lo que tiene eso de que la monarquía no sea un cargo electo, supongo. Parece que olvidamos que el Rey es algo así como un funcionario (algo así, y para entendernos... que ya veo a alguno afilarse las uñas, ¿vale?).
Pero centrándonos en lo que nos ocupa, esto es el tipo penal, podemos afirmar (con independencia de la justificación del precepto, por chusca que nos parezca) que
Artículo 490.
3. El que calumniare o injuriare al Rey o a cualquiera de sus ascendientes o descendientes, a la Reina consorte o al consorte de la Reina, al Regente o a algún miembro de la Regencia, o al Príncipe heredero de la Corona, en el ejercicio de sus funciones o con motivo u ocasión de éstas, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años si la calumnia o injuria fueran graves, y con la de multa de seis a doce meses si no lo son.
Pongo este artículo por una sencilla razón. Por lo que he leído hasta ahora, la querella se basa en un presunto delito por injurias graves. Y por definición del mismo CP, esta clase de delito sólo es posible cuando se critica a Juan-Carl dentro de las actividades que le son propias como Jefe de Estado. Es decir, que por lo que nos cuenta la fiscalía de la Audiencia Nacional, parece ser que eso de andarse a tiros con el oso Yogui debía de ser algo así como una misión diplomática.
No sé, sobre todo para el oso supongo...
Bueno, pues parece ser que además de la citada foto, se despachaban a gusto contra el Jefe del Estado mediante un artículo en el que:
“El fiscal señala en la querella que el artículo contiene expresiones «vejatorias, humillantes, atentatorias contra la dignidad y el honor del Jefe del Estado, manifiestamente superfluas e innecesarias para el ejercicio de la libertad de expresión».
El texto, en el que es el oso Yogui el que habla en primera persona, se insulta a Don Juan Carlos al llamarle «soberano irresponsable» y «mequetrefe» y se falta al respeto a su familia al referirse a sus nietos como «toda la cuchipanda». También se utilizan juegos de palabras que pretenden trasladar a la opinión pública la imagen del Rey como un alcohólico” (ABC).
Ya que eso de tener como fuente a un diario evidentemente pro-monárquico no me parece de lo más imparcial, prefiero ilustrar al personal con los extractos más señalados del citado artículo:
“El rey de España mata un oso borracho”. ¡He! ¡He! ¡He! ¡Heyyy! Veo la sorpresa en tu gesto Búbú. Yo también he entendido lo mismo. ¡Craso error! Por esta vez, el rey de copas no es quien nosotros pensamos, sino nuestro congénere, el bueno de Mitrofan, otrora alegre y dicharachero colega del osito Misha, a la sazón, mascota oficial de las Olimpiadas de Moscú.
Mientras ande suelto tan soberano irresponsable, tú, yo y todos los de nuestra especie estaremos en peligro... hasta, no estaría de más, que se diera la voz de alarma a los ositos de peluche, incluidos, los de Froilán y toda la cuchipanda, todo sea que el mequetrefe de su abuelo, despechado por no encontrar ejemplares en la fauna, la emprenda a tiro limpio con ellos.
¡Hey! ¡Búbú! No creas que he empleado la expresión «soberano irresponsable» de modo coloquial y arbitrario, ¡muy al contrario!, resulta que este individuo está sancionado por la Constitución española como un auténtico y genuino irresponsable. Es decir, que carece de responsabilidad. Y por consiguiente, haga lo que haga, diga lo que diga, no puede ser juzgado ni llevado ante tribunal alguno, pues Su Majestad, en esto, como en todo lo demás, parece estar por encima de la ley, cuando con idénticos hechos otros ya se encontrarían al margen de ella, o en la cárcel. Y claro está, ¡Bubú! él, sin vergüenza, trapisondista donde los haya, se jacta de sus trofeos obtenidos ora en Tanzania, ora en Tailandia, sin ser tenido por ello como sanguinario turista reincidente.
