« Hay que estar muy colgado II | Main | LLAMAMIENTO ESPECIAL DE AMNISTIA INTERNACIONAL: JOVEN DE 17 AÑOS PENDIENTE DE EJECUCIÓN EN IRÁN »

Parálisis

Buenas, he vuelto.

Ha pasado mucho tiempo. Sí, lo sé. Tal vez demasiado.
Han ocurrido muchas cosas. Bueno, puede que no hayan sido tantas, pero sí han sido significativas.

Para empezar, hoy ha sido mi último día en la tienda de fotocopias. Adiós Lozanitos, adiós COPE, adiós al Papa y a clientes que merecen una ejecución sumaria. He dejado el trabajo por una razón muy sencilla: ese curro tenía fecha de caducidad, todo dependía de que saliera otra cosa. Mientras he tenido clases de doctorado me ha permitido comprarme mis libros (qué bueno son los libros… mmmmmm) y poder invitar a mi novia alguna vez que otra. Ahorrando pasito a pasito me dio para algún caprichito y poco más, pero no podía pedir otra cosa. No lo echaré de menos, por muy digna que sea la profesión.

Estoy cansado. Han pasado tantas cosas…
Cuando terminé la carrera me sentí ligero como un pajarillo, pero calor, no podía entender la horrible sensación de agorafobia que provoca la ausencia de un objetivo claro. En cierta manera soy una persona que necesita una meta, una tarea, algo a lo que dedicarse y en lo que centrar la mente. Es posible que por eso me decidiera a seguir estudiando. El ansia de conocer siempre ha estado ahí, soy un tipo curioso, qué le voy a hacer. Aprender cosas nuevas es como una droga. Tener una obligación me mantuvo más o menos centrado una temporada, mientras salían mis famosas oposiciones, que eran mi verdadera diana.

Esperar a que salieran ha sido muy duro (no, aún no están aunque deben andar a punto de caramelo). Los últimos meses han sido como esos dibujos animados en los que el muñequito corre por un pasillo, y cada vez que se acerca a la puerta ésta se aleja mientras el suelo se estira. Cada vez se acumulaba más y más frustración. Tenía siempre otras cosas que hacer más inmediatas que no me dejaban prepararme los carnés, ni entrenar en el gimnasio, ni estudiar mi temario. Pero supongo que en el fondo es lo que quería, ya que si no me habría montado las cosas de otra manera. Así que mejor que no me queje. Si tan clara tenía mi vocación debería haberme centrado más en ella.

Es posible que suene un poco melancólico. Supongo que es normal. Últimamente he estado sometido a muchísimo estrés. Mis amigos hace eones que apenas me ven el pelo: del curro al doctorado, del doctorado a preparar las ponencias, de las ponencias a la cama, de la cama al curro y vuelta a empezar. Eso ya de por sí es puede pasar factura, pero en realidad no es el verdadero problema.

El verdadero problema se dio hace cosa de un mes, cuando recibí una llamada de teléfono. Una compañía aseguradora, no diré cual, tenía unas vacantes que querían cubrir y me ofrecían asistir a una entrevista de trabajo. Como nunca se sabe y había tenido un día de mierda entre copia y copia acepté asistir. Allí empezó el dilema. Básicamente ofrecían algo parecido a un master, eso sí y es muy importante, remunerado. Te pagan por estudiar y ofrecían posterior incorporación a empresa. Evidentemente en la primera entrevista no se llega muy lejos. Te cuentan un poco por encima de qué va a ir la cosa y ya está. No parecía el trabajo de mi vida, pero bueno, nunca se sabe. Si me llamaban para la segunda, bien, y si no poco importaba.

Pues bien, por alguna razón, pasé a la segunda. Allí me contaron las cosas con más detalle… y flipé chipirones. Un trabajo absorbente, sin duda, un master intensivo a más no poder, ¿para llegar a dónde?

No voy a entrar en detalles, pero sí diré una cosa: llevo tanto tiempo recibiendo ofertas de mierda que cuando te cae una que, en un plazo razonable, te puede permitirte irte de casa, hacer tu vida y a medio asegurar, incluso, el plan de pensiones de tus padres… como que te lo piensas. El camino es duro, pero el premio es “gordo”. Un trabajo como el que me ofrecieron, si superaba la tercera entrevista, y el master (que empezaría en junio) me permitiría, y no exagero, garantizar en un medio plazo que si mi hermana quiere estudiar una carrera poder pagársela o ayudarla en lo que necesite; que si echan a mi padre del trabajo (ya llevamos tres sustos… para que luego algún imbécil diga que hay que suprimir los convenios colectivos…) podré cuidar de él y de mi madre hasta que saliera otra cosa; que si mi abuela de más de 80 años llegara a necesitar en algún momento cuidados especiales se los pudiera ofrecer; que si por fin quiero hacer mi vida podría permitírmelo.

Eso hace como que te replantees las cosas aunque sólo sea un poco, ¿no?

Es posible que una oportunidad así se me presentar una vez en la vida y no podía dejarla pasar de largo sin pensármelo mucho. Y eso es lo que he hecho durante éste mes: dormir poco, darle mucho a la materia gris y replantearme mi puñetera vida de arriba abajo. Qué jodidas son las balanzas, de un lado tu vocación y de otra un trabajo serio con el que podría, tal vez, garantizarse no sólo mi futuro sino también parte del de otras personas. Personas de las que he dependido durante muchos años y a las que debo demasiado, y que ahora no pasan por el mejor momento. No voy a entrar en más detalles, puedo contar cosillas de mi vida, pero no de la de los demás.

