Es un poco duro dedicar casi dos años de tu vida a algo y al final empezar a pensar que no funciona. Resulta de lo más descorazonador.
Dejadme que me explique: recientemente he terminado la licenciatura de Derecho, especializándome en filosofía jurídica, política y ética (vamos, todas esas cosas inútiles que no sirven para ganar pleitos) entre otras cosas. Como colofón de la carrera escogí un trabajo de investigación voluntario (sí, sí, voluntario; uno debe tener la química cerebral algo descompensada) relacionado con democracia deliberativa y teorías del discurso. No voy a entrar en detalles, ya que sería demasiado aburrido y estaría fuera de lugar algo demasiado técnico, pero creo que puede resumirse en la afirmación que sigue: “hablando se entiende la gente”. Eso sí, con muchas, muchísimas páginas y palabras que es necesario buscar en diccionarios especializados de filosofía…
Básicamente estas teorías afirman que es posible mediante un intercambio motivado de razones (vamos, que tú me cuentas tu opinión de las cosas con buenos argumentos) puede alcanzare una posición compartida de saber comunitario (que nos podemos poner de acuerdo sobre una cuestión concreta).
A muchos de los postulados de estas teorías había llegado ya por mí mismo de forma instintiva. Sin embargo, cuando empecé a perfeccionar mi conocimiento de las mismas empecé a sentirme un tanto decepcionado. Algunos planteamientos básicos (en los que no es necesario entrar) me resultaban poco densos para una teoría que busca, entre otras cosas, fundamentar de forma eficiente los derechos humanos. Más tarde empecé a sentirme desencantado, al comprobar cómo cosas que me parecían evidentes pasaban a ser más bien entelequias, o sencillamente, meras pretensiones intelectuales demasiado alejadas de la realidad de las cosas.
No quiero que se me interprete mal, no me arrepiento de haber realizado este trabajo (a pesar de los sacrificios personales, que no han sido pocos, que he tenido que aceptar). No tengo claro que estas teorías sean un callejón sin salida, pero sí me parecen una cuesta de lo más empinadas. Si algún día he de abandonar ciertas ideas no será doloroso, o al menos eso espero. Se supone que la labor del investigador es probar y refutar hipótesis (digo investigador porque no puedo considerarme científico, pues carezco de laboratorio; mi único método de contraste es el análisis lógico y la presentación de pretensiones contrarias). Si una de ellas se queda por el camino no deja de ser un triunfo, pues se identifican errores que no deben volver a cometerse.
Mi intención con esta sección es poner a prueba la viabilidad de estas teorías en un ambiente informal, alejado de las esferas académicas (donde puedo afirmar que existe un canibalismo intelectual exacerbado y disputas muy similares a las que mantienen los niños pequeños, solo que en un tono mucho más educado y pomposo). Quiero acercar las teorías dialógicas a la gente, a los que no saben nada de ellas, a fin de comprobar si personas que no han dedicado casi dos años de su vida a leer filosofía alemana puede poner en práctica estos principios para alcanzar acuerdos. El mundo se cambia poco a poco y entre todos, pero desde hace una temporada no puedo dejar de sentirme algo pesimista. Las nuevas tecnologías ofrecen a los ciudadanos un nuevo marco de libertad en el que ser partícipes de la vida social y comunitaria, pero también les hace blancos fáciles a la manipulación, la ofuscación y el engaño por parte de intereses ocultos (no me confundáis con un “rojo” protestón; uno es de izquierdas aunque un tanto “sui generis”). Ofertan una oportunidad inmejorable para poner en marcha y hacer un test de la fuerza de estas teorías e ideologías, pero al mismo tiempo nos convierte en blancos potenciales de intereses mediáticos con una facilidad inédita hasta la fecha en la historia de la humanidad.
En fin, que mi pretensión no es otra que comprobar si el ciudadano “lego” (es decir, no estudioso de la materia o no especializado en la misma) puede servirse de estas nuevas herramientas para alcanzar acuerdos y coordinar, aunque sea a nivel mínimo, acciones sociales. Ya que si no es así, las teorías del discurso devendrán inútiles al no saber ponerse al servicio de aquellos que deben valerse de las mismas. Las retóricas complicadas y pedantes no sirven más que para lucirse (o para hacer las cosas de forma correcta en un ámbito académico).
De modo que de eso se trata esta sección. Según el cuento de Borges, el aleph es un punto en el espacio que permite contemplar simultáneamente y comprender todos los demás. Es decir, yo lo interpreto como la omnisciencia.
Sin embargo para mí, el vocablo “aleph” significa algo ligeramente distinto: viene a ser algo así como lo que otros llaman “un momento de lucidez”. Uno de esos instantes en el que algo se comprende con claridad meridiana, y al volver los ojos al mundo, descubrimos que muchas cosas que parecen inconexas y poco relevantes resultan estar íntimamente entrelazadas. A veces es hermoso, otras da mucho miedo.
