Mayo 10, 2008

Ganas de polemizar

Andaba yo ofuscado por decir algo por aquí, que ha sido inaugurar y desaparecer, y mira por dónde el Emperador me ha dado un tema sobre el que cavilo demasiado a menudo.

Al parecer, la exposición fotográfica "Les Parisiens sous l'Occupation", en la que se muestran instantáneas tomadas durante la ocupación nazi de París ha desatado una fuerte polémica por mostrar una ciudad y unos habitantes sin demasiados problemas aparentes al respecto de la situación. Si se manejan ustedes con el francés y van leyendo los apartados junto a las once fotos presentadas, hilvanarán mejor la cosa.

Observen ustedes las fotografías: las primeras son dignas de figurar como postal turística de la Ciudad de la Luz; las tres o cuatro últimas empiezan a meternos en el contexto, pero pese a resaltar bien los letreros en alemán o las banderas nazis, a las fotografías les parece imposible reflejar grado alguno de tensión o de malestar por el asunto.

Una de las respuestas recae directamente sobre la técnica: los colores suaves junto a los cielos despejados y las calles soleadas ayudan mucho a la sensación de bienestar. El color. Comparen estas fotografías con las que Robert Capa hizo en Barcelona durante la guerra civil, contra ese blanco y negro enfocado a personas corriendo, trasladando muebles o haciendo cola para recibir comida: Zucca, el responsable de las fotos parisinas, parece obviar ese París ocupado que nos resulta más familiar por películas o libros: no hay miembros de la Resistance con gabardina y boina calada, ni soldados nazis en una posición amenazante (todo lo más, un desfile militar que parece casi reafirmar la figura más que denostarla).

Estaría bien tener más datos sobre el reportaje. Los años en que se elaboró, la publicación que decidió no publicarlas, si fue proyecto personal o encargo obligado... Ayudaría, pero no aclararía mucho. No sabemos si la intención fue publicitar la ocupación como algo beneficioso, denunciar la pasividad parisina o mostrar un París atemporal, hermoso pese a la realidad en que vivía, resistiendo al invasor con indiferencia y altanería. La polémica, como todas las polémicas, ha teñido ya la visión de esas fotos: si ustedes las hubieran visto sin saber el marco temporal, habrían pensado que se trataban de las típica fotos parisinas.

Y ahí quería llegar yo. ¿Hasta qué punto esas fotos no fueron publicadas por su intrascendencia? ¿En qué momento se puede decidir mostrar al público unas fotos insulsas, incapaces de transmitir con fidelidad la situación de París y sus ciudadanos, pero capaces de sembrar la absurda duda de los franceses ocupados agradeciendo la ocupación? ¿Me siguen? Las fotos no muestran un posicionamiento del fotógrafo al respecto, no intentan desequilibrar la balanza. Están ahí, siendo, quizás, uno de los muchos testimonios que quedan de aquella época en que París fue alemana, mostrando, a lo mejor, un trocito de vida de muchos que vivieron, o tuvieron que vivir, al margen de la realidad. Las fotos fallan, en conclusión. No tienen una temática definida, ni un mensaje claro. Ni siquiera se limitan a exponer una situación sobre la que el espectador pueda reflexionar. Son fotos dignas de cualquier turista o aficionado a la fotografía. Y está bien que se exponga, que se muestre un lado más de una época histórica que aún hoy pega fuerte, pero la polémica es estéril. Las fotos no la merecen.

Abril 11, 2008

Yo ya la tengo en mi iPod

Lo primero que me dije al empezar el blog fue esto: "no embedearás youtubes que te molen", y en el segundo post ya me estoy traicionando.

Me compré la edición en DVD de Die Hard 4.0 en Gibraltar no por frikismo recalcitrante, sino porque en España todavía no había salido. Ignoro si en la edición española estará este vídeo. Ignoro (pero supongo) si esto ya será un vox populi de hace meses, pero no puedo parar de escucharla. Que haya sido puesto el vídeo en un dvd oficial además de una entrevista a los miembros del grupo (que esos sí que son unos frikis) sólo lo magnifica. Akoki:

Una breve, absurda y poco ocurrente presentación

Sócrates afirmó en su día que sólo sabía que no sabía nada. Yo no pretendo emular al sabio griego, pero algo de eso hay aquí. Ustedes mismos.