Sin que sirva de precedente, he perdido el apetito ¡Búbú! Será mejor recogernos e invernar antes de tiempo, dando por finalizada la temporada estival. No deseo acabar mi disoluta y feliz existencia de alfombra en la Zarzuela. Según nos vaya entrando el sueño, hagamos por recordar tiempos más propicios, en los que los reyes acababan sus días de cacería, como el visigodo Fabila, hijo de Pelayo, devorado por un ancestro nuestro y de Mitrofan (GARA).
Bueno... dejando ya claros los hechos y ya que conocemos el contenido del precepto penal podemos empezar a darle al coco.
Antes de empezar, sería bueno indicar que la Ley no es sólo lo que aparece en los Códigos de turno. Tenemos una jurisprudencia que interpreta los preceptos penales (tanto del Tribunal Supremo como del Tribuna Constitucional, aunque esto último con matices), que nos dice cómo hemos de entender las leyes y cómo se aplican en la práctica.
Para entendernos (que si no nos metemos en unos derroteros de lo más complicados) baste decir que es necesario, para aplicar este tipo penal, la evidencia de que se desea, efectivamente, enjuriar al monarca y no que los gestos o expresiones sólo “nos lo puedan parecer”.
Desde luego, bajo este punto de vista, en mi opinión sí existe una voluntad clara de “tocarle las narices al rey” (lo de mequetrefe es bastante explícito, que queréis que os diga). Ahora bien, esto por sí solo no es suficiente para llegar a una conclusión.
¿Por qué? Porque, por mucho que nos resulte perturbador, los responsables de este artículo trabajan en un medio de comunicación, en el ejercicio de la profesión del periodismo y eso nos obliga a ponderar (valorar) los hechos de conformidad a dos derechos fundamentales básicos: el derecho a la libertad de expresión e información (20 CE), así como la libertad ideológica (16.1 CE).
Dicho de otra forma, vivimos en democracia, y una de las grandezas de la misma es que podemos no sólo pensar lo que deseemos sino que también podemos expresar nuestras impresiones. No se trata sólo de una máxima política, o de un postulado filosófico. Se trata de una realidad que podemos defender ante los tribunales en un sistema imparcial. Y antes de que nadie me tire una piedrecita entre los ojos, y me diga que los tribunales en este país no son imparciales, le recomendaría que echara un vistazo a las múltiples sentencias acerca de esta cuestión en las que se ha absuelto a personas que, dentro del entorno abertzale, han rebuznado de manera similar a la actual. Me viene a la memoria la polémica tras el asesinato de Francisco Tomás y Valiente, sin ir más lejos... profesor en la Facultad en la que me licencié.
Pues bien, cuando nos encontramos ante situaciones como ésta en la que es necesario poner en los dos lados de la balanza los derechos y sus límites hemos de encontrar, caso por caso, un límite. Y según el TC, dicho límite hace referencia al sentido en que dichos derechos fundamentales resulten más eficaces. Y según la misma jurisprudencia del Constitucional, dicha eficacia en cuanto a libertad de expresión se refiere en tanto a su relación con el tipo de injurias no ampara, ni mucho menos, un menosprecio a la persona cuando además también incluye un deseo de destrucción de la misma.
Traigo de nuevo a colación el último párrafo del artículo:
Según nos vaya entrando el sueño, hagamos por recordar tiempos más propicios, en los que los reyes acababan sus días de cacería, como el visigodo Fabila, hijo de Pelayo, devorado por un ancestro nuestro y de Mitrofan.
Así vistas las cosas, creo que puede decirse que es este ultimo párrafo el que marca la diferencia con el resto del artículo, y entendiéndolo en el contexto del mismo, el que nos permite entender que se trata de un abuso de la libertad de expresión.
Me importa un pito si el Rey mató un oso borracho o no. Después de todo el diario sólo se limita a hacerse eco de una información previa. Me importa un huevo que se diga que el Borbón empina el codo más de lo habitual, puesto que una afirmación así entra dentro de las críticas habituales que se hacen a todo tipo de personajes públicos. Y del mismo modo me da lo mismo que, efectivamente, el diario pudiera demostrar que, en efecto, el Rey la emprendió a tiros con un oso indefenso (una de las excepciones al tipo de injurias y calumnias es demostrar que lo que se dice es verídico), pues no es esa la cuestión.
