¡Hora de comerse el tarro para no llegar a mejor conclusión que “el pis es amarillo�! Empezaré con unas preguntas lanzadas al aire para ir calentando y después me meto al trapo, veamos…
¿La aplicación de las técnicas digitales en el dibujo ayudan al dibujante más que amodorrarlo al hacerle gran parte del trabajo?¿Es malo que el cómic pierda ese olor a artesanal a medida que muchos autores empiezan a usar las 3D para no tener que dibujar un coche, un escenario…desde distintas perspectivas? Por ejemplo, muchas veces al dibujar las tiras, éstas piden que dos o más sean idénticas o parecidas; yo al principio las dibujaba todas con mucha paciencia, pero cada vez tiro más del “copy and pasteâ€?, ahorrándome tinta y tiempo, pero dejándome esa sensación de que estoy engañando a alguien… podeis llamarme idealista o memo, vienen a ser lo mismo. Esta técnica la usan muchos profesionales, Akira Toriyama se ganó fama en la copisterÃa de al lado de su casa seguramente, y autores como Kurtz se sacan sus tiras al dÃa prácticamente dibujando a los personajes que participan en la coña y pegándolos en las viñetas que haga falta y cuantas veces haga falta, cambiando solo su expresión facial o haciendo aparecer algún brazo para reforzar su expresividad, todo esto siempre que no se trate de un gag dinámico en el que los personajes cambien muy a menudo de postura. No nos equivoquemos, a mà me encanta el estilo de Kurtz, disfruto con su tira y me parece que el hombre ha llegado a donde está con mucho trabajo, pero ponedme una de sus tiras al lado de la de Scott y Borgman o Tatsuya Ishida y vereis a cual aplaudo más…
La cuestión innegable es que las nuevas tecnologÃas siempre han sido como un hongo que con sus pequeñas esporas han llegado a todos los aspectos de la vida, incluidas las artes, lo cual no me disgusta siempre que complementen y no absorvan: las nuevas exposiciones cada vez precisan más de cableado, un ratón y una pantalla a color y los nuevos “cuadrosâ€? en vez de con pintura se hacen con ceros y unos, hasta el punto de que para un artista contemporaneo una pintura al oleo no vale nada artÃsticamente. El cómic por fortuna (al menos para mÃ) aún conserva sus viejos rasgos con buena salud, y esa vertiente del “cómic 100% digitalâ€?, innovador y puntero en vez de sustituir a lo clásico se desarrolla paralelamente para quien la quiera y sepa disfrutar, lo cual me parece fetén y chachipiruli, a pesar de que tengo alguna piedrecita que tirarles.
Si el dibujante tradicional por excelencia es y será siempre Will Eisner, el dibujante digital extremo vendrÃa bien representado por Scott McCloud (joder cuanto Scott), quien ve Internet como el lienzo definitivo sobre el que el dibujante puede expresarse sin lÃmites… ¡muera el yugo de la viñeta y la distribución constreñida de la página rectangular! McCloud es la clase de hombre que se dibujarÃa una tira cómica en la minga solo por añadirle la gracia de que para leerla tienes que ponérsela tiesa, es el artista experimental e innovador propio de nuestro tiempo... ese tipo de artista que despierta cierto recelo en mà por que prefiere hacer algo mediocre e icomprensible pero que ¡oh, nadie habÃa hecho nunca antes! (será por que si lo haces no hay dios que te entienda, y la rueda gira) antes que una hermosa tira clásica con su planteamiento, nudo y desenlace en forma de punchline que cualquiera pueda leer sin perderse. Leo sus tiras y sÃ, son originales en su forma y presentación, pero no, no me hacen gracia y me parecen llanas: puedes coger una ardilla muerta y pintarla de verde y será rompedor, algún cuervo puede que vaya a hacerse la prueba del daltonismo incluso, pero te aseguro que nadie dudará que eso es una ardilla muerta.Veo esa ilusión de McCloud por un “nuevo lienzo sin lÃmitesâ€? mal enfocada. A riesgo de volver a sonar anticuado, para mà el soporte del cómic siempre será el papel, y su distribución y narrativa, lineales. Asentada esta base, el autor puede crear historias elaboradas y narrarlas de forma efectiva, compresible y hasta original, e Internet es el escaparate ideal para la obra. Cualquiera que quiera expresarse más allá no busca hacer un cómic, busca… no sé que busca, pero no un cómic.
SÃ, en esta “tierra de nadieâ€? todo está permitido: una tira no tiene por qué seguir unas medidas justas, puede ser un dÃa de dos viñetas, otro de una, y al siguiente de ocho; puedes distribuir las viñetas como Scott hace en Zot (esta es una idea que no me disgusta y hace muy fácil la expresión del ritmo narrativo, pero que no escapa a lo que planteo), e incluso puedes incluirle alguna animación o un hipervÃnculo a otra web donde espera el final del gag… pero entonces condenas a tu creación a no salir de la pantalla, e irónicamente la estás limitando de esta forma. He aquà la gracia de la tira o el cómic clásico frente al digital extremo: ha demostrado ser todoterreno, cómodo de leer, fácilmente distribuible por Internet y goza de la aceptación general. Para mà que pretendo ganarme la vida con esto, es vital esa versatilidad que hace factible que se pueda hacer un bonito recopilatorio sin tener que volver locos a los chicos de la imprenta con las medidas del papel y como lector, aunque tenga mis tiras favoritas subidas a la red, las quiero impresas para poder disfrutarlas tumbado en el sofa y sin tener que encender el ordenador.
Les concedo su lugar a los cómics online experimentales y reconozco que innovan, pero critico a los que olviden la esencia de la historieta en favor de esa ansia por romper esquemas que es su etiqueta, antes incluso que la historia que cuentan o la gracia narrativa del autor, y dejan su obra en algo anecdótico para pasar al próximo “lonuncavistoâ€?. Me quedo con mis copypasteos y mis filtros de Photoshop y seguramente algún dÃa todos me conocerán por ser un carroza cascarrabias de los que espetan "¡En mis tiempos si que haciamos las cosas bien!", creerán que soy cerrado de mente y dios, seré inaguantable para mis sobrinos, nietos y demás, pero al menos tendré un punto de vista... y un bastón con empuñadura metálica, ambas cosas muy dignas de respeto >:P.