« Y el invitado de hoy es... | Main | ¡Mi ordenador no ha explotado! »

Indecencias

Acabo de llegar de una entrevista de trabajo en una ETT. No, no era para presentarme a un proceso de selección de Uría y Menéndez, o de Garrigues y asociados… era para reponedor en la tienda de deportes del Vicente Calderón.
El caso es que mientras esperaba a que me atendieran me he sentado en una silla junto a un chico de aspecto ecuatoriano. Nada más quitarme la chaqueta el muchacho me ha sonreído, pues llovía a cántaros y yo andaba un poco empapado. De esta forma hemos iniciado una conversación que nos ha dado algo que pensar a los dos. Comenzamos charlando de la lluvia, como no podía ser de otra forma: que si qué lata, pero cuánta falta hace, que si es un poco molesta por el tema del tráfico y que es mejor ir en metro, etc, etc, etc…
Finalmente hemos empezado a comentar el por qué de nuestra presencia allí. Él iba a entregar un CV y a hacer una entrevista para teleoperador. Decía estar ilusionado, pues parecía ser que el trabajo era suyo seguro, ya que ya tenía firmado el contrato desde antes de su llegada a España. La ETT funcionaba como intermediario y, por lo visto, era una cuestión de mero trámite. Naturalmente, tener un contrato (precontrato en realidad, pero no me iba a poner técnico con el chico) le ha facilitado una barbaridad agilizar los trámites para que le concedieran un permiso de trabajo.
Cuando me ha preguntado si tenía alguna expectativa, le he comentado que mi entrevista era para un puesto de reponedor. El chico asintió y dijo algo que me hizo mucha gracia: “Compañero, ¡qué pena no tener estudios!”.
Naturalmente yo sonreí y le comenté que soy licenciado en Derecho. Él no me entendió en un principio, ya que parece ser que ellos no emplean el término “licenciatura”. Un par de minutos más tarde comprendió que tenía terminada la carrera y que podría ejercer, en teoría si yo quisiera, de abogado.
Parece que no le entraba en la cabeza, y la verdad, no me extraña. Me preguntó si había ido a la universidad, a lo que evidentemente, respondí de forma afirmativa. También me preguntó tenía un título universitario, a lo que respondí de igual manera. Y de pronto el chico me dijo: “No lo entiendo compañero, con la cantidad de plata que has gastado en la universidad, ¿no te parece un poco indecente trabajar subiendo cajas acá y allá?”.
Yo no me lo tomé a mal, ya que no era mala su intención. Así que le pregunté si sabía qué era un pasante. El respondió afirmativamente (“un abogado joven”, me indicó). “Pues bien”, continué “sí, me parece indecente pero no porque el trabajo me parezca poco digno sino por cómo están las cosas”.
El negó con la cabeza sin comprender, de modo que seguí hablando.
“Verás, aunque no me creas, trabajando como reponedor no es que vaya a cobrar más dinero que como pasante, sino que trabajando como tal es más seguro que trabaje las mismas o incluso más horas, probablemente, sin cobrar”.
“¡¿Sin cobrar!?”, preguntó asombrado y un poco incrédulo.
“Sin combrar”, afirmé yo. Le expliqué algunas ofertas que me llegaban y empezó a hacerse una composición de cómo andaba el panorama.
Ambos permanecimos en silencio unos segundos y al final me dijo: “De modo que, entre tú y yo no hay tanta diferencia”. En ese momento le llamaron y nos despedimos. No pudimos seguir hablando.
Pensé en ello unos minutos más hasta que me recibieron. ¿Estábamos en la misma posición? No, ni mucho menos. El había llegado a unos meses a España y acababa de recibir su permiso de trabajo. Yo acabo de terminar la carrera y aunque la cosa está complicada, tengo un colchón sobre el que caer cuando me estampe contra el duro suelo del paro: mi licenciatura.
Llevo pensando en ello toda la mañana. No deja de parecerme curioso que los trabajos que acepta la gente joven o humilde, no demasiado bien pagados, sean la esperanza de tantas personas que llegan a nuestro país. El trabajo duro y sencillo es su concepto del éxito y no puedo dejar de admirarles por ello.
Al igual que tampoco puedo dejar de dar vueltas a la cuestión de que aquellos trabajos que en nuestra sociedad son iconos de provecho y bonanza para muchas personas (como la abogacía) deban ser descartados por otros más sencillos para conseguir algo de dinero. Y es que, como en todo en esta vida, abogados de provecho existen, desde luego, pero son jefes o rangos medios. Son pocos, o desde luego muchos menos de los que se podría pensar.
Tanto este chico como yo empezamos desde cero, sólo que en campos diferentes. No puedo dejar de pensar que, hoy en día, nadie lo tiene fácil. Nada nuevo bajo el sol, desde luego, aunque no puedo abandonar sin más la idea de que entre los que somos una pretendida elite académica y los que sólo tienen esperanzas de trabajar en un puesto humilde (pero honrado; de hecho, los trabajos más sencillos suelen atraer a menos “espabilados” amigos del dinero fácil, al menos en mi opinión) hay más semejanzas de las que a alguno le gustaría admitir.
Porque admitir algo así dejaría desnudo el orgullo de mucha, mucha gente.