Lo que sí me parece un exceso, y me resulta personalmente evidente, es que desear públicamente la muerte de una persona y entenderlo como “tiempos más propicios” claramente puede atentar contra su fama o su propia estimación.
Derechos fundamentales tenemos todos, el Rey incluido. Igual que yo, e igual que un etarra. El resto de comentarios y estupideces podrían entrar dentro de lo admisible, de no mediar el citado párrafo al final del artículo.
Por lo tanto, y discrepando de mis compañeros izquierdistas, cuya opinión respeto y valoro, creo que en este caso el límite a la libertad de expresión se ha sobrepasado. Y no ha sido por realizar un fotomontaje o por decir que nuestro rey es un mequetrefe o un borracho.
Así que nada, lo dicho.
Ya me podéis hinchar a hostias si os parece...
Saludos,
Angellus.
Comments (7)
Las leyes deben cumplirse aunque no estemos de acuerdo...el problema, Angellus, es cuando unos tienen que cumplirlas y otros no. Como bien has argumentado, los del GARA se han pasado al desear de modo sui generis la muerte del rey. Totalmente de acuerdo.
El problema, al menos como lo veo yo, es que no todos jugamos con la misma baraja: el fiscal sí se atreve con GARA pero no con El Mundo, El País o demás. Es un problema político: hay quien puede decir que el Rey colabora con un golpe de Estado (Jiménez Losantos) y el fiscal ni se apercibe. En cambio en esto sí se fija el fiscal.
Lo que a mí me indigna es la actitud del fiscal, por discriminatoria, por cobardona. Mi post que hice al respecto iba sobre eso: El Jueves puede tratar al rey de inútil o estúpido durante años, yo llamarle "obsoleto" o Jiménez Losantos acusarle de golpista (lo cual no sé si es menos malo que desear la muerte...se le imputa un delito gordísimo)...pero GARA no puede meterse con él. Creo que hay discriminación evidente. Y no me parece justo.
Porque me da que ni a mi, ni al Jueves ni a Jiménez Losantos se nos van a querellar. Y quizás sea cierto lo que dices: si GARA ha excedido los límites de la libertad de expresión debe responder, bien. Pero entonces, si queremos eliminar el victimismo de la sociedad vasca y la sospecha de que se va a por ellos, se debería seguir aplicando esa norma.
Y que conste que te has explicado de maravilla, Angellus. Y que probablemente tengas razón. Pero me fastidia, como veo que a tí, la arbitrariedad. Me fastidia la aplicación selectiva. Me hace sentir un poco tonto, la verdad.
Posted by Lüzbel | Enero 10, 2007 3:12 AM
Posted on Enero 10, 2007 03:12
Opino que no debería ser querellable ninguna de las dos expresiones (ni la de Gara ni la de FJL ) sobretodo porque los valores cambian y me parece que la apreciación en este caso de lo que es injurioso o no responde a valores pero supongo que son distintas concepciones de entender el derecho a la libertad de expresión.
a
Por otro lado, igual no se puede aplicar a esto ,pero de mis clases de derecho administrativo creo recordar que aquellos actos en los que se pudiera demostrar que existía arbitrariedad de los poderes públicos eran nulos, lo que no sé es si se podría aplicar esto a un proceso judicial, o solo se puede aplicar a los actos del ejecutivo.
Estoy de acuerdo contigo en que las leyes deben de cumplirse aunque no estemos de acuerdo con ellas, pero cuando se produce una combinación de ley con la que no estamos de acuerdo, no ya solo porque pueda perjudicar nuestros intereses, sino porque creemos que daña un bien jurídico fundamental como es el de la libertad de expresión y una aplicación arbitraria de ésta como creo que sucede en este caso, se produce un proceso de deslegitimación que acaba en iniciativas de protesta y desobediencia civil como a la que me he sumado.