Mi ilusión es alcanzar con alguien más este estado, aunque sea de vez en cuando. Puedo asegurar que es muy gratificante, y creo firmemente que te convierte en mejor persona.
Pero para ello hemos de fijar ciertas normas de procedimiento. No son mías, sino que son extraídas del núcleo principal de las teorías deliberativas. Si queremos hacer las cosas bien hemos de respetarlas.
Paso a enumerarlas:
1) Toda opinión o argumento ha de ser manifestada con respeto, sin ataques personales injustificados.
2) Todo argumento ha de fundamentarse convenientemente (ej: si decimos que algo es ilegal, citaremos el precepto legal vulnerado; si basamos nuestra postura en fuentes históricas citaremos la doctrina y bibliografía específicas; si nos referimos a conductas sociales o a algún aspecto de la realidad pública trataremos de citar encuestas, varemos, o similares obtenidos preferiblemente de organismos oficiales o independientes de reconocido prestigio, en menor medida se aceptan también referencias a prensa, aunque indico que no me parece una fuente del todo fiable por ciertos motivos que debatiremos en otro momento). Toda expresión que no cumpa estos requisitos será bienvenida, pero no será considerada argumento sino opinión. La diferencia entre ambas será procedimental: mientras los primeros forman parte integrante del debate, las segundas sólo nos posicionan. Es decir, las opiniones van encaminadas a mostrar nuestro parecer con respecto a un tema concreto, pero no buscan convencer a los demás de que cambien de postura.
3) Los argumentos deberán ser “racionales”. Por tal se entiende accesible a refutación o crítica. Es decir, la cita de las bibiografías, leyes o encuestas no puede ser parcial de tal forma que nos favorezcan faltando a la verdad. Entiendo que en ocasiones esto será complejo de cumplir pues comprendo que en la vida diaria no deja espacio para muchas cosas. Lo ideal sería que para cuestiones muy extensas se remitiera un archivo adjunto que trataremos de subir al blog en la medida de lo posible. Este punto es una mera directriz que ha de intentar respetarse, que no una obligación taxativa. De la misma manera, y por motivos similares, no puede aceptarse la fundamentación desde la experiencia personal. Es decir, “lo que a mí me pasó el otro día”, “lo que me hizo el madero en la manifestación”, “mi experiencia como profesional del ramo de X” no son buenas bases para articular un argumento, por la sencilla razón de que no podemos contrastarlas. Toda aportación similar será tenida, desde luego, como opinión.
4) Las opiniones no han de tratar de desplazar a los argumentos. Todo aquel que desee manifestar las primeras será libre de ello, pero no podrá exigir refutación a las mismas o lo que es lo mismo, los demás no estarán obligados a responder a las mismas mediante argumentos.
5) La censura no existe en este blog. Ningún comentario será borrado nunca. De la misma medida, se solicita responsabilidad y buen talante a la hora de realizar toda clase de comentarios. Sólo cabe un par de limitacionnes a esta norma y es el respeto a las condiciones de uso de este dominio, que como titular del blog debo respetar y pretender de los demás (para más información podéis consultar tales aquí tales condiciones). De igual modo, no quedan amparados bajo la protección de esta norma aquellas expresiones que puedan ser constitutivas de delito (tenéis un acceso al CP aquí), y en especial aquellas recogidas por el artículo 189 del CP, que por su gravedad, paso a reproducir:
"Artículo 189.
1. Será castigado con la pena de prisión de uno a cuatro años:
El que utilizare a menores de edad o a incapaces con fines o en espectáculos exhibicionistas o pornográficos, tanto públicos como privados, o para elaborar cualquier clase de material pornográfico, cualquiera que sea su soporte, o financiare cualquiera de estas actividades.
El que produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere o facilitare la producción, venta, difusión o exhibición por cualquier medio de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad o incapaces, o lo poseyere para estos fines, aunque el material tuviere su origen en el extranjero o fuere desconocido".
Se advierte desde este mismo momento, que en caso de incumplir este precepto penal, se pondrá dicha infracción en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a fin de que adopten las medidas que estimen oportunas.
Espero que esto le interese a alguien. Todo aquel que se sienta identificado con algo de lo expresado en estas líneas será bienvenido/a.
Saludos,
Angellus.
Paz, amor y dvd´s para todos.
Comments (2)
Sí, claro. Pero no esperes mas que opiniones por mi parte. Me gustaría proponer una fumada para alcanzar ese aleph, de esa manera he conseguido momentos de iluminación brutal sin desperdicio (aunque fueron desperdiciados al no apuntarlos, doh!)
Posted by Ulliam | Noviembre 9, 2005 6:40 PM
Posted on Noviembre 9, 2005 18:40
En la medida de mis posibilidades (tiempo especialmente me falta) me apunto, tiene buena pinta :)
Posted by Michael | Noviembre 9, 2005 4:35 PM
Posted on Noviembre 9, 2005 16:35