Saludos,

Angellus.

Paz, amor y dvd´s para todos.

Comments (2)

Angellus:

No, no me ofende en absoluto. No te preocupes.
Básicamente estoy de acuerdo contigo, pero creo que me he explicado mal en este post. Cuando digo que mi licenciatura es un colchón lo digo en serio, en el sentido de que para trabajar de administrativo o recepcionista en ocasiones solicitan licenciados. Por no mencionar el tema de las oposiciones. Para más de una te piden, como poco una diplomatura.
Y créeme, cuando uno rellena un CV hay una gran diferencia a poner que eres licenciado a que tienes el título de bachiller, por la sencilla razón de que se te abre el abanico un palmo. Efectivamente mis responsabilidades no van a ser las mismas, y el trato va a ser diferente, aunque algo tenemos en común: ambos ibamos a estar muertos de asco. La única y vital difecencia es que con el tiempo (una vez consiguiera los tres-cinco años de experiencia que piden a los recien licenciados...)es que mis posibilidades de encontrar algo más decente (y por decente me refiero a las condiciones para trabajar en mi gremio, no que ser reponedor no lo sea...) se ven sustancialmente incrementadas. Ser licenciado con experiencia te abre más puertas, en el sentido de posibilidades de elección, que las que pueda tener mucha gente que por desgracia están demasiado expuestos a trabajos temporales donde no es necesaria experiencia y donde la misma no supone (me parece, claro que puedo confundirme) mucha diferencia con respecto al que no la tiene.
Y en cuanto al orgullo, no me refería al mío, naturalmente. A mí no se me iban a caer los anillos por reponer papel higiénico, pero a mucha otra gente sí. De vez en cuando no dejo de encontrarme antiguos compañeros, por ejemplo, que piensan que trabajos de teleoperador están por debajo de su categoría, no sé si por que lo consideran debajo de su nivel o porque aspiran a mejores salarios.
A mi modo de ver las cosas, la primera postura es un tanto prepotente aunque un poco comprensible (seis años en una facultad es duro, y lo es mucho más ver que los trabajos a los que puedes acceder no son diferentes que los que conseguirías sin ella). La segundo me parece una falta de información, debido a cómo ve el mundo aún hoy mucha gente.
No te preocupes, no me siento para nada ofendido. De hecho me siento honrado de que te pases por aquí. Tus opiniones siempre son recibidas con sumo interés.

Saludos,

Angellus.

Paz,amor y dvd´s para todos.

El orgullo en estas cuestiones de poco sirve.

Siento ser duro, pero creo que estais en la misma situación o que incluso es él quien está en mejor posición que tú, sencillamente por las expectativas.

Gracias a tu licenciatura tienes un potencial de ascenso mucho mayor que el de este chico, sin lugar a dudas, pero también tienes unas expectativas (de responsabilidad, de salario, de funciones) mucho mayores que las suyas lo cual a él le hace lidiar y asumir esta situación laboral de mejor forma.

Lo que si, que no te discuto es que el futuro probablemente gracias a tu licenciatura te brindará más posibilidades que a él.

Pero hoy por hoy, en nuestra sociedad, siendo joven, y recien licenciado, estais igual, mañana ya se verá.

Mil perdones si el comentario te ofende.

Post a comment


About

This page contains a single entry from the blog posted on Noviembre 14, 2005 12:54 PM.

The previous post in this blog was Y el invitado de hoy es....

The next post in this blog is ¡Mi ordenador no ha explotado!.

Many more can be found on the main index page or by looking through the archives.

Powered by
Movable Type 3.33