Salud!
Posted by Michael | Enero 10, 2007 12:19 AM
Posted on Enero 10, 2007 00:19
Que noooooooo...
Joder, sí ya sabía que se me iban a tirar al cuello...
Vamos a ver, y vamos por partes:
Michael:
No tomes lo que he escrito como una crítica a lo que expones en tu blog, porque no son cosas incompatibles. Haces mención a cuestiones que yo no menciono y que yo no traigo a colación. Lo he dicho: estoy de acuerdo con el planteamineto de la querella, pero no (seguramente) con los motivos que animan la misma.
Efectivamente, me hago eco de la publicación en GARA y, vamos si no recuerdo mal, dejo claro que el tema de la foto y demás estupideces que se dicen entran dentro del espectro adminisible de la crítica política. No estoy de acuerdo con la querella presentada contra la publicación del fotomontaje, sino del artículo. Son cosas diferentes. En mi post indico que es el mismo medio el que ha publicado ambas cosas. Si no es así y son dos los medios querellados me da igual, ya que bajo mi humilde punto de vista (en ese caso) la querella contra uno (el del artículo) estaría bien planteada y no la presentada contra el otro (el de la foto).
Bajo este punto de vista, en el que creo que la querella está bien planteada, paso a responderte acerca del tema de la arbitrariedad política. ¿Se da esta arbitrariedad? Joder si se da... ¡pues claro! De eso nos damos cuenta todos, y me parece perfecto que se denuncie y se haga eco de lo mismo. Yo no he hablado de arbitrariedad política, precisamente, porque en este punto de vista coincidimos plenamente.
Pero bajo mi modo de ver las cosas, creo yo vamos y eso es un punto de vista tan respetable como el de cualquiera, no debemos confundir los términos. No se trata tanto de que, como no se ha querellado la fiscalía contra el Federico de las narices, no deba querellarse contra el diario en cuestión. Lo que yo digo es que derechos tenemos todos, y ante todos han de ser defendidos. Por esa regla de tres no quiero decir, como tú pareces entender, que una cosa esté "bien" y la otra no. Bajo mi modo de ver las cosas, ambas expresiones son totalmente querellables y ambas acciones judiciales deberían instarse de forma automática. Que por algo la ley es ley, y está para cumplirla. Y a pesar de que el Ministerio Fiscal tenga un margen muy razonable para elegir perseguir según qué delitos, dicho margen no ampara esa arbitrariedad manifiesta que tú denuncias.
No obstante, ambas son cosas diferentes y una cosa no implica necesariamente la negación de la otra. Precisamente porque soy un "fervoroso defensor del Estado de Derecho" digo lo que digo. Lo que he comentado es que estoy de acuerdo con el planteamineto de la querella en relación con los hechos. Sé bien por qué digo lo que digo. Y mis motivo para afirmar lo que afirmo no tienen que ser contrarios a los que tú defiendes desde tu desconformidad. De hecho comparto todo lo que tú comentas en tu blog. Sencillamente, bajo mi forma de ver las cosas, esa no es toda la realidad que hay que tener en cuenta para llegar a una conclusión.
Y en cuanto a lo de que se trata de una ficción, eso es algo que ya había considerado. La caricatura suele ser (por eso no me parece mal el fotomontaje) algo admisible, precisamente porque se entiende que describe una situación inverosímil. Si yo hago un monigote del rey fusilando gente, eso sería (si no recuerdo mal) caricaturesco por la sencilla razón de que no es razonable pensar que el Rey se ponga a pegar tiros a la gente que esté en el paredón.
Sin embargo, el comentario final del texto, no hace referencia a "un Rey" cualquiera, sino al que "tiene la alfombra en la Zarzuela". Y ese sólo es uno.
