Hace un tiempo, en Halfpixel trataron un tema interesante en base a esta pregunta: ¿han hecho Internet y las nuevas tecnologÃas que perdamos la mesura en nuestras crÃticas? ¿Ha muerto la educación?
He aquà mi opinión. La educación no ha muerto, simplemente se cuelga de una percha, al lado de la timidez y el miedo, cuando entramos en Internet por que ¡diablos! ¡Tenemos que llevarlas encima todo el dÃa, en alguna parte podremos dejarla de lado y ser unos completos soplapollas!
No es raro el Pepe Pérez apocado, tÃmido y sin carácter que, al sentarse en su cubÃculo, volver a casa después de las clases o pagar sus eurillos del ciber, escupe fuego y veneno en cualquier foro en el que es temido por su incisiva plática y sus devastadoras crÃticas. A todos nos pasa, todos pecamos de lo mismo, por que al fin y al cabo una de esas virtudes/ taras de la dual red es que es un gran baile de máscaras en el que el soplapollas temido y odiado no somos nosotros, sino nuestro nick y ¿quién no ha querido ser otra persona alguna vez?
Además, cuando discutimos o atacamos en la red no nos preocupan los remordimientos o la pena… por que no criticamos a una persona que nos mira o habla, insultamos, replicamos… a un nick, un pequeño GIF en todo caso. Y cuando se hacen amigos en Internet, quedar con ellos para tomar algo es como conocer por primera vez a una persona. Seguramente todos los chistes y frases ingeniosas que soltamos en los foros serán sustituidos entonces por un laargo silencio y palabras sueltas por que el cachondo de “Dr. Brasas01� con el que acordamos el encuentro es el pobre Pepe Pérez.
No se ha perdido la educación, Internet no nos ha quitado nada, nos ha dado, muchas veces para mal, la posibilidad de decir lo que nos plazca. En el peor de los casos, los hay que se dedican a ser la bota que patea, cansados de ser el culo que recibe. Estos serán intransigentes, bordes y bruscos, y no habrá quien trate con ellos sin obtener alguna respuesta descortés. Pero hay muchos otros casos, entre los que me incluyo, en que la red de redes nos da la oportunidad de decir lo que de verdad opinamos y de poder argumentar como nos gustarÃa, dado que tenemos todo el tiempo del mundo para leer y escribir, y no nos ahoga la exigencia de respuesta inmediata de las conversaciones habladas (lástima que después de encandilar a “Chicawapa1984â€? con nuestro ingenio y gracia, al quedar con ella nos llevamos los ratos de silencio y palabras cortas también…).
La cadena de WC que libera la angustia del tema que plantean en Halfpixel, es esta según yo lo veo: el anonimato de Internet llama a una regla no escrita (como todas, vaya…) del periodismo: los mensajes recibidos de esta forma tienen la relevancia que uno quiera o se arriesgue a darles. Quizás el problema no es tanto la mirÃada de bocas negras y maloshumos que Internet ha ayudado a gestar, como la importancia que se les da a sus palabras. En resumen, que le damos demasiada importancia a lo que nos dicen en Internet, y esa es la inercia que la rueda de los insensibles online necesita para echar a rodar. A fin de uentas, no es Pepe Pérez quien nos dice que nuestros poemas apestan, es un tipo con el ridÃculo nombre de "Dr. Brasas01"...