La mía, se entiende.
Tener que volver a tirar de calculadora tras tantos años me está acercando de nuevo a los números. Hace siglos que no tenemos trato mutuo ya que la última vez (bueno, la penúltima... en el examen final de estadística que hice en el intituto saqué un 10) acabamos un poco escocidos.
Sé que no debería decir esto, pues no tengo tiempo material para dedicarles, pero debería tirar otra vez de libros y solventar la laguna enorme (más bien océano) que tengo en mi formación académica al respecto.
Y es que los números, por desagradables y aricos que sean a veces, son sencillamente hermosos. Y para muestra, un botón.

He aquí un fractal. No me voy a poner a escribir acerca de lo qeu es, no vaya a ser que me confunda y quede como un capullo. Basta con decir que es una maravilla. Además, siempre hay alguien mejor informado que puede ilustrar al personal.
Viendo estas cosas me viene a la cabeza una frase de algún pensador oriental, no sé quién era. Confucio o Buda, puede ser no estoy seguro: "el conocimiento nos acerca a la divinidad".
Pues a la divinidad no sé, pero a la belleza de las cosas, me parece que sí.
Saludos,
Angellus.
Paz, amor y dvd´s para todos.