Por otro lado, eso del contexto ficticio ha de ser tomado con cautela. En este caso es evidente que no es el oso Yogui el que habla, sino que revestida de una pretendida sátira, se hace referencia a una persona concreta y específica, indicando además que en caso de que un oso se la comiera asistiríamos a "tiempos mejores". Sí, eso es injurioso.
En cuanto a lo del cuento de Mateo Morral, pues mira, no sé. Habría que ver y dependería de muchos factores y habría que analizar el relato. Podrías perfectamente redactar un texto así, pero tan evidentemente cómico que resultara evidente que no es tu intención faltar el respeto a nadie, cosa que no ocurre en este caso concreto donde tiran a dar. No se achaca al monarca una acción inverosímil, sino que se comenta que es deseable que al Rey se lo coma un plantígrado. El tono es tan agresivo y carente de ironía, que efectivamente, debe ser considerado por fuerza injurioso, sí. No tengo ninguna duda. Se está diciendo en un medio público algo así como "así te coman hasta los menudillos, so cabrón...". Sí, qué quieres que te diga. Eso me parece injurioso.
Y en cuanto a lo del tipo agravado por injurias al rey, he comentado en el post que me parece de difícil justificación. A mí me parece que, dentro del marco de nuestro ordenaminento, carece por completo de sentido y carece de legitimación.
Pero aún así, hay dos cosas que no debemos perder de vista. Uno, que a día de hoy (afortunadamente) quien determina la regulación legal de cómo se configuran los derechos y se establecen los límites a los mismos es el Legislador. Si el Congreso elaboró esta ley penal, fue porque realizó un balance entre dos bienes jurídicos protegidos y puso el acento en uno sobre otro. ¿No te gusta esa regulación? A mí tampoco, pero ahí está. Y a día de hoy el TC no ha dicho (que es quien tiene la última palabra acerca de lo que es jurídicamente permisible y lo que no) que dicha norma no sea admisible.
Que no nos guste dicha regulación no significa que no debamos cumplirla, especialmente en democracia (y una como la nuestra) en la que existen otros medios mucho más sensatos y elevados para exigir que una legislación cambie antes que saltársela.
Gracias por tu contibución. Siempre hacen que la categoría del blog suba (y no lo digo de coña, en serio). Supongo que, ahora que he aclarado ciertas cosas, comprenderás mejor mi punto de vista. Tu punto de vista y el mío no son tan incompatibles. Y si nos pusiéramos a hablar en persona y no por la red pasaría lo que pasa muchas veces: que resultamos estar de acuerdo en más cosas que en desacuerdo en otras.
Carlitos y Raul:
No os he visto nunca por aquí. Gracias por pasaros. Es un placer conoceros.
Pongo el artículo en el post, porque la querella es por "injurias graves" y si no recuerdo mal, dichas injurias graves sólo se dan en este tipo penal. Existe otro precepto del Código Penal para las injurias en funciones o empresas que no son, digamos, propias de las actuaciones del Rey en tanto que Rey como profesión. Pero en esta norma penal (la que no tiene que ver con el Rey actuando como "funcionario") no existe diferencia entre injurias graves o leves. Hay unas injurias "généricas" si quieres decirlo así.
Por eso entiendo que, ya que la Fiscalía ha escogido este tipo penal para fundamentar la querella, JC (alias, the King) debería de andar por Rusia pegando tiros en virtud de alguna clase de representación. Cosa que de por sí ya tiene narices y me parece de lo más escandaloso. Me parece de lo más patético que el Jefe de Estado de mi país se dedique "oficialmente" a estas soberanas gilipolleces en representación mía, qué quieres que te diga...
Pues nada más me parece.
Gracias por los comentarios gente.
Saludos,
Angellus.
Posted by Angellus | Enero 9, 2007 9:22 PM
Posted on Enero 9, 2007 21:22
Parece que el viaje era privado, fué a cazar, no estaba ejerciendo ninguna función real, por otro lado, me parece terrible que le parezca diversión ir a pegar tiros y matar a un hermoso animal, espero que no vaya por los Pirineos a pegar tiros a los pocos osos que nos quedan.