Llevaba tanto tiempo esperando la próxima convocatoria de las oposiciones que me daba miedo que pudiera surgir otra cosa, y por supuesto así fue. Tuve que darle vueltas a tantas y tantas cosas que muchas noches me dolía la cabeza. Llevo una temporada nervioso, irascible y con propensión a segregar bilis. Pasada la crisis existencial de valores, ahora le llegaba el turno a la más vitalista. Vitalista en el sentido de que si quieres dar sentido a tu vida has de tener en cuenta qué vas a hacer con ella y qué consecuencias pueden tener tus acciones. Tenía que tomar una determinación para el caso de que me llamaran para la tercera. En ese momento tenía que indicarles si estaba interesado en hacer el master.

Me llamaron: fui a la tercera prueba y fui honesto. Pregunté si mi función sería hacer de coco, si sería la típica persona de veintitantos años que le dice a una de más de cuarenta que lleva en la empresa más años de los que yo tengo cómo hacer su trabajo. Me dijeron que no. Pregunté cual era el concepto que se tenía del cliente, si de verdad se le daba una protección esmerada y si se pensaba en sus necesidades antes que en interpretar creativamente las pólizas. Me respondieron que si así fuese no serían líderes en tal y cual sector, que al cliente se le compensaba en relación a lo que tuviera derecho y que había que asesorarle en relación a sus necesidades y ofrecerle tranquilidad, pues esa es (dicen) la base del negocio. Pregunté si el master era eliminatorio y si consistía en competir con los compañeros, en una carrera por el puesto en plan “si tu ganas, yo pierdo”, me explicaron que buscaban gente con capacidad de diálogo y de formar equipos, no de destruirlos. Pregunté si cuando tuviese que hacer mi trabajo éste versaría en imponer los criterios de la central sobre las agencias y me explicaron que mi papel no sería imponer nada, sino apoyar, ayudar y coordinar, nunca forzar.

Todo muy bonito, vamos.

Hice todas y cada una de las preguntas que son incómodas para quien aspira a un puesto concreto, básicamente apelé a la integridad de la empresa. Menudo suicida…

Para mi sorpresa me comentaron que querían contar conmigo y me preguntaron si estaba de acuerdo.

Les dije que sí.

Dejar pasar, de momento y al menos este año, las oposiciones (bueno, más o menos, puedo engancharme a ellas en el último momento si las retrasan más o presentarme a las de inspector que salen un poco más tarde) ha sido una de las decisiones más duras que he tenido que tomar en años. Si esto sale bien puede que tenga que dejarlas aparcadas, pero como mucho hasta que cumpla los treinta (fecha límite para presentarme). Llevo desde los quince años con la idea de ser policía en la cabeza, aunque haya cotejado en otras ocasiones diferentes posibilidades.

Así que sí, he tomado una decisión motivada en lo que creo que son buenos motivos. Ha sido una opción que he tenido que ponderar muchísimo, pues no puedo culpar a nadie de ella si luego no me gusta. Al final he escogido y creo que he hecho bien.

Pero qué le vamos a hacer, estoy algo jodido.

El otro día fui al cine y cambié unas palabras con una amiga que estaba al corriente de que iba a aceptar este nuevo trabajo. Me dijo que me iba a matar (más o menos, pero con cariño… ). Cuando pronunció esas palabras me di cuenta de cuánto me he alejado de tanta gente, de lo poco que saben de mi, de quién soy y de mi vida. Me he convertido en una especie de extraño para muchas personas y hasta cierto punto también para mí mismo. Es durillo eso de mirarse al espejo y preguntarse ¿de qué vas?

Muchas dudas, muchas preguntas. Mucha confusión. Al final me he dejado guiar por el instinto: ir hacia adelante y buscar un objetivo, pero no quedarme quieto. Si no me muevo siento el pánico de la parálisis.

Así estamos, nenes. Había que echar a andar y he escogido, por ahora, una dirección. Aún no es tarde, puedo cambiar de idea. Pero lo que no podía hacer más tiempo era rondar por los pasillos pensando “pobre de mí, qué confuso estoy, qué mal lo paso”.

Por eso, en parte, he vuelto. Escribir aquí es echar a andar también en cierta forma, y lo cierto es que me hacía falta. Lo que pasa es que me han faltado fuerzas durante mucho tiempo.

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

Comments (2)

Angellus:

Sí, joder... yo invito. Ya iba siendo hora de tener un sueldo decente que me permitiera hacerlo.

Eso sí, sólo la primera ronda... :) (bueno, vale... la segunda también)

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

Me alegro mucho por ti; felicidades.

Ya lo celebraremos tomándonos algo. Tu invitas.

Post a comment


About

This page contains a single entry from the blog posted on Mayo 31, 2006 1:52 AM.

The previous post in this blog was Hay que estar muy colgado II.

The next post in this blog is LLAMAMIENTO ESPECIAL DE AMNISTIA INTERNACIONAL: JOVEN DE 17 AÑOS PENDIENTE DE EJECUCIÓN EN IRÁN.

Many more can be found on the main index page or by looking through the archives.

Powered by
Movable Type 3.33