¡Muerte al 2006!
Hola... ¿hay alguien ahí fuera?
Ha pasado mucho tiempo. Aunque, la verdad, ahora que lo pienso ese es un comentario que he realizado con demasiada asiduidad últimamente. Mi última actualización del blog fue el 8 de octubre del 2006. Desde entonces me parece que han pasado décadas.
“La vida, cuando da vueltas, da vueltas de campana”. Esa es una máxima que me vino a la cabeza cuando era mucho más jovencito, mientras estaba en el instituto y la existencia diaria era algo así como un torbellino de estiércol que no paraba de repartir a diestro y siniestro.
Ha pasado mucho tiempo y han cambiado muchas cosas pero algunas, para bien o para mal, permanecen. Esa aleatoriedad, ese “no saber de un día para otro” es algo que se mantiene constante como un axioma matemático.
La última vez que me pasé por aquí expresé un propósito sencillo: pasar más tiempo con los míos. No es mucho pedir, o al menos eso me pareció en su día. Claro que yo siempre he sido un poco ingenuo, como he demostrado en más de una ocasión en este blog.
Pero mejor vayamos por partes. ¿Qué ha sido de mi en estos dos meses?
Empecemos por cosas intrascendentes...
Me tiré en paracaídas. Sí, efectivamente. Lo hice, con un par. Una experiencia grandiosa. Es alucinante que los seres humanos seamos capaces de atravesar un espacio vacío a 200 km/hora a una distancia de 4000 metros del suelo y... sobrevivir. Lo que son las cosas. Un subidón de adrenalina total. Te sientes pequeño e insignificante cuando la puerta del avión se abre. Se tiene la impresión de ver el mundo entero y cuando saltas la tierra a la que te aproximas ocupa todo tu campo visual. El viento te golpea en la cara, sientes los golpes de tu corazón en el pecho. Recuerdo que pensé muchas cosas. La primera de ellas fue “Dios mío, ¿de verdad estoy aquí?”, luego pensé “ ¡ostias, ya te digo!”. Me acordé de mis amigos y sobre todo de mi novia. Algo tendría que ver con aquella vocecita impertinente que me decía constantemente “que putada si el paraca no se abriera, ¿eh?”
Es una experiencia que tengo que repetir. No creo que tarde mucho. He estado planteándome ahorrar una buena temporada y hacer los cursos que te habilitan para saltar tú solo. Son caros, pero si me lo pudiera permitir me haría ilusión.
¿Cosas más serias?
El trabajo bien. Duro absorbente y estresante. En estos dos meses y pico (¿sólo han sido dos meses?; ¡que barbaridad!) he comprendido aquello de “nadar entre tiburones”.
No voy a quejarme demasiado y no voy a dar demasiados detalles. Una cosa que ya tenía clara antes de entrar aquí es que la prudencia es una virtud.
El mundo empresarial es para echar de comer en un plato aparte. Se ve especialmente cuando tienes la suerte, o la oportunidad, de saltarte varios escalafones y acceder a un departamento estratégico. La tensión es palpable todos los días. La gente se comporta a medio camino entre un conejo entre la maleza y un político, siempre alerta por lo que pueda pasar. Es difícil de explicar pero creo que se resume más o menos en la siguiente máxima: “toda información es potencialmente útil, toda persona es susceptible de ser una fuente de información”. Buscad aplicaciones prácticas y tendréis una idea lejana de a qué me refiero. Un tanto orweliano... ¿no? A lo que luego te dediques depende de tu conciencia. Yo, de momento, la tengo tranquila.
Que más.
Si todo va como espero, me mudo pronto. En los primeros meses de este año que entra, Ulliam y servidor se van a vivir juntitos. Hace mucho tiempo que tenemos ganas de hacerlo, pero no ha sido hasta ahora que hemos tenido una oportunidad tangible. A los que les aburran estos temas les advierto que se avecinan unos cuantos post relacionados con la mudanza y el traslado. Lo mismo hasta le dedico una categoría en el blog. Desde luego se lo merece. Lo de colgar estanterías, arrastrar muebles, revisar instalaciones varias y pintar paredes va a ser un soberano coñazo... pero seguro que eso de que sea nuestra casa hará que se convierta en una experiencia bonita.
El proyecto impresiona un poco por todo lo que implica, pero estoy deseando entrar en faena. La “Angellus/Ulliam cueva” empieza a tomar forma... que tiemble el mundo.
Madre mía... sólo dos meses. Tras un año en el que parecía que todo iba a cámara lenta, en el que nada se resolvía, en el que no había nada que se resolviera y todo parecía estar pensado y medido para fomentar la desesperación, de repente la vida ha metido quinta.
Todo es extraño. Las cosas van muy deprisa, y cuando se tiene la posibilidad de sentarse a observar el panorama se padece de vértigo. Hace poco leí que una vida buena consiste en tomar en cada momento las decisiones que en cada caso son las mejores. Afortunadamente tengo a alguien a mi lado para escoger, entre los dos, ciertas opciones.
El 2007 se presenta diferente a todos los anteriores. Por primera vez en mucho tiempo empiezo a sentir que mi vida es mía y de aquellos con quien decido compartirla, con todas sus consecuencias.
Feliz año a todos desde el aleph.
Prometo volver pronto.
Un abrazo para todos.
Angellus.