Posted by Raul | Enero 9, 2007 1:36 PM
Posted on Enero 9, 2007 13:36
Parece que el viaje era privado, fué a cazar, no estaba ejerciendo ninguna función real, por otro lado, me parece terrible que le parezca diversión ir a pegar tiros y matar a un hermoso animal, espero que no vaya por los Pirineos a pegar tiros a los pocos osos que nos quedan.
Posted by Raul | Enero 9, 2007 1:25 PM
Posted on Enero 9, 2007 13:25
- Por curiosidad, el art. 490 al que nos remites habla de "en el ejercicio de sus funciones o con motivo u ocasión de estas"
- ¿De qué funciones estamos hablando? ¿Han dicho que Juanca sea una mierda de embajador, que da un tostón de mensaje navideño de lo más inane o algo parecido, o siquiera que su hijo presentara el programa de naturaleza más aburrido de toda historia de la TV universal? Creo que no.
Han atacado a su persona y si la persona tiene algún problema que se busque un buen abogado como cada kiski. Las reglas están para todos y hay personas infinitamente más calumniados que el Rey.
Igualdad ante la ley e igualdad de oportunidades
Posted by Carlitos | Enero 9, 2007 8:53 AM
Posted on Enero 9, 2007 08:53
Te haces eco de la publicación en gara, falta que hables de lo de DEIA también que es el fotomontaje que publico en mi blog y contra quien también se han querellado ¿Qué tiene de injurioso el fotomontaje?
Lo que tampoco entiendo es que siendo tú, un fervoroso defensor del estado de derecho te limites solo a dar argumentos de porque está bien fundamentada la querella (que de eso supongo que sabrás más que yo) pero no hables a penas de la arbitrariedad de la elección del momento para presentarla. ¿Tu crees que habrían presentado la querellas si no se hubiera roto el alto el fuego?. Si la respuesta es no, ahí tienes una gravísima vulneración de los principios que rigen el estado de derecho (la no arbitrariedad de la justicia), si la respuesta es sí, explicame porque han esperado hasta ahora para presentar la querella.
Y aunque te parezca un argumento extraño, en el último párrafo que consideras injurioso no se menciona al monarca además de no producirse en un contexto "real". Es una situación ficticia en la que un oso recuerda "tiempos mejores". Es como si yo escribiera un relato en el que mateo morral viaja en el tiempo con la intenciónde acabar con lo que no pudo lograr en 1906 ¿Sería injurioso si en el personaje de Morral dedicara todo tipo de improperrios y deseara la muerte del monarca? ¿Me juzgarían por injurioso?.
Por último voy a valerme de un post que has leido tú también y voy a traer las declaraciones de un famoso periodista Español sobre el monarca y su descendencia:
Jiménez Losantos ha recomendado al Rey la abdicación como única forma de pagar por su supuesta complicidad con el Gobierno en un golpe de Estado (se refiere al proyecto de Estatuto catalán). También ha sugerido, sobre los Príncipes de Asturias, que parece que "lo suyo es tratar con el mundo marginal, con el hampa" por haberse reunido en una visita a Barcelona con cargos institucionales del PSC.
http://www.guerraeterna.com/archives/2007/01/bienvenidos_a_l_1.html
¿Esto no es injurioso? Porque vamos si se puede te pago la colegiación y nos querellamos ahora mismo contra Jimenez Lo santos.
Por último, nunca quedó claro si el viaje del monarca fue oficial o no, porque si bien para defenderse parece ser que la casa real dijo que había sido un viaje oficial, en ningún momento se avisó a la prensa española.
Me sorprende que precisamente tú estes a favor de esta querella, como ya te he dicho por dos motivos:
Por la vulneración al derecho a la libertad de expresión (sencillamente me parece que en una democracia no puede existir un delito especial como injurias graves al rey) y del principio de no arbitrariedad de la justicia.
Salud!
Posted by Michael | Enero 9, 2007 8:22 AM
Posted on Enero 9, 2